Dilma, la primera presidenta de Brasil

Arturo Cano/Periódico La Jornada

“Sí, las mujeres pueden”, asegura Rousseff tras confirmar su triunfo

La hija de un comunista búlgaro, la guerrillera marxista, la joven torturada por la dictadura militar, la mujer que salvó al gabinete de Lula cuando hacía agua en medio de un escándalo de corrupción, la técnica dura cuyo paso nadie resiste, pero sobre todo la ahijada de Lula da Silva, Dilma Rousseff, es la primera presidenta de Brasil.

En su primer discurso, pronunciado en Brasilia ante cientos de seguidores, Rousseff subraya el hecho de que su país tenga por vez primera una mujer en la presidencia y se compromete a trabajar para que ese hecho deje de ser “inédito en Brasil.

La igualdad de oportunidades es un principio esencial de la democracia, sostiene, en un discurso emocionado, para luego añadir que espera que “los padres y madres puedan mirar a la cara de sus hijas y decir, ‘sí, las mujeres pueden’”.

Con 99.97 por ciento de los votos contados, Roussef se impone a su adversario, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), con 55 millones 742 mil votos (56.05 por ciento). Serra obtiene 43 millones 705 mil (43.95 por ciento).

Con su cómoda ventaja, Rousseff se da el lujo de tender la mano a sus adversarios, de ofrecer que habrá un respeto irrestricto a la libertad de prensa y la más amplia libertad religiosa, en referencia a dos de los temas que sirvieron de metralla a sus oponentes durante la campaña.

Pero más allá de esos mensajes conciliadores, la presidenta electa hace el discurso de la continuidad. Le interesa subrayar por encima de todo su compromiso con la estabilidad de la economía de Brasil. El pueblo no acepta más inflación ni que el gobierno gaste de más, dice.

Lo demás es repetir sus compromisos de campaña, especialmente en lo que hace al combate a la miseria. Reitera, así, que durante su gobierno será erradicada la miseria. No podemos descansar cuando vemos familias viviendo en las calles. La erradicación de la miseria es la meta y pido el apoyo de todos para llegar a superar ese abismo para ser una nación desarrollada. Vamos a mejorar el gasto público, pero sin afectar los programas sociales, los servicios esenciales y los planes de infraestructura.

¿Por qué diablos ese Lula escogió a una mujer?

En la noche de su triunfo, la única mala noticia para Dilma Rousseff es que el abstencionismo supera al registrado en la primera vuelta (18.2 por ciento). En este segundo turno, 29 millones de electores no acudieron a las urnas, pese a que el voto es obligatorio. La cifra iguala a la registrada en la elección de 1998, cuando Cardoso fue electo presidente.

Pero quizá ese dato quede en el olvido y cuando se recuerde esta elección se acuda a unas frases que el presidente Lula pronunció en el primer mitin de la segunda vuelta, cuando pidió a los asistentes hacerse la siguiente pregunta: ¿Por qué diablos ese Lula, con tantos hombres a su alrededor, tantos hombres cerca de él la vida entera, fue a escoger a una mujer para ser presidente de la República? Yo podría haber escogido un diputado, un senador, un gobernador ¿Por qué fui a escoger a Dilma? Hoy estoy convencido que mi decisión fue correcta.

Las urnas, al menos, le dieron la razón.

Fuente:

http://www.jornada.unam.mx/2010/11/01/index.php?section=politica&article=002n1pol

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