Ser madre en el siglo XXI

Traer un hijo al mundo no es tarea fácil en los tiempos que corren. Varias investigaciones señalan esta semana cómo el ritmo y los estilos de vida occidentales hacen que, tanto conseguir un embarazo como llevar a buen término un alumbramiento natural, sea mucho más difícil ahora que hace unos años.

Un importante culpable de esta situación es el estrés, según los datos de uno de los trabajos, publicado en la revista ‘Fertility and Sterility”.

Después de realizar un seguimiento durante seis meses a 274 mujeres que estaban tratando de quedarse embarazadas, los autores de esta investigación comprobaron que aquéllas que tenían niveles más altos de un marcador de los niveles de adrenalina tenían un 12% menos de posibilidades de quedar encintas.

Aunque los investigadores no encontraron ninguna relación entre los niveles de otro marcador del estrés, el cortisol, aseguran que la ansiedad y la tensión pueden reducir significativamente las probabilidades de concepción, por lo que recomiendan a las parejas practicar técnicas de relajación.

Pero el estrés no es el único enemigo de los futuros padres. También los kilos de más parecen influir de forma importante en las posibilidades de llevar a término un parto natural.

Según un trabajo publicado en la revista ‘Journal of Obstrics and Gynecology”, las madres con obesidad tienen un riesgo más elevado de parir a través de cesárea.

Según sus datos, por cada aumento de un punto en el índice de masa corporal (IMC) –un marcador empleado para medir el grado de sobrepeso- las posibilidades de cesárea también se incrementaban.

Este riesgo variaba también en función de las características previas de la madre. Así, un aumento de un punto en el IMC subía un 5% el riesgo de esta intervención quirúrgica en madres primerizas. Este porcentaje bajaba al 2% si se trataba de mujeres que ya se habían sometido a una cesárea, y volvía a subir al 5% en quienes ya habían sido madres pero siempre habían tenido partos naturales.

Sin duda, las que tenían más riesgo de someterse a una cesárea eran quienes tenían un IMC superior a 40, lo que se considera obesidad mórbida. En estos casos, las posibilidades de no dar a luz por vía vaginal eran del 50%.

Fuente:

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/08/13/mujer/1281693358.html

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