El final feliz de una tragedia anunciada

Desde el 5 de agosto  hasta el 13 de octubre del año en curso, 33 mineros que trabajaban en la faena de la mina San José, ubicada en la región de Atacama cercana a la ciudad de Copiapó y a 800 km. de Santiago, Chile, permanecieron atrapados a 700 m. bajo tierra por un derrumbe. El artículo de hoy ilustra parte de los acontecimientos alrededor de esta tragedia que tuvo un final feliz y que ha conmocionado al mundo entero.

Por: Teresa Sosa

El  hecho de que el rescate de los mineros fuera programado con varios días de anticipación nos  hizo pronosticar, habiendo seguido por los medios de comunicación el desarrollo de los aconteceres, que el gobierno chileno estaba preparando el desenlace para un “evento” televisivo de una audiencia internacional que se sentaría frente al televisor, la computadora o la pantalla de celular para ser testigos del “milagro”, como  después los registros informativos así nos lo confimaron.

Los más de 1.500 periodistas extranjeros que se asentaron alrededor del yacimiento en el desierto de Atacama tuvieron claro entonces que las expectativas que la prensa de todo el mundo tenía puesta en un final que, como uno de esos tantos films de cine catástrofe hollywoodenses tuviera un final feliz, estaban prácticamente garantizadas.

En una suerte de cadena internacional cargada de emoción, el rescate de los mineros el 13 de octubre se convirtió en un acontecimiento de repercusión mediática mundial. El impacto de la tragedia, el “milagro de San lorenzo”, patrono de los mineros, que en su momento significó el hallazgo con vida de todos los mineros y la transmisión en vivo y en directo del “regreso a la vida” de los 33  tras 70 días en las penumbras del centro de la tierra, se conjugaron como el guión ideal para que la industria mediática pusiera en funcionamiento todos sus recursos para transmitir un hipnotizante “drama de la vida real”.

El presidente Piñera

La presencia como jefe político y espiritual del rescate del presidente Sebastián Piñera, un hombre que posee una inmensa fortuna estimada en 2.200 millones de dólares,  que permaneció estoico al lado del túnel para abrazar calurosamente a cada uno de los mineros salvados, pareció representar mucho más que la felicidad genuina de todo un país que presenta una de las brechas más grandes en el mundo de desigualdad social y económica entre su población.

El esfuerzo valía la pena: la imagen de Piñera, siempre sonriente a manera de anuncio publicitario de pasta dental, debajo de su casco de operario y rodeado de hijos y/o nietos de los mineros, se retransmitió como una postal por todo el mundo. Su popularidad después del rescate de los mineros alcanza actualmente a 65% (un 15% más que la anterior medición) y un 76% aprueba el desempeño del presidente en este tema. Su mejor evaluación desde que el millonario llegó a la presidencia de Chile en marzo de este año.

Basta un dato para comprender la magnitud del acontecimiento que presenciamos por TV: según informó la cadena estatal TV Chile, él rescate del primer minero, Florencio Avalos, fue visto por mil millones de personas en todo el mundo, superando los 800 millones de espectadores que vieron la final de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010

El empresario Piñera es dueño de un canal de televisión, Chile Visión, estación actualmente privada, que fue originalmente de la Universidad de Chile, pero después fue vendido al grupo venezolano Cisneros, concesión que luego fue ofertada a Piñera a comienzos de los 2000.

Condiciones de trabajo

Visto de esa manera, a la larga para muchos medios de comunicación en Chile la tragedia de los mineros atrapados sólo quedará como una anécdota histórica. Lo que no se ha profundizado en la prensa chilena en estos días  son las condiciones laborales de la minería  en ese país. En Chile en la última década han fallecido 373 mineros, siendo Atacama donde existe la mayor cifra de estos accidentes. La Superintendencia de Seguridad Social sostuvo que en 2009 la taza de muertes fue de 5,7 por cada 100.000 trabajadores, situando a la minería como la actividad con mayor mortalidad en Chile. Según algunos expertos, esto se debe a las excesivas jornadas laborales. Un estudio del banco suizo UBS, publicado en The Economist, señaló que en Chile se cumple las jornadas laborales más extensas del mundo.

Los chilenos trabajan un promedio de 48,4 horas semanales, pero según la Dirección del Trabajo, los mineros sobrepasan esa cifra superando las 51 horas. En la revista chilena Punto Final, califican que: “este hecho es el que abre camino a muchas enfermedades y accidentes del trabajo”.En el caso de la mina San José entre las acusaciones que se le adjudican a la empresa, está el no financiar la reparación y las vías de evacuación de la faena. Además, otra de las imputaciones a la empresa, es que no cumplió una de sus obligaciones y comenzó  a ahorrar gastos aprovechándose al no depositar los dineros de las cotizaciones previsionales de los trabajadores.

Las mujeres de los mineros

Cuando el grupo de 33 mineros  quedó atrapado en la mina San José  sus mujeres, cuya actividad fundamental es la doméstica, literalmente decidieron detener sus vidas, dejaron  sus casas, unas cercanas y otras distantes,  y se instalaron con hijos y otros familiares en los alrededores de la mina, lo que hizo surgir un campamento de decenas de tiendas de todo tipo instaladas sobre el pedregoso suelo del desierto de Atamaca.

Al campamento ellas le dieron el nombre de “Esperanza”. Al frente de las tiendas pusieron fogatas para calentarse en las heladas noches de uno de los desiertos más áridos del planeta. La infraestructra fue creciendo a partir del primer día.  Letreros con fotos de los mineros y mensajes como “Fuerza Mineros” y “Tu familia te espera” pudieron verse a partir de ese día alrededor de cada carpa, a través de fotografías y videos difundidos por los  medios de comunicación.

Las mujeres de los mineros  fueron el gran soporte en medio de la incertidumbre y angustia del accidente en la mina. La presencia y el accionar de las mujeres cobró un rol preponderante para mantener un ambiente de esperanza.

Algunas de estas mujeres aseguraron que sus maridos las prepararon para lo peor.”Siempre nos preparó para un momento así. Siempre nos dijo que un día no volvería”. Son las únicas palabras que tiene en su cabeza Soledad Morales para entender la dramática situación que vivía su marido, Víctor Segovia, uno de los mineros afectados por el derrumbe. “Le decía que se cuidara e intentaba que no fuera. Pero Víctor me contestaba que no se podía hacer nada, que era un trabajo peligroso y había que estar preparado para todo”.

Mientras que otras mujeres comentaban que los “viejos” les ocultaban los riesgos a los cuales se sometían, como es el caso de Ximena Contreras quien  asegura que su marido Pablo Rojas siempre le intentó ocultar los riesgos de su profesión. “Nunca me dijo nada. Él me contaba que los riesgos eran escasos por la tecnología actual para dejarme tranquila a mí y mi hija”. Sin embargo, Ximena aseveró que en el último tiempo lo enfrentó por los fuertes rumores que corrían sobre el estado de San José, e incluso realizó una investigación propia. “Siempre lo negó todo y mira dónde está ahora. Ni siquiera sabemos cómo están”.

Griselda Godoy accedió a hablar sobre su minero perdido. Se trata de Carlos Barrios, quien no es su marido, sino el hijo de su pareja. “Tengo una pena enorme, porque Carlos presentía un accidente y quería renunciar en septiembre. Me decía mamita, la mina está peligrosa, cae mucha piedra durante la jornada”.

Las mujeres siempre tuvieron una participación importante en la mina San José. Hace tres años cuando murió el ayudante geólogo Manuel Villagrán en el yacimiento, las esposas de sus colegas reunieron 1.300 firmas para cerrar la minera San Esteban (propietaria de la mina San José) por graves problemas de seguridad. “Este documento se lo enviamos a la ministra Karen Poniachik, quien nos contestó que se preocupaba por nuestro dolor, que haría todo lo posible por escuchar nuestras peticiones. Incluso, nos mandó a la subsecretaria Marisol Aravena y se comprometió a cerrar las minas peligrosas, pero no cumplió”, recordó Sandra Chávez.

En el acto de cierre del rescate Piñera destacó el loable trabajo del numeroso personal que trabajó durante dos meses en la mina pero no mencionó el coraje, entrega, compromiso, tenacidad, de las mujeres de los mineros.

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3 Responses to El final feliz de una tragedia anunciada

  1. Gracia Rojas dice:

    Felicitaciones Teresa por este interesante articulo, que da otra mirada, desde el corazon de madres y esposas que nunca perdieron la FE, estoy segura que debido a ese amor y a la compasion que esos 33 mineros generaron en el mundo entero, se debe este gran final feliz, sin duda el amor lo puede todo.

    • 24ms dice:

      Hola Grace, qué agradable reencuentro a través del blog!!! Espero que te encuentres bien y también tus seres queridos Estoy completamente de acuerdo contigo, las mujeres del campamento “Esperanza” fueron determinantes en la vuelta a la vida de sus mineros. Besos y abrazos, extensivos a toda tu gente. Teresa

  2. Anonimo dice:

    Pienso que esta muy bien eso de que hallan liberado a los mineros pero, deberian añadir mas tragedias con un buen final feliz.Porque eso nos hace convertir a aguien triste en alguien mas confortado, mas alegre,ect

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