Venezuela: Miles de historias con rostro femenino se esconden detrás de las lluvias

Vanessa Davies/Correo del Orinoco

Mujeres que barren el suelo, que cocinan y distribuyen los alimentos, que acompañan y se acompañan. En los refugios abundan las mujeres con pequeñas y pequeños. Es raro que estén los papás de esas niñas y niños. El presidente Hugo Chávez llamó la atención sobre quienes, sin un compañero, tienen que ceñirse las lágrimas para empezar de nuevo

Las tres mujeres entrevistadas comparten, con decenas de damnificadas y damnificados, el refugio solidario que abrió en sus espacios la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, en la antigua zona 2 de la Policía Metropolitana

Ana Aguilar: sola contra el mundo. Tiene los ojos rojos. Muy rojos. Rojos, como lo poco que queda de pintura en sus uñas. Pero la mirada de Ana Aguilar, una trujillana de 46 años de edad, no está enrojecida por el llanto, sino por una enfermedad (pterigium) que la ha llevado al quirófano en dos oportunidades, gracias a la Misión Milagro del Gobierno Nacional.

Poco tiene de sonrisa el rictus de sus labios, y no es para menos. Pese a la desesperanza, accede a contar que viene de la Carretera Vieja Caracas-La Guaira; del sector El Cedro. Allí vivía, desde hace ocho años, en “un ranchito de zinc”, refiere; con muchos sacrificios había comprado los materiales para levantar las paredes. “Casa, casa no estaba; faltaba levantar paredes, frisar, hacer divisiones. Ya me faltaba poquito. En eso invertí todos los ahorros de mis cuatro hijos”. Sí. Son cuatro.

Antes de eso, Ana Aguilar vivía alquilada. Con lo poquito que ganaba como cocinera (en un local de la avenida Urdaneta) estiraba para pagar libros, uniformes, mensualidad, comida. Después, se quedó en la casa para cuidar a la niña pequeña. Su hijo mayor dejó los estudios para trabajar y, así, sumarle un poco más a la exigua economía familiar.

El pasado 24 de septiembre marcó para ella un antes y un después. “Comenzaron a deslizarse los cerros, por el agua de las lluvias”, refiere. “De mi hogar quedaron dos cuartos. Todo lo demás se fue”.

Link para leer el reportaje completo:

http://www.correodelorinoco.gob.ve/tema-dia/miles-historias-rostro-femenino-se-esconden-detras-lluvias/


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