Racismo y exclusión social en Cuba.¿Pudiera la discriminación racial en ese país abrir la puerta a un sacudón?

Por: Teresa Sosa

Cuba, con 35 por ciento –según datos oficiales- de sus 11.200.000 habitantes, negros o mestizos, vive en estos tiempos un intenso debate sobre la realidad racial actual del país; de la persistencia durante siglos y de nuevas manifestaciones del racismo, pese a leyes y políticas del gobierno cubano  que buscan su eliminación, que hasta ahora no han trascendido el esquema formal jurídico. Es decir, permanecen en el papel escrito. Entre los más afectados: las mujeres.

Para  Esteban Morales *, economista, politólogo e investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, La Habana, el  tema racial ha resultado ser el  más soslayado e ignorado de la realidad social cubana. “Nada lo ha superado en cuanto a una actitud prejuiciosa para su tratamiento”, alerta, quien cuyas investigaciones y numerosos artículos y ensayos lo hacen  una voz autorizada en este asunto. Para el autor de ‘Desafíos de la problemática racial en Cuba’ (2008), se trata de un tema que  debe ser estudiado y discutido sin medias tintas.

Según este investigador,  en Cuba se puede hablar hoy de un racismo de estereotipos raciales, de discriminación racial, no como simples  lastres históricos, sino como un fenómeno que la sociedad cubana, en su imperfección actual, es capaz de reproducir. Pero el racismo cubano, en la actualidad, no se parece al de Estados Unidos ni al que existe en otras partes de este hemisferio, aclara.

Falló la revolución cubana

Prosigue, Morales señalando, que  al triunfo de la Revolución, la política social no hizo diferencias. Todos los pobres fueron tratados por igual, no hubo distinciones por el color de la piel, lo que debió haberse hecho porque esa es, en Cuba, una fuerte variable de diferenciación social. Las consecuencias de esa situación no se pueden eliminar en 50 años de Revolución. Tales puntos de partida, de los diferentes grupos raciales que componen la población cubana, se hacen sentir hasta hoy, a juicio del investigador.

También señala Morales, que dentro del proceso revolucionario, se cometieron errores. El primero fue no diferenciar por el color de la piel, dentro de la política socia cubana. Se partió de atacar la pobreza y de que esta última era igual para todos los grupos raciales que componen la sociedad cubana. Por lo que, aunque todos los pobres elevaron su nivel y, entre ellos, los negros llegaron a tener una posición mucho más favorable, cuando llegó la crisis económica del llamado período especial se dieron cuenta de que esos puntos de partida actuaban.

Se pudo constatar que la gente que más sufría el impacto de la recesión durante el período especial eran precisamente los negros y mestizos y que, entre la gente que no había logrado forjarse un proyecto de vida, era el negro el que había quedado en más desventajosas condiciones para lograrlo. Y que eso, es lo que se pone de manifiesto en Cuba ahora, destaca Morales.

 Silencio y represión ante el tema

Nos dice Morales, que durante el  propio  año 1962,  después de  que Fidel había criticado fuertemente el racismo, especialmente  en marzo de 1959,  habiéndolo declarado como una lacra social que debía ser solucionada, se dio como un problema resuelto. Se quería evitar que el componente  de división, subyacente en el problema racial, se pusiese de manifiesto, en medio de una situación en la que se consideraba que los cubanos debíamos estar muy unidos  para enfrentar los serios problemas de la contrarrevolución.

Hubo en Cuba entonces, un largo período de silencio –dice- que se justificaba por algunos criterios relativos al mantenimiento de la unidad, Por tanto, en medio de las fuertes presiones sociales del momento, a quienes  hablaban de esos temas se les acusaba de racistas y divisionistas, lo que generó un ambiente social y político represivo.

Si aun en los días que corren hay quienes reaccionan mal ante el tema y se asombran tanto de que se diga que en Cuba hay racismo y discriminación racial,  imaginemos cómo sería en medio de los años sesenta y setenta, cuando realmente las preocupaciones eran fundamentalmente otras, cuando no se quería hablar de algo que algunos pensaban como resuelto y que se consideraba nos dividía, con una idea predominante para entonces de  que el asunto racial no se hacía sentir de manera suficiente. Aun hoy, la dificultad mayor con que tropezamos es hacer comprender a muchos que el problema existe y que debe ser atacado fuertemente, dice el onvestigador Morales.

En Cuba la “belleza” no es atributo para negras

La periodista cubana Miriam Herrera**, señala, que a pesar de que el gobierno cubano dice que en el país no hay discriminación ni marginalidad social, bastaría con recorrer las calles, visitar los barrios pobres, indagar en las prisiones para darse cuenta de la marginación de la raza negra en la nación.

Es triste –dice Míriam Herrera- muy triste que en pleno siglo XXI, los negros  mantenemos un estatus negativo en Cuba, seamos los más olvidados, los más discriminados, los que peor comemos, la gente que peor vestimos; agrega que  la población cubana negra, porque sus familiares no se exilian en otros países, es la que menos remesas de apoyo en dinero  proveniente del exterior (Estador Unidos, Europa). Los negros en Cuba son los que peor colocados estamos en la escala social, enfatiza.

Y en el caso de la mujer negra, la discriminación es doble: como mujer y por ser negra.  Recalca la periodista, que la mujer cubana está diseñada por un marco machista entronizado  y que el gobierno revolucionario ha reificado. Herrera, dice, que el emblema de la Federación de Mujeres Cubanas, fundada hace más de 50 años, casi de inmediato después del triunfo de la revolución, por Vilma Espín, comandante guerrilera en la Sierra Maestra, ya fallecida, y quien fuera la esposa de Raul Castro, representa a una mujer con un bebé en sus brazos y al hombre con un fusil, lo que para esta periodista cubana resulta contradictorio.

La mujer negra no está al frente de cargos importantes, sostiene Herrera. La mujer cubana negra no  es considerada una mujer “bella” en lo estético en ningún medio. No hay presentadoras negras en la televisión cubana. No hay en  Cuba la cosmética que necesita la mujer negra. Y enfatiza, diciendo: “Es como si no existiéramos”. En Cuba lo que hay que hacer es que la gente de afuera venga y vea cómo está el racismo hoy en Cuba. Las mejores casas son habitadas por blancos, los mejores trabajos son ocupados por blancos; por ejemplo, la mayor parte de los cargos en el aeropuerto son ocupados por blancos. En donde si  la mujer negra cubana logra mayor participación es en el campo; sobre esto dice Miriam Herrera: “Las mujeres negras somos fuertes fisicamente, y el trabajo agrícola requiere de mujeres negras para tareas que de por si requiren obreras dotadas de resistencia física”, terminó diciendo.

¿Temor al sacudón?

En la alta jerarquía del gobierno cubano, mayoritariamente blanca, existe en la actualidad la preocupación de que los cambios económicos que ha comenzado a emprender en la isla el presidente Raúl Castro, puedan significar un desempleo masivo de la población negra, de repercusiones no previstas o inesperadas para el partido y el gobierno.

El presidente del Parlamento de Cuba, Ricardo Alarcón, ocupó centrimetaje importante en las webs de las agencias de noticias en Internet, cuando llamó este miércoles 24 de agosto a “erradicar completamente” los prejuicios raciales que persisten en la isla y adelantó que el tema será abordado en una conferencia del Partido Comunista en enero.

Alarcón abogó por “avanzar mucho más en la batalla por la igualdad, contra el racismo y la discriminación”, y adelantó que el tema de la representatividad de los negros y mestizos en las estructuras de poder en la isla “estará muy presente en la conferencia nacional” que el Partido Comunista Cubano celebrará en enero próximo.

El presidente Raúl Castro “ha hablado de la importancia de cambiar mentalidades”, “ha sido muy claro y transparente” y “no descansará hasta que, en cuanto al negro y la mujer, sea realidad el ejercicio pleno de la igualdad de derechos”, dijo Alarcón.

Destacó que “eso significa trabajar mucho en educar a la gente y al mismo tiempo vigilar para que en la política de cuadros (relevo) se promueva efectiva y racionalmente a mujeres y negros preferentemente jóvenes”.

*Doctor en Ciencias y Director Honorario del Centro de Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de la Habana. En julio de 2011 recuperó su militancia en el Partido Comunista de Cuba (PCC) al cabo de un año de haber sido separado por sus escritos sobre la corrupción en el país, afirmando que continuará ejerciendo su derecho a la crítica, como deber y obligación moral de “todo intelectual revolucionario”.

** Miriam Herrera,periodista  cubana independiente, reside en La Habana.

  

 

 

 

 

Una respuesta a Racismo y exclusión social en Cuba.¿Pudiera la discriminación racial en ese país abrir la puerta a un sacudón?

  1. Yenobis mundaray dice:

    Reflexionando sobre este tema, es paradójico que sea posible identificar más mujeres y afrodescendientes en el gobierno norteamericano que el cubano.

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