Una monja presenta otra versión del ataque químico en Siria

octubre 28, 2013

El gobierno ruso cree que el ataque con gas en Damasco el pasado 21 de agosto que dejó cientos de muertos fue una provocación llevada a cabo por rebeldes sirios. El ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, entregó a su homólogo de EE.UU., John Kerry, lo que dijo era evidencia para respaldar esta afirmación. Incluye una investigación realizada por Agnes Mariarn de la  Croix, una monja católica que vive en Siria.

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Teresa Sosa

El gobierno ruso reaccionó rápido y  usó la versión de la religiosa para reforzar su argumento de que todavía había fuertes razones para dudar de que el gobierno sirio fue el responsable del ataque con gas en los suburbios de Damasco al pasado 21 de agosto.Madre Agnes Mariam de la Croix junto a una madre siria

La madre superiora Agnes  Mariam de la Croix asegura que muchos videos del ataque no tienen sentido. El trabajo de la madre Agnes normalmente gira en torno al monasterio católico de Santiago el Mutilado, que se encuentra al norte de la capital siria. A pesar de que es libanesa, ese centro religioso ha sido su casa durante décadas.

 La monja  asegura:” No soy una comisión de investigación, pero para mí es seguro. Tengo evidencias que confirman que ha habido manipulación de los cadáveres”.

 La religiosa católica se ha convertido en el foco de atención de los medios debido a su intento de demostrar al mundo que los activistas de la oposición siria manipularon los videos que muestran a las víctimas del ataque químico en Damasco.

La madre Agnes asegura que las terribles escenas que provocaron la indignación internacional -de hombres, mujeres y niños muertos o a punto de morir a causa de la inhalación de gas sarín- fueron manipuladas

 La madre Agnes afirma haber llevado a cabo un estudio exhaustivo de los videos y en un informe detallado dice que ha encontrado pruebas de la manipulación.. Por ejemplo, ella afirma que el cuerpo de un mismo niño puede ser visto en varios videos diferentes grabados en lugares separados.

 Niños sin padres

 En su informe hace más acusaciones:

 Ghouta, principal zona al este de Damasco que fue objeto de los ataques, ya estaba “desierta”. Entonces, ¿por qué había tantas víctimas civiles?

 ¿Por qué tantos niños se ven en los videos sin sus padres? Hay una falta obvia de familias reales.

 ¿Por qué hay tan pocas mujeres en los videos y por qué hay tanta gente sin identificar?

 ¿Por qué hay tan pocas pruebas de los entierros?

 En su conclusión más sorprendente, alega que algunas de las personas que se ven en los videos son de hecho las mujeres y los niños secuestrados por rebeldes de las zonas alauitas del país.

 Después de completar su informe la monja lo envió a la sede de Naciones Unidas en Ginebra.

 Cuerpos movidos de lugar

 Investigadores de derechos humanos han hablado con los familiares de las mujeres alauitas y los niños secuestrados por los rebeldes. Ninguno de ellos dijo que había reconocido a sus seres queridos en los videos de ataque con gas sarín.

 La religiosa ya ha acusado a los rebeldes de cometer atrocidades en el pasado. La madre Agnes ha viajado a las zonas de Siria bajo control de los rebeldes. “Encontré una situación similar a la de Afganistán”, dijo, “con tribunales islámicos… que decidían si la gente debía ser decapitada, cortada en pedazos o violada”.

 FUENTE: BBC Mundo

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Mujer (3)

 

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La violencia estética contra la mujer

octubre 21, 2013
En nuestras sociedades contemporáneas las mujeres son victimas de una forma de violencia poco atendida y no tipificada en la normativa jurídica de nuestros países, pero que ha alcanzado grandes proporciones y ha cobrado la vida de una multiplicidad de mujeres. Esta violencia contra la mujer es la violencia estética.
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Socióloga Esther Pineda G.
 
La violencia estética consiste en la promoción por parte de los medios de comunicación y difusión masiva, la industria de la moda, de la música y el mercado cosmético, de unos cuerpos “perfectos”, los cuales no son más que cuerpospin-up ficticios, irreales, concebidos como ideal, como deber ser, como patrón a seguir, y donde las particularidades físicas de las mujeres son denominadas “imperfecciones”, que de acuerdo a los criterios de belleza reproducidos y transmitidos necesariamente han de ser intervenidas y suprimidas, o en el menor de los casos corregidas.
 
Desvalorizacion del cuerpo
                         
La violencia estética es también, aquella que ejerce el sistema patriarcal cuando los hombres desvalorizan la naturalidad del cuerpo femenino, cuando asumen como criterio de valoración de belleza las mujeres ficticias, es decir, el canon impuesto por el sistema.
 
Es aquella que cometen las mujeres contra sí al someterse a cirugías invasivas, restricciones alimentarías, procedimientos agresores de su integridad y su naturaleza, así como, todo el conjunto de elementos constitutivos de la tiranía de la belleza, como medio de adecuación a la expectativa social estética y estereotípica de la sociedad.
Es violencia estética cuando los hombres, esposos, padres, compañeros, novios, hermanos, amigos, promueven en las mujeres que forman parte de su vida la transformación de sus cuerpos para lucir mas atractivas, cuando son descalificadas y humilladas.
 
Es violencia estética cuando el hombre avergüenza a la mujer, critica con ahínco su imagen y apariencia física por no lucir como esa muñeca de perfectos rasgos y medidas exactas que le ha sido prometida por el mercado.

 Es violencia estética  la que ejerce el mercado de la salud a través de médicos/as inescrupulosos/as que perciben a las mujeres como objetos, como clientes, como negocio, es violencia estética cuando los/as profesionales de la salud realizan procedimientos en condiciones inadecuadas, cuando introducen en los cuerpos de las mujeres sustancias prohibidas por el incumplimiento de la normativa de salud y alta peligrosidad como los biopolímeros.

Es violencia estética cuando las mujeres no son informadas detalladamente, asesoradas y advertidas acerca de los riesgos asociados a la realización de procedimientos quirúrgicos o ambulatorios dirigidos a modificar su imagen.

Es violencia estética la implementación de instrumentos inadecuados, materiales vencidos, como también la reutilización de implantes para abaratar los costos e incrementar sus ganancias a costa de la integridad física de las mujeres.

Contra si mismas

Es violencia estética aquella que ejercen las mujeres contra si mismas, al  evaluarse y valorarse a partir de los criterios impuestos por un mercado capitalista que ha cosificado, mercantilizado y comercializado sus cuerpos.

Es violencia estética la que ejercen las mujeres contra si mismas al borrar su identidad, sus particularidades y someter sus cuerpos al molde impuesto de la belleza.

Es violencia estética el renunciar a quienes son, al invisibilizar su historia escrita en sus cuerpos, en sus kilos, en sus marcas, la violencia de borrar su unicidad…

NOTA INFORMATIVA: Diario de los Andes ha reducido el espacio  de sus ediciones especiales, entre éstas  Palabra de Mujer, por la escasez en el mercado de papel para la elaboración de productos periodísticos.

 

http://estherpinedag.wordpress.com/     
 

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PALABRA DE MUJER 20 0ctubre 2013


Marie Dentière, la reformadora mas importante

octubre 21, 2013

Marie Dentière (Bélgica, 1495-1561) fue una monja agustina que abandonó el monacato y se adhirió a la Reforma Protestante. Marie creía importante reformar las doctrinas religiosas de su época, pero también fue feminista al proponer que se ampliara el papel de las mujeres en la religión.

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 Teresa Sosa

 Marie, decía que hombres y mujeres estaban igualmente calificados para interpretar las Sagradas Escrituras y los aspectos de la fe. Para sus debates teológicos o predicaciones usaba directamente el texto bíblico, siempreMarie Dentiere interpretando pasajes en los que las protagonistas eran mujeres, defendiendo el ministerio femenino y volviendo sus argumentos en contra de sus detractores, normalmente reformadores opuestos al ministerio de la mujer.

 Marie Dentière llegó a ser una teóloga  de la reforma protestante. Desempeñó un papel activo en la religión y la política de Ginebra, participó activamente en el cierre de conventos y era predicadora a la par de Calvino y otros reformadores. Redactó una serie de escritos muy revolucionarios para su tiempo, los cuales son considerados hoy día como una defensa de la perspectiva feminista.

 Sin embargo fue considerada por Calvino y algunos otros reformadores como una mujer que ejercía mala influencia sobre su marido por su personalidad radical.

 Persecucion

 Marie no sólo sufrió persecución e incomprensión por parte de la Iglesia Católica, sino también de parte de la Iglesia Protestante. Muchos de sus escritos y cartas fueron prohibidos y destruidos. Aun dentro del círculo de las mujeres  Dentière no gozó de popularidad.

 En la Epistre se refiere al escaso papel que las mujeres desempeñaron para realizar la Reforma. Dice: “¿Tenemos dos evangelios: uno para hombres y otro para mujeres? Tampoco los calumniadores y enemigos de la verdad tienen el derecho de acusarnos de excesiva arrogancia, ni puede un verdadero creyente decir que las mujeres están traspasando sus derechos cuando hablamos a otra acerca de la sagrada escritura”.

Marie no compartía la idea de su época y de reformadores como Calvino de ser una buena esposa sumisa y abnegada, buena ama de casa, receptora pasiva de la doctrina. Afirmaba: “Pareciera que la ‘alianza’ que colocamos en nuestra mano el día del matrimonio fuera como el anillo de Giges, que tenía la propiedad de hacerlo invisible; pero en nuestro caso no para protegernos de nuestros enemigos, sino para arrebatarnos el derecho al tiempo y al espacio, para impedirnos el acceso al ágora”.

Los reformadores ginebrinos prohibieron la publicación de todo texto escrito por una mujer durante el siglo XVI, de modo que Marie Dentière, la reformadora más importante de su época, tuvo que refugiarse en los seudónimos para que sus escritos llegaran hasta nosotras/os.

Su esposo, Antoine Froment, la ayudó a publicar su obra con el impresor ginebrino Jean Girard.  Marie esperaba el mismo apoyo de parte de Calvino, del cual no lo recibió jamás. Calvino fue muy duro y despectivo ante los reclamos de Marie Dentière y sus esfuerzos para que la voz de las mujeres fuera escuchada.

FUENTE: Las mujeres en la Reforma protestante del siglo XVI  Amparo Lerín Cruz, pastora de la Comunión Mexicana de Iglesias Reformadas y Presbiterianas. Mexico.

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Género y Comunicación: la primera piedra

octubre 6, 2013
 
Estamos viviendo tiempos de cambio. Se han caído muros y se han levantado otros: los de la violencia sin freno, la homofobia, el racismo, las guerras, las dominaciones; el imperio del tener por encima del ser y el mercado siguen haciendo de las suyas y ensanchando las barreras entre quienes tienen mucho y quienes no tienen nada o casi nada: es necesario se redefinir las reglas de la comunicación social.
 
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Idania Trujillo*
 
Desarrollar la comunicación propia y el protagonismo de los sujetos sociales es hoy un propósito esencial para comunicadoras y comunicadores. El desafío que se nos presenta es más amplio y complejo porque requiere que nos abramos en serio a los destinatarios, a actores y espacios, y a temas nuevos de transformación social.LEYENDA UNICA PALABRA DE MUJER DOMINGO 6 OCTUBRE 2013Sembrar pluralismo en los medios de comunicación para que desarrollen sus funciones informativas mediadoras y a favor del diálogo social sigue siendo un desafío para quienes se forman en la comunicación o para quienes ejercemos esta profesión y desde diversos espacios intentamos deconstruir patrones, roles y estereotipos acuñados por la cultura patriarcal y capitalista. Este desafío tiene dos aspectos esenciales: satisfacer las necesidades comunicacionales propias de los actores sociales, comunitarios, y competir en el exigente mundo de la cultura de masas que “consumen” esos sectores populares.

Es preciso colocar la primera piedra: promover un cambio y mostrar otras maneras posibles de concebir la comunicación como alternativa frente a los medios androcéntricos. Para cualquier comunicador es imprescindible aprehender herramientas profesionales y metodológicas que sirvan para desmitificar patrones culturales y de comportamiento presentes en esferas y espacios de la vida cotidiana en los que los medios de comunicación ejercen diversas y complicadas mediaciones.

Pero sucede que estamos acostumbrados, mal acostumbrados, a pensar en sentido matemático cuando afirmamos que comunicación es igual a medios de comunicación y estos a grandes medios. Olvidamos un secreto a voces: el ser humano necesita interrelacionarse y compartir: comunicarse es consustancial al desarrollo. En reiteradas ocasiones se olvida que “nunca dejamos de comunicar”. Y lo hacemos mediante gestos, palabras, el modo en que nos vestimos, nos comportamos y hasta nos expresamos con el silencio…

¿Los medios son los culpables?

Uno de  los mitos de nuestros días es cómo los medios construyen el paradigma de hombre y de mujer. ¿Pero será que los discursos mediáticos son los únicos responsables de conformar muchos de esos mitos?

Si todo comunica y la comunicación es más que un mensaje emitido podríamos preguntarnos: ¿en qué nivel se desarrolla la acción comunicacional? ¿Quiénes y cómo se benefician de ella? Hay que tener presente que no es lo mismo dirigirse al espejo o a la almohada que hacerlo ante un grupo, hablar al público, comunicarse con una comunidad, o incluso, tejer una red de intercambio con personas de otros ámbitos.

Tal vez uno de los “descubrimientos” más interesantes de la educación y la comunicación popular en la década de los ochenta fue la valoración que hicieron de la vida cotidiana. En tal sentido, fue el movimiento de mujeres y los jóvenes quienes primero hicieron tal hallazgo. Con razón aún resuenan lemas como “Democracia en el país y en la casa”, “El derecho a la recreación de niñas y niños”. Más recientemente el 15 M y Occupy Walt Street han desplegado un interesantísimo movimiento de rebeldía popular utilizando las redes sociales e Internet como canales para movilizar a la opinión pública y auto organizarse desde el punto de vista político.

De modo que situar el análisis de género desde la perspectiva de la vida cotidiana nos pone en mejores condiciones para entender esta dimensión en todo el complejo fenómeno de mediaciones que constituye el acto de comunicación. Como decía el educador popular brasileño Paulo Freire, “¿Cómo puedo educar sin estar envuelto en la comprensión crítica de mi propia búsqueda y sin respetar la búsqueda de los demás? Esto tiene que ver con la cotidianeidad de nuestra práctica educativa como hombres y mujeres. Siempre digo hombres y mujeres porque aprendí hace ya muchos años, trabajando con mujeres, que decir solamente hombres es inmoral”. (Paulo Freire. El grito del manso, Siglo XXI, Argentina, 2006, p. 112).

Desde la organización comunitaria

Muchas son las aristas desde las cuales se pueden abordar las relaciones entre el género y la comunicación que se realiza para y con la comunidad y las organizaciones populares: indígenas, campesinas, afrodescendientes y de migrantes en América Latina.

Durante mucho tiempo los debates acerca de incorporar el enfoque de género a proyectos de desarrollo comunitario tuvieron como base el hecho de reconocer la importancia de las mujeres como fuerza de trabajo para lograr el éxito de determinado proyecto comunitario, lo cual significaba mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias; otros hacían énfasis en los aportes culturales que las mujeres podían hacer al desempeño de roles tradicionalmente femeninos, a partir de sus conocimientos y saberes específicos.

Como bien apunta, Francisca Rodríguez —integrante del colectivo de mujeres campesinas de la organización chilena ANAMURI,—, “el desafío para nosotras es bien grande porque luchar por la soberanía alimentaria no sólo representa defender un valor ético sino también darle sentido a una comunicación que visibiliza a las mujeres campesinas, indígenas y a sus luchas.

Proteger la tierra, las semillas y el territorio forma parte de un esfuerzo mayor, el del sumak kawsay o buen vivir, propugnado por los pueblos y nacionalidades indígenas del continente”; concepción que está en sintonía con los principios de economía feminista que también ponen en el centro del modelo: el bienestar de todas y todos, la búsqueda de una nueva visión de sustentabilidad humana mediante el reconocimiento de la diversidad de los pueblos y su integración.

La comunicación como herramienta de aprendizaje y socialización de sentidos políticos ha sido una aliada estratégica para visibilizar las luchas del movimiento de mujeres en América Latina. Muchas mujeres han aprendido a re-contextualizar y descolonizar la palabra para hacer otra comunicación que dialogue con sus necesidades, intereses y aspiraciones. De ahí que ya comiencen a apreciarse de modo creciente sus aportes desde los medios propios, dejando atrás ciertos mitos como el de que ellas “no encajan” con las nuevas tecnologías.

*Periodista. Centro Martin Luther King, La Habana.

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Mujer (2)

Embarazadas y desaparecidas en dictadura chilena

septiembre 29, 2013

 La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD, Chile) ha estado por años encima del tema. Esta entidad destaca la importancia de estas mujeres y la escasa ayuda de parte de quienes tuvieron alguna relación con sus desapariciones.

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Ricardo  Francino  S aldivia    /Noticias Terra, Chile, 2/9/2013

En Chile, de las más de 1.200 personas desaparecidas durante el régimen militar, hay 9 casos que llaman la atención de forma especial. Estos casos representan a nueve mujeres que se encontraban embarazadas al momento de ser detenidas por parte de los servicios de seguridad de la dictadura militar. Nada se sabe de ellas ni de los bebés, esos mismos que hoy tendrían casi 40 años.

La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) ha estado por años encima del tema, Lorena Pizarro presidenta de la entidad destaca la importancia de estas mujeres y la escasa ayuda de parte de quienes tuvieron alguna relación con sus desapariciones: “Nuestras mujeres embarazadas siempre han sido motivo de preocupación, alguna vez hemos realizado campañas pues son temas importantes pero no han dado resultado” señala.

 Según Pizarro, las investigaciones que se han llevado adelante tienen que ver con causas particulares o episodios de represión donde ellas estaban involucradas pero no específicamente sobre estas nueve mujeres: “Alguna vez los familiares recibieron algún dato pero la dictadura y los aparatos de represión y tortura nunca rompieron esos pactos de silencio. Todo eso refleja la cobardía de los agentes que no han ayudado en nada para saber qué pasó con esas víctimas y sus bebés” afirma.

 No sólo fueron hombres

El caso de esas mujeres aleja también el prejuicio machista de la desaparición solamente de hombres en los tiempos de dictadura, “somos una organización principalmente de mujeres y se habla solamente de ‘desaparecidos’. Nos olvidamos de las mujeres, de esas embarazadas que tenían ideales. Las madres de esas mujeres siempre se sentirán abuelas y soñarán con la existencia de esos nietos perdidos”, dice Gabriela Zúñiga, vicepresidenta de la AFDD.

Reconocido internacionalmente es el trabajo de las Abuelas de Mayo en Argentina, organización de DDHH que ha logrado recuperar a 109 menores apropiados por militares o civiles en la dictadura, algo que demuestra que los derechos de los niños fueron vulnerados a ambos lados de la cordillera pero con distintos matices, “la infancia en las dictaduras de nuestro continente se vio muy afectada por los aparatos represivos. Lo que pasa es que en Argentina ellos se apropiaban de los niños y bebés, los que eran entregados a represores. En nuestro país, los niños eran asesinados o  torturados frente a sus padres para que estos entregaran información”, señala Lorena Pizarro.

Todas íbamos a ser reinas

La Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU) realizó una de las primeras investigaciones sobre estas desaparecidas. De ahí nació el libro “Todas íbamos a ser reinas” que relata la vida de estas mujeres y donde comenzaron a aparecer indicios de la presencia de embarazadas en Colonia Dignidad y en el hospital Barros Luco o el de la FACH.

Viviana Uribe, presidenta de esta ONG señala que la doctora Paz Rojas junto a un equipo de Codepu realizó esa investigación a comienzos de la década de los 90 y fue actualizada hace unos años, “todas las desaparecidas tienen procesos jurídicos abiertos. Gloria Delard fue detenida en Argentina y otras 9 fueron detenidas en Chile. De todas ellas, siempre creímos que dos bebés pudieron haber nacido: el hijo de Michelle Peña (tenía 8 meses de embarazada) y el de Reinalda Pereira con 5 meses de embarazo” afirma Uribe.

María Peña es tía materna de Michelle Peña Herreros, una estudiante de ingeniería, de 27 años y que fue detenida el 20 de junio de 1975 cuando tenía más de 8 meses de embarazo. María señala que poca es la información que han recibido en estos años “solo son rumores pero una compañera de detención de Michelle nos contó que cuando salió del hospital, ella solamente gritaba que la dejaran ver a su bebé. Me han sacado sangre tres veces pero es difícil que se sepa mientras alguien no hable”, afirma.

 Cruentas historias

 Una de esas historias es la de Reinalda Pereira, una mujer de 29 años, que fue detenida el 15 de diciembre de 1976 cuando tenía 7 meses de embarazo. Con el paso del tiempo los interrogatorios y declaraciones de testigos a la justicia señalaron que ella fue a parar al cuartel de Simón Bolívar.

 “Alguna vez se dijo que su guagua había nacido y era un bebé rubio como ella pero hace un tiempo atrás nos enteramos a través de una declaración judicial que Reinalda murió producto de las torturas y minutos después pasó lo mismo con el bebé, el cual ellos podían ver como se movía en su vientre. Por todo ello es que somos súper cuidadosas en las informaciones y solo nos queda insistir en que ese pacto de silencio de civiles y uniformados se termine de una vez por todas. Esa es la realidad de la dictadura, la realidad que muchos implicados dicen que es cosa del pasado y es un tema también de futuro, pues tiene que ver con el país que queremos construir” afirma Lorena Pizarro.

 El caso de Cecilia Labrín también se enmarca claramente en los pactos de silencio. Su madre, Olivia Saso declaraba el 2003 a la revista Punto Final: “Tengo referencias de que mi nieta nació en cautiverio el 5 de marzo y pesó 3 kilos 200 gramos. Me sentí muy ilusionada con ella, mi primera nieta. En 1975 tuve una reunión con el ministro del Interior, general César Benavides; me dijo que mi hija dio a luz. Después anónimamente me avisaron que a Cecilia la llevaron a un control de maternidad en el Hospital Barros Luco. Creo que es posible que los torturadores adoptaran a los hijos de las detenidas, como sucedió en Argentina.Además, no es descabellado suponer que una mujer con siete u ocho meses de embarazo haya tenido a su hijo” afirmaba la abuela en la entrevista.

Alejandra Lagos es sobrina de Gloria Lagos Nilsson, una joven detenida desaparecida, madre de tres hijos y que al momento de su desaparición tenía 3 meses de embarazo. Hoy recuerda que: “la recuerdo como una mujer hermosa, muy cariñosa y cercana”. Su ausencia se notó toda la vida y sus hijos en el exilio afirman que “vivieron el dolor de la madre ausente y desaparecida, la pasaron muy mal sin tener datos de ella. Nunca se pudo saber ningún dato importante para saber qué pasó” afirma, justo en los días en que se cumplen 39 años de su secuestro y desaparición.

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PDM_ 29-09-2013


Mujeres cuidadoras: entre la obligación y la satisfacción

septiembre 22, 2013

Cuidar es en el momento actual, el verbo más necesario frente al neoliberalismo patriarcal y la globalización inequitativa. Y, sin embargo, las sociedades actuales, como muchas del pasado, fragmentan el cuidado y lo asignan como condición natural a partir de las organizaciones sociales como la de género.

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Marcela Lagarde

 Así, son las mujeres quienes cuidan vitalmente a los otros (hombres, familias, hijas e hijos, parientes, comunidades, escolares, pacientes, personas enfermas y con necesidades especiales, al electorado, al medio ambiente y a diversos sujetos políticos y sus causas).Es necesario un cambio para lograr la igualdad en el cuido entre mujeres y hombres

 Cuidan su desarrollo, su progreso, su bienestar, su vida y su muerte. De forma similar, mujeres y hombres campesinos cuidan la producción y la tierra y las y los obreros la producción y la industria, la burguesía cuida sus empresas y sus ganancias, el libre mercado y hasta la democracia exportada a países ignorantes.

 La condición de cuidadoras gratifica a las mujeres afectiva y simbólicamente en un mundo gobernado por el dinero y la valoración económica del trabajo y por el poder político. Dinero, valor y poder son conculcados a las cuidadoras. Los poderes del cuidado, conceptualizados en conjunto como maternazgo, por estar asociados a la maternidad, no sirven a las mujeres para su desarrollo individual y moderno y tampoco pueden ser trasladados del ámbito familiar  y doméstico al ámbito del poder político institucional.

 La fórmula enajenante

 Asocia a las mujeres cuidadoras al descuido para lograr el cuido. Es decir, el uso del tiempo principal de las mujeres, de sus mejores energías vitales, sean afectivas, eróticas, intelectuales o espirituales, y la inversión de sus bienes y recursos, cuyos principales destinatarios son los otros.

 Por eso, las mujeres desarrollamos una subjetividad alerta a las necesidades de los otros, de ahí la famosa solidaridad femenina y la abnegación relativa de las mujeres. Para completar el cuadro enajenante, la organización genérica hace que las mujeres estén políticamente subsumidas y subordinadas a los otros, y jerárquicamente en posición de inferioridad en relación a la supremacía de los otros sobre ellas.

 Las transformaciones del siglo XX reforzaron para millones de mujeres en el mundo un sincretismo de género: cuidar a los otros a la manera tradicional y, a la vez, lograr su desarrollo individual  para formar parte del mundo moderno, a través del éxito y la competencia.

 El resultado son millones de mujeres tradicionales-modernas a la vez. Mujeres Atrapadas en una relación inequitativa entre cuidar y desarrollarse.

 La cultura patriarcal que construye el sincretismo de género fomenta en las mujeres la satisfacción del deber de cuidar, convertido en deber ser ahistórico natural de las mujeres y, por tanto, deseo propio y, al mismo tiempo, la necesidad social y económica de participar en procesos educativos, laborales y políticos para sobrevivir en la sociedad patriarcal del capitalismo salvaje.

 Los hombres: cuidar es inferior

 Usar su tiempo en la relación cuerpo a cuerpo, subjetividad a subjetividad con  los otros. Dejar sus intereses, usar sus recursos subjetivos y bienes y dinero, en los otros y, no aceptan sobretodo dos cosas: dejar de ser el centro de su vida, ceder ese espacio a los otros y colocarse en posición subordinada frente a los otros. Todo ello porque en la organización social hegemónica cuidar es ser inferior.

 El  cuidado  pues  está  en  el  centro  de  las  contradicciones  de  género  entre  mujeres  y hombres y, en la sociedad en la organización antagónica entre sus espacios. El cuidado como deber de género es uno de los mayores obstáculos en el camino a la igualdad por su inequidad. De ahí que, si queremos enfrentar el capitalismo salvaje y su patriarcalismo global, debemos romper con la naturalidad del cuidado por género, etnia, clase, nación o posición relativa en la globalización.

 Cuidado y feminismo

 El feminismo del siglo XX ha realizado la crítica del modelo “superwoman” y ha denunciado la explotación de las mujeres  a través del trabajo invisible y de la desvalorización de muchas de sus actividades, incluso del trabajo asalariado, de la relativa exclusión de la política y de la ampliación de una cultura misógina simbólica e imaginaria.

Sin embargo, nos queda por desmontar el deber ser, el deber ser cuidadoras de las mujeres, la doble jornada y la doble vida resultante. Y eso significa realizar cambios profundas en la organización socioeconómica: en la división del trabajo, en la división de los espacios, en el monopolio masculino del dinero, los bienes económicos, y en la organización de la economía, de la sociedad y del Estado.

 Se requieren a la vez, cambios profundos en las mentalidades. Es extraordinario observar cómo la mayoría  de las mujeres, aún las escolarizadas y modernas, las políticas y participativas, las mujeres que generan ingresos o tienen poderes sociales diversos, aceptan como un destino,  con sus modalidades, la  superwomen– empresarial, indígena, migrante, trabajadora, obrera-.

Con esa subjetividad de las mujeres subordinada a la organización social, a las instituciones como la familia, la iglesia y el Estado, y a los hombres, no estaremos en condiciones de desmontar la estructura  sincrética de la condición de la mujer, imprescindible para eliminar las causas de la enajenación cuidadora y dar paso a las gratificaciones  posibles del cuidado.

La vía imaginada por las feministas y las socialistas utópicas desde el siglo XIX y puesta en  marcha  parcialmente  en  algunas sociedades tanto capitalistas como socialistas y tanto en países del primer y del tercer mundo, ha sido la socialización de los cuidados, conceptualizada como la socialización del trabajo doméstico y de la transformación de algunas actividades domésticas, familiares y privadas en públicas.

 Haberlo hecho ha significado mejoría para la vida de las mujeres, liberación de tiempo para el desarrollo personal, la formación, el arte,  el amor y las pasiones, la amistad, la política, el ocio, la diversión, el deporte y el autocuidado, incluso, una mejoría en la calidad de vida y en la autoestima.

 FUENTE:

http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/marcela_lagarde_y_de_los_rios/mujeres_cuidadoras_entre_la_obligacion_y_la_satisfaccion_lagarde.pdf

ES UN RESUMEN EDITADO

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La llegada de las mujeres a la oficina

septiembre 15, 2013
 
La máquina de escribir es obsoleta en las oficinas modernas. Sin embargo, jugó un papel crucial en la llegada de las mujeres al lugar de trabajo.
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En las oficinas de hoy en día, casi todas las tareas aburridas son realizadas por mujeres. Están en la fotocopiadora, en el archivador (o su equivalente digital) y en el mostrador de recepción.LEYENDA ÚNICALa primera máquina de escribir comercial fue fabricada por E Remington and Sons.

En el siglo XIX era inconcebible que los hombres trabajaran junto a las chicas de la máquina de escribir, por temor a dañar su moral. Aunque no estaba claro cómo ocurriría ese daño, se creía que era mejor mantener separados a ambos sexos.

La feminización del trabajo de oficina sucedió increíblemente rápido. En Reino Unido, por ejemplo, hasta finales del siglo XIX no había mujeres en las oficinas. En 1870, había apenas mil de ellas. En 1911 eran 125.000, mientras que en 1961 sumaban 1,8 millones y en 2001 había 2,5 millones de empleadas de sexo femenino.

Pero, ¿cómo empezó todo?

Fuera de la jaula

 Una fotografía tomada en 1899 muestra a una mujer joven sentada en un escritorio con las piernas cruzadas. Tiene puestos unos zapatos lindos y hay una bicicleta apoyada en su escritorio. Sobre la mesa hay una manzana a medio comer, un vaso, un calendario de escritorio, algunos archivos y… una máquina de escribir Remington estándar 2. 

Lo que ella muestra en realidad es un nuevo tipo de mujer que trabaja con dos instrumentos de emancipación: la bicicleta y, más importante aún, la máquina de escribir.

La revista American Journal señaló en 1898: “Ninguna experta puede manejar la máquina de escribir o la bicicleta si se le mantiene en una jaula de huesos y acero” (referencia a los corsé).La chica, así como la máquina de escribir, era una exportación estadounidense.

 Una mujer liberada

 “La marca más importante fue la Remington”, dice Alex Werner, director de colecciones del Museo de Londres, que tiene varias versiones de las primeras máquinas.”Ellos produjeron hermosos anuncios con mujeres atractivas escribiendo a máquina”.

La mecanógrafa típica era una mujer liberada. Los novelistas y dramaturgos George Gissing y JM Barrie estaban fascinados con ella y crearon heroínas que vestían ropa cómoda, montaban bicicleta, fumaban y salían a pasear con los anarquistas por la campiña inglesa.

Una versión de estas pioneras en la vida real fue Janet Hogarth, la primera recepcionista del Banco de Inglaterra en 1893.Terminó la carrera de filosofía de Oxford y se graduó con honores, fue la primera de su clase. Aunque era muy buena en lingüística, su trabajo era sumamente aburrido.

Las mujeres eran más baratas que los hombres y se hicieron cargo de los trabajos que previamente hacían los chicos jóvenes bajo la supervisión de hombres mayores. “Le dieron seis meses para aprender el trabajo”, añade Keyworth. “Ella lo dominó en muy poco tiempo”.

 Peligrosas

 Los hombres y las mujeres tenían entradas distintas, diferentes horarios de trabajo y comedores, y a ellas a menudo se les ubicaba en áticos o en otros sitios retirados para que nadie pudiera verlas. La autobiografía de un empleado de sexo masculino en el Banco de Inglaterra recuerda cuán ridículo que era todo.

Con el fin de evitar el peligro de que las chicas de las máquinas de escribir anduvieran por ahí, muchos empleadores se negaron a dejarlas salir durante el almuerzo. A las mujeres en la Oficina de Correos de Inglaterra no se les permitió un respiro de aire fresco al mediodía hasta el año 1911, y esa ‘libertad’ se ganó sólo después de un tremendo enfrentamiento y apelaciones personales al director general.

 Y, ¿cómo se sentían los hombres con sus nuevas compañeras de trabajo? La respuesta no sorprende: no estaban contentos en lo absoluto.Parte de la hostilidad era bastante justa. Las mujeres eran una fuente inagotable de competencia barata.

Pero en realidad la llegada de las mujeres a la oficina no era del todo mala para los hombres. Si tenían hijas en edad de trabajar, el ingreso de sus hogares mejoraba. Y a medida que las mujeres comenzaron a hacer los trabajos tediosos, las posibilidades de promoción de los hombres eran más altas. Además, por supuesto, las mujeres eran agradables a la vista y posibles candidatas a esposas y amantes.

 Barreras laborales

Mientras tanto en el Banco de Inglaterra, el jefe de contabilidad -un tal señor Stuchbury- trabajaba intensamente con su cronómetro para calcular si emplear a mujeres era una buena idea después de todo.

Quería comprobar algo que siempre le había interesado: ¿son las mujeres más meticulosas que los hombres? Su respuesta fue: Sí. Encontró que 37 mujeres habían contado la misma cantidad de billetes que 47 hombres y con menos errores. Pero también señaló que las mujeres estaban de baja por enfermedad con más frecuencia que los hombres.

 Para Stuchbury lo último era un factor decisivo, pero su asistente le demostró que contratar a mujeres salía mucho más barato. Había que tener en cuenta -le señaló- “el ahorro considerable a largo plazo… si se tenía en cuenta que las mujeres nunca ganarían más de 85 libras”, mucho menos que las 300 que le pagaban a todos los hombres.

En otras palabras, lo mejor de las mujeres era que no había que promoverlas. Las barreras laborales eran evidentes desde el principio.

Y había otro aspecto positivo. Gracias a que era prohibido que las mujeres casadas trabajaran (lo que sorprendentemente se mantuvo hasta la década de los años 60 en Reino Unido), las empleadas cambiaban constantemente: se casaban, se iban y nuevas chicas tomaban su lugar.

Pero, ¿qué pasaba con las mujeres que no se casaban? Eran promovidas, pero no mucho. Su trabajo era cuidar a las mecanógrafas más jóvenes.

 Las chicas muestran un fervor y un entusiasmo que ningún hombre piensa emular” Esta era la situación de Janeth Hogarth, quien lo escribió con cierta amargura . Pero el problema viene cuando crecen, se convierten en mujeres de mediana edad y siguen en un trabajo sólo apto para principiantes.

FUENTE: BBC.Mundo.com 25/8/2013. El texto de este art.iculo es un resumen del original

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