CEM-UCV reeditará obra ‘Nuestra Causa’ de Argelia Laya

junio 24, 2011

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La Casa de la Mujer de Maracaibo nos unió a Argelia Laya

junio 19, 2010

Por: Teresa Sosa

Quien escribe esta crónica conoció a Argelia Laya a finales de 1983 en Maracaibo, cuando las mujeres de la Liga Feminista de Maracaibo (Gloria Comesaña, Gladys Tinedo, Mary Pampolini, Fátima Borges, Beatriz Rincón, Consuelo Arconada, Alba Carosio, Trina Erebrie, Teresa Sosa), teníamos ya listo el proyecto de la que después sería la Casa de la Mujer de Maracaibo, primera institución de este tipo que se fundó en el país.

Coincidió la promoción de nuestro proyecto con un evento sobre la mujer que organizó el partido MAS en Maracaibo, como parte de la campaña electoral de ese entonces. El evento estuvo abierto a todos los sectores de mujeres de Maracaibo, militantes y no militantes del MAS, de este último sector éramos en su mayoría las mujeres de la Liga Feminista.

Inscribimos el proyecto como ponencia; para nuestra sorpresa ésta  no apareció en el programa del evento. Se nos dijo como excusa: “se nos acabó el papel y no pudimos reproducirla”. Luego nos enteramos de que uno de los organizadores (un varón) la había vetado porque era de feministas, “no queremos que las mujeres del MAS se contagien de esas ideas” -nos confió una mujer militante del MAS de Maracaibo- habría dicho la persona que la vetó.

Allí en un rincón, de uno de los salones de Hotel Delicias, lugar del evento, descansando en una butaca, estaba Argelia Laya. La saludamos y le comentamos lo que había sucedido con nuestra ponencia. Leyó el proyecto y nos dijo que le gustaba mucho; se paró de la butaca rápidamente y a los pocos minutos se nos informó que la ponencia había sido incluida en el programa del evento del MAS.

Nuestra ponencia fue la última en ser presentada, apenas se nos concedió unos minutos para  hacer un breve bosquejo  de nuestro proyecto Casa de la Mujer de Maracaibo. Cuando finalizó la reunión, nos acercamos a Argelia para darle las gracias. Ella nos pidió un ejemplar del proyecto (mimeografiado) para llevarlo a las mujeres del MAS en Caracas, y con mucho agrado se lo entregamos.

Y posteriormente otros proyectos casas de la mujer comenzaron a aparecer en el país. Fue Argelia Laya quien se encargó de entusiasmar y comprometer a otras mujeres para proyectos de este tipo; y también fue Argelia Laya quien le pidió a Arsenio Bermúdez, concejal por el MAS en el Concejo Municipal de Maracaibo, que nos apoyara  en el financiamiento del proyecto, que nos concedió sólo  por un año el Concejo Municipal de Maracaibo. Después la Casa entró en la etapa de autofinanciamiento con lo que se recaudaba de los numerosos cursos de capacitación que a precios muy solidarios organizaba para las mujeres.  La Casa de la Mujer de Maracaibo  fue registrada como Fundación Casa de la Mujer de Maracaibo.


Último escrito de Argelia Laya para todos y todas

abril 22, 2010

El siguiente escrito de Argelia Laya nos fue enviado para su publicación por su hijo Pedro Martínez Laya.  Este texto inaugura el espacio permanente en Palabra de Mujer dedicado a Argelia Laya, en la categoría denominada “Homenaje a Argelia Laya”.

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Caracas, enero de 1997

Llamo a la gente honesta que aún milita en el MAS y a quienes comparten sus políticas a la reflexión para asumir una posición que impida el afán de destrucción de nuestro Movimiento  y de igualarlo a los politiqueros tradicionales que han convertido la política en algo abominable con el único propósito de favorecer sus intereses personales y de grupo en busca de privilegios a su favor y en contra del país, de la mayoría de la gente y de una verdadera democracia.

Me siento comprometida moralmente en la defensa de este proyecto transformador que nos ha costado tanto sacrificio a través de veintiséis años.

A pesar de mis quebrantos de salud estoy dispuesta a aportar en la medida de mis fuerzas para rescatar, relanzar y defender el MAS que Venezuela necesita para el tercer milenio. En nuestras filas y fuera de ellas hay hombres y mujeres, gente de las viejas y las nuevas generaciones para el relevo creador deslastrado de apetencias burocráticas, con honestidad, responsabilidad y solidaridad.

He participado en la política desde hace más de medio siglo, como luchadora social por una democracia verdadera, por la justicia, por la paz, la causa de la mujer y de todos los derechos humanos. Nadando siempre contra la corriente, he podido avanzar al lado de las mujeres y los hombres con quienes he compartido sueños y responsabilidades.

He perseverado en el pensamiento y en la acción tratando de dar el mejor ejemplo posible dentro de mis limitaciones personales como cualquier persona. Me siento triunfadora, no salí jubilada ni cobré sueldo ni privilegios ni del congreso ni de ningún Concejo Municipal a pesar de haber participado como Diputada y Concejal desde 1959 hasta el 93 pues siempre cumplí con dar oportunidad a mis suplentes o suplía al comienzo a quienes tenían mayor experiencia y conocimientos que yo de la política.

Hay compañeras y compañeros que deben recordar claramente que esta posición que hoy asumo públicamente ya la había manifestado internamente hace doce años atrás cuando intenté que aquel liderazgo que entonces protagonizaba la lucha de tendencias entendiera mi gran preocupación al ver que en la vida interna de nuestro movimiento y así mismo en la conducta pública de algunas personas con responsabilidades de liderazgo a diversos niveles, se observaban prácticas semejantes al clientelismo, corrupción, irresponsabilidad, falta de amor, copia fiel de la politiquería tradicional, las cuales nada tenían que ver con el cambio que el MAS se había planteado en sus inicios en 1971 en la búsqueda de una transformación profunda pero progresiva de la sociedad venezolana hacia una democracia verdadera y el socialismo a la venezolana (Art. 1 y 2 de los Estatutos).

Esto fue lo que nos propusimos las mujeres y los hombres de diversas generaciones cuando acometimos audazmente la construcción de un proyecto político, de un proyecto de país para el momento histórico de fines de siglo y comienzos del tercer milenio.

Lo que ocurre hoy en el MAS es un reflejo de la dramática crisis espiritual e ideológica, moral y ética que afecta al mundo político y a los partidos y organizaciones de la sociedad civil donde (salvo honrosas excepciones) gran parte del liderazgo ha protagonizado un comportamiento personalista y autoritario negador de la democracia.

Podemos enfrentar las posiciones y conductas aberrantes de aquellas personas y sectores acomplejados que no han sabido aprovechar las oportunidades que le ha dado el movimiento ni para el crecimiento personal ni para nuevos desarrollos de la política del MAS sino para todo lo contrario.

Ha llegado el momento de romper con la indulgencia ante quienes han convertido al MAS en otro partido igual a los que hemos criticado.

Venezuela nos exige potenciar nuestras fortalezas y erradicar las debilidades que nos impiden asumir nuestro papel en la reconstrucción del país.

Consenso, convivencia  pero no coexistencia con todo aquello que hay que erradicar.