Revocada la ley del tabú gay contra militares estadounidenses

Casi dos décadas de una ley  discriminatoria para los militares gay estadounidenses llegaron a su fin

El Pentágono puso oficialmente fin el martes 20 de septiembre a su política de 1993 que prohibía a militares que se declararan homosexuales pertenecer al Ejército y que obligó a la expulsión de más de 13.000 miembros de las Fuerzas Armadas. Mientras, un minuto después de la derogación, el teniente de navío Gary Ross y su compañero sentimental Dan Swezy, un civil, se casaron  a kilómetros de distancia de Washington.

Por: Teresa Sosa

Fue una noche que llenó de banderas multicolores las calles de varias ciudades estadounidenses, celebrando el fin de la prohibición de que los homosexuales sirvan abiertamente en las fuerzas armadas del país.

Con esta histórica derogación EE.UU. se suma  a 35 países que permiten la inclusión de soldados homosexuales en sus ejércitos, incluyendo a aliados como el Reino Unido, Alemania, Francia, Australia e Israel.

El Congreso revocó la prohibición en diciembre pasado, y Obama la promulgó ese mismo mes, aunque hubo un período de transición para que el Pentágono certificara que esta no perjudicaría la capacidad militar del país.

Obama este martes rindió homenaje “a los patriotas que lucharon por ese cambio, los legisladores que lo aprobaron en diciembre pasado, los líderes que organizaron una transición sin incidentes, y al profesionalismo de los soldados que demostraron su voluntad de avanzar como equipo”.

La medida derogada, puesta en marcha durante la Presidencia de Bill Clinton, obligaba a los soldados homosexuales a llevar una “doble vida” y a vivir con el miedo a represalias o a arriesgar sus carreras debido a su orientación sexual.

Clinton apoyaba su inclusión en el Ejército pero, presionado por los sectores más conservadores, llegó a una política de término medio en la que ni los oficiales podían preguntar a los soldados su orientación sexual ni éstos podían revelarla. Sin embargo, si eran delatados, podían ser expulsados.

Ahora, sin temor, hombres y mujeres homosexuales en activo han salido a declarar su homosexualidad, y algunos de los expulsados desean alistarse de nuevo.

Según el Instituto Williams, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), hay unos 70.500 homosexuales en las Fuerzas Armadas, sea en activo o retirados.

El Pentágono ha dedicado meses a cursos de información e instrucción para casi dos millones de miembros de las Fuerzas Armadas con vistas a la derogación de la ley .Las Fuerzas Armadas ya habían iniciado la recepción de solicitudes de ingreso de personas que se declaran homosexuales.

No digas, prohibido preguntar

La ley prohibía a cualquier homosexual o bisexual revelar su orientación sexual o hablar de cualquier relación homosexual, incluyendo matrimonios o lazos familiares, mientras estuviesen sirviendo en el ejército Iniciar cualquier indagación o investigación sobre la orientación sexual de los miembros del servicio si no se exhibe el comportamiento prohibido.

La ley prohibía a cualquiera que “manifieste su tendencia o intente mantener prácticas homosexuales” servir en las fuerzas armadas de los Estados Unidos, porque “podría crear un riesgo inaceptable para los altos estándares morales, el buen orden y disciplina, y la cohesión de la unidad que es la esencia de la capacidad militar.”

Debido a la presión de la opinión pública no se despenalizó la homosexualidad en las fuerzas armadas, se mantuvo la prohibición pero se garantizó que se no se producirían indagaciones en el proceso de reclutamiento ni posteriormente. Básicamente hacía innecesario tener que mentir para ingresar y seguir en el ejército, pero obligaba a mantener en secreto la orientación sexual y cualquier relación homosexual.

Un  Oficial de la Armada primero en casarse

El teniente de la Marina Gary Ross se convirtió en el primer militar estadounidense unido por matrimonio a una persona de su mismo sexo después de la derogación de la ley. Ross se casó con el civil Dan Swezy, su pareja desde hace once años, exactamente un minuto después de que la ley dejase de tener efecto después de casi 18 años de vigencia. Ross vistió su uniforme de gala para la ceremonia que comenzó a las 11:45 de la noche

La boda la ofició el juez de paz Greg Trulson en la cabaña de la Logia Moose Meadow, en Duxbury, unos 25 kilómetros al noroeste de Montpelier, donde se llevó a cabo también la primera boda de homosexuales civiles en 2009. Ross, de 33 años, y Dan Swezy, de 49, viajaron desde Tucson (Arizona) hasta Vermont, uno de los seis estados de EE.UU. donde es legal el casamiento de personas del mismo sexo.

Desde que la ley conocida como “no te preguntan, no lo digas” entró en vigencia en 1993, decenas de miles de hombres y mujeres, muchos de ellos con servicio distinguido y condecoraciones por actos de valor en el campo de batalla, han sido dados de baja de las Fuerzas Armadas de EE.UU. al hacerse pública su orientación sexual.

Celebración

“Es un reconocimiento tardío a los que hemos servido con honor al país y hemos tenido que tomar otros rumbos por una cuestión de política que nada tiene que ver con nuestra capacidad en el terreno”, Andy Harland, del grupo de Veteranos de Vietnam, durante la celebración en el barrio de West Hollywood, enclave gay en Los Ángeles.

“Es una ley que no debería haber existido en primer lugar, así que ya era hora. Está bien estar contentos, pero no olvidemos que aún falta mucho camino”, señaló Robin Tyler, quien sirvió en las fuerzas armadas en los años ’70 y fue desplazada por su condición de lesbiana.

Además de este evento, la Red por la Defensa Legal de los Miembros en Servicio -una organización que ha representado ante la justicia a quienes fueron dados de baja por violar la restricción- convocó a actos en Washington, Nueva York, Chicago, Filadelfia y Charleston.

Los activistas no esperan, sin embargo, que ahora que la ley quedó sin efecto vaya a generarse una oleada de declaraciones públicas sobre la sexualidad entre los militares.”Pero sí permitirá servir sin tener que andar mintiendo, aquellos que quieran lo dirán y otros preferirán mantenerlo como parte de su vida privada”, opinó Vito Marciani, quien dio testimonio como ex marino.

Sin embargo, los estándares de conducta que establecen los códigos militares, como la restricción en las demostraciones públicas de afecto mientras se usa el uniforme, seguirán teniendo validez.

Hay mucho por hacer

Los activistas LGTB reclaman, además, que los beneficios que dan las Fuerzas aún marcan diferencias entre matrimonios heterosexuales y gays.

Por ejemplo, las parejas del mismo sexo no son elegibles para viviendas asignadas, asignaciones económicas cuando los militares son reubicados en otros destinos y otros beneficios por jubilación o deceso.

Aseguran, además, que no cesarán en su lucha hasta lograr lo que consideran el siguiente paso: la aprobación del matrimonio homosexual en todos los estados de la Unión.

Danny Hernández es uno de los miles de gays que ya inició el trámite para enlistarse al Ejército tras el fin de la polémica ley, dice que aún hay mucho por hacer.’Ya pueden servir los gays sin mentir sobre su sexualidad pero todavía no hay igualdad en el Ejército. Los esposos o esposas de los gays que están en servicio no tienen los beneficios que tienen los miembros heterosexuales, y los miembros que son transgénero -siguió- no pueden servir en el Ejercito. Todavía hay mucho que hacer y habrá discriminación’.

Hernández nació hace 24 años en Texas en el seno de una familia de origen mexicano. Es bilingue y siempre quiso servir en las fuerzas armadas. Se enlistó en 2008 y estuvo en entrenamiento en Texas y California. Pero su carrera militar se terminó cuando en febrero de 2010 fue dado de baja.

Hernández trabaja desde abril de 2010 en Service Members Legal Defense Network en Washington, DC, una organización que luchó para la revocación de la polémica ley y que continúa ofreciendo servicios legales para gays en el Ejército. Mientras tanto, Hernández ya inició los trámites para su reingreso a los Infantes de Marina. Estima que el proceso durará un año.

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