Recuerdos de Marìa Kodama, la viuda de Jorge Luis Borges

María Kodama, quien contrajo matrimonio con el escritor un mes y medio antes de su muerte, habla de su amor por Borges, que nació a los cinco años, de sus preferencias y sus enemigos.

El Espectador, Colombia

 

Con la muerte trepándole al cuello, consumido por el cáncer, las últimas semanas Jorge Luis Borges las dedicó al estudio del árabe con un profesor egipcio de Alejandría. Su segunda esposa, María Kodama, encontró en el directorio de Ginebra, Suiza, el teléfono del profesor a domicilio. Cuando llegó a su casa, bien entrada la noche, Kodama le dijo que las clases eran para ella y otra persona. Subieron a la habitación, el profesor abrió la puerta y lo vio impecablemente vestido, con corbata, y antes de que cruzaran palabra alguna el egipcio la cerró de un portazo, volvió su mirada a Kodama y llorando le dijo: “¿Por qué no me dijiste que el otro estudiante era Borges?, he leído toda la obra suya que ha sido traducida al árabe”. Borges estaba fascinado por el universo fantástico de Oriente y así, mientras descifraba las claves de ese mundo de velos y de mil y una noches, sin dramatismos, se fue yendo al camino de los inmortales del que tanto escribió. Kodama había aprendido bastante ya y podía tomar dictados en árabe y recuerda que le dibujaba en la palma de la mano el alfabeto para que se imaginara las letras. El 14 de junio de 1986 él murió.

Veinticinco años después, en tiempos de homenajes, desde Madrid Kodama recordó para El Espectador el gusto de Borges por la natación y los paseos a caballo, su tensión con otros grandes de la literatura argentina como Ernesto Sábato, la controversia que rondó su matrimonio un mes y medio antes de que él muriera o la fascinación que le profesaba por su ascendencia japonesa. La viuda, la guardiana y la heredera de toda su obra consagró su vida a regar su memoria y a pleitear con avivatos que jugaron con la propiedad intelectual del autor del Aleph. Su cruzada, desde que creó la Fundación Internacional Jorge Luis Borges en 1988, ha sido evitar que su literatura sea manoseada al punto de llevar a juicio a algunos biógrafos de Borges acusándolos de difamación. Un oficio que le ha granjeado enemigos y hasta pullas de emblemáticos amigos del escritor argentino como Adolfo Bioy Casares…

Continuaciòn…

www.elespectador.com/impreso/cultura/articulo-277180-recuerdos-de-una-viuda

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