Colombia: “Nosotras luchamos para abrir puertas a la paz”

Movimientos Sociales

Por: Miriela Fernández Lozano |Caminos/Cuba

Del 16 al 23 de agosto Colombia fue sede del Encuentro de Mujeres y Pueblos de las Américas contra la militarización. Desde 18 países del mundo llegaron participantes a este evento que, según Yolanda Becerra Vega, coordinadora del Movimiento Social de Mujeres contra la Guerra y por la Paz, tuvo como propósitos denunciar los efectos de las estrategias militares y articular voces de solidaridad. .


Una misión humanitaria en varios territorios colombianos, un amplio foro en Barrancabermeja y una Vigilia por la Vida ante los ojos de la base militar de Palanquero fueron las acciones del Encuentro de Mujeres y Pueblos de las Américas contra la militarización.

Esta iniciativa, convocada principalmente por el Movimiento Social de Mujeres Contra la Guerra y por la paz de Colombia, atrajo la adhesión de organizaciones nacionales y otras que, como la Marcha Mundial de Mujeres, Vía Campesina, la Convergencia de Movimientos y Pueblos de las Américas y el Consejo Mundial de la Paz desandan el camino de la desmilitarización y por los derechos de las mujeres.

Según Yolanda Becerra, coordinadora del movimiento de mujeres, que integra a unas sesenta organizaciones colombianas, “nos propusimos a partir de los debates conformar una agenda desde nosotras pero integrada al resto de los movimientos sociales.

“Creemos que para conseguir la paz es indispensable el sujeto político de los movimientos sociales. Donde no hagamos esa construcción no podremos callar las armas. Si bien nos dirigimos a empoderarnos como mujeres cada vez más, necesitamos fortalecer otros procesos sociales. Tenemos reivindicaciones propias, pero también tenemos luchas comunes como pueblos.”

Desde 1996, cuenta Yolanda, las mujeres comenzaron a unirse ante el cansancio de la guerra y dieron vida a este movimiento: “Primero fue una inquietud, luego una propuesta y hoy es un proceso donde construimos una plataforma de lucha a nivel nacional. Hemos logrado crear una comunidad política donde nos aglutinamos mujeres negras, indígenas, obreras, campesinas, urbanas. Es una muestra del avance de los movimientos sociales en nuestro país, pero además da cuenta del enlace construido a nivel internacional con procesos de cambio”.

En el 2009, la firma del convenio de cooperación militar entre Estados Unidos y Colombia, que permite la instalación de siete nuevas bases extranjeras en este territorio, dio la alerta a sectores de la sociedad colombiana que en varias oportunidades habían levantado sus voces contra la militarización.

La agudización del conflicto armado interno, estrategias como el Plan Colombia que han llevado la cifra de desplazadas y desplazados a más de 4 millones, el alto presupuesto militar-Colombia es el país latinoamericano que mayor producto interno bruto destina al gasto militar-, la violencia desprendida de la llamada “seguridad democrática” y las silenciadas secuelas en la vida de las mujeres fueron motivos para este encuentro.

“Creo que el evento logra un impacto social y político muy grande en el país y en el resto de Latinoamérica pues denunciamos los efectos de la militarización y la presencia aquí de las bases militares. Realmente es un tema del que aún no logra apropiarse la sociedad civil colombiana y menos las mujeres.

“Durante la preparación de este intercambio, que fue fruto de un proceso de más de un año, hicimos alrededor de 200 conversatorios y debates para construir algunos consensos y sumar fuerzas al rechazo contundente a la militarización, la intervención norteamericana y la presencia de bases extranjeras en Colombia y el resto de la región.

“El fallo de la Corte Constitucional que ha desconocido el convenio entre Estados Unidos y Colombia no resuelve el problema, pero abre un camino y legitima este encuentro, y nos posibilita la movilización. Hemos elevado el perfil del tema no solo a nivel nacional sino internacional y esto ha sido muy importante; tiempo atrás parecía como si todos, colombianas y colombianos, estuvieran de acuerdo con lo que sucedía en nuestro país. Había mucho miedo para denunciar-hay miedo todavía-, y más porque sabemos que el enfrentamiento es a las multinacionales, a su modelo, a puntos neurálgicos del sistema”.

Las mujeres fueron las principales convocantes a este intercambio. Muchas portaron entre sus manos pancartas con una frase que por esos días saltó también las fronteras colombianas: “Mi cuerpo es mi casa, mi casa es mi territorio. ¡No entrego las llaves!”

Link para leer el amplio reportaje completo:

http://www.ecaminos.cu/leer.php/6675

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: