España: víctimas de crímenes xenófobos exigen justicia y alertan del auge fascista en la red

PUBLICO/España

Mavi Muñoz recuerda que empezó a aprender sobre el entramado neonazi “a golpe de internet”. El 11 de noviembre de 2007 su hijo, Carlos Palomino, moría asesinado a manos de un neonazi. “Enterré a Carlos y me conecté a internet; quería saber muchas cosas”, cuenta Mavi, que tras el asesinato de su hijo creó la Asociación de Víctimas de la Violencia Fascista, Racista y Homófoba. Desde allí, esta mujer intenta que las agresiones xenófobas no queden impunes, algo que no siempre es fácil.

España no cuenta con datos oficiales sobre delitos que han tenido su origen en un hecho racista o fascista. La policía no lo anota como tal, así que son asociaciones como Movimiento contra la Intolerancia las que tienen que hacer sus propias cábalas.

Esta asociación, que dirige Esteban Ibarra, estima que cada año se dan unas 400 agresiones de este tipo. “Exigimos que haya un registro policial para saber con exactitud la trascendencia de estos delitos”, insiste Ibarra, que recientemente ha publicado el libro La España racista. La lucha en defensa de las víctimas del odio. A escala europea, más de nueve millones de ciudadanos se han visto alguna vez envueltos en algún altercado xenófobo, según la Agencia Europea de Derechos Fundamentales de la UE.

Ibarra ha apoyado a Mavi Muñoz desde la muerte de su hijo y comparte con ella la lucha diaria para que las agresiones no pasen de largo para la sociedad. “Lo que le pasó a mi hijo, a nuestros hijos, no son hechos aislados. Hay que conseguir que otros agredidos rompan el silencio”, señala Mavi.

Los padres de Guillem Agulló, Guillem y Carmen, educaron a su hijo en la tolerancia y la libertad. Y, de golpe, el 11 de abril de 1993 un neonazi lo apuñaló de muerte. “Fue una pesadilla, no dábamos crédito a lo que había ocurrido”, señalan sus padres.

Desde entonces, Guillem Agulló se ha convertido en un símbolo para el movimiento antifascista valenciano, y su muerte impulsó la creación de defensa de los derechos humanos como Acció Popular contra la Impunitat.

 

 

Miwa Monake: Tetrapléjico de por vida

Las últimas palabras que el congoleño Miwa Monake escuchó de su agresor fueron: “¡Negro, puto negro, mono, vete a un zoológico, mono. Arriba España. Viva España!”. Después, cayó al suelo desplomado. De aquel golpe tremendo que le propinó un neonazi a la salida de una discoteca se quedó tetrapléjico. Su agresor, Roberto Alonso de la Varga, fue condenado a diez años de prisión. Los hechos ocurrieron en febrero de 2007.

“Yo nunca había oído antes la palabra tetrapléjico”, cuenta Miwa, de 43 años, al Miwa, durante su convalecencia, pensó muchas veces en quitarse la vida. Le ayudaron a superar el bache Ibarra y Mirella, su mujer, que todo este tiempo ha permanecido a su lado.

Miwa mide casi dos metros de altura y tendrá que permanecer para siempre en una silla de ruedas. Consciente de la violencia de las bandas ultras, cierra tajante con una frase: “Que no haya jamás ningún otro Miwa, ningún otro Carlos, ningún otro Guillem”.

Fuente:

http://www.publico.es/espana/367344/el-odio-que-asesino-a-nuestros-hijos-no-fue-un-hecho-aislado

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