Escritura periodística de mujeres venezolanas en el siglo XIX

Por: Teresa Sosa

La edición de hoy está dedicada a dar a conocer a algunas de las publicaciones periódicas venezolanas dirigidas y escritas por mujeres a finales del siglo XIX; ellas, venciendo obstáculos,  de manera sostenida y progresiva, ganaron espacios en el ámbito público con su producción periodística.

A mediados del siglo XIX ya habían irrumpido en algunos países europeos los movimientos de derechos de la mujer. Estaban compuestos en mayoría por mujeres de clase media. Fueron ellas quienes experimentaron de manera más cruenta la privación de los derechos que los hombres de su misma clase habían conseguido.

Durante 70 años (1850-1920) miles de miles de mujeres europeas lucharon por el derecho a la educación y por el derecho al voto y la participación política. Uno de los mecanismos que éstas usaron para  la difusión de sus reclamos fueron carteles, volantes y publicciones periódicas. Francia fue uno de los epicentros más importantes de estas publicaciones.

Numerosas  mujeres de familias caraqueñas adineradas viajaban a París en esa época, dada su preferencia por la moda parisina y también para disfrutar de los eventos culturales-artísticos que esa metrópoli ofrecía; París también les daba a las mujeres venezolanas la oportunidad de hacerse presentes en espacios públicos con plena libertad. En París, el café se convirtió en un sitio de reunión en donde mujeres de clase media y alta exhibían en el ámbito público sus rostros y  vestimenta de moda.

Pero hubo entre las viajeras europeas venezolanas algunas en  las que  bullía en su interior la vocación por la escritura y éstas se procuraron la oportunidad de asistir a los salones literarios en  París donde participaban hombres y mujeres.

A su regreso a la patria algunas de estas compatriotas viajeras europeas traían consigo libros y variadas publicaciones, entre éstas, ejemplares de las publicaciones periódicas europeas creadas, dirigidas y escritas por mujeres; estas venezolanas se convirtieron en portavoces y propagadoras de estos novedosos productos periodísticos.

El “boom” de las publicaciones periódicas de mujeres para mujeres no sólo ocurrio en Venezuela, y quizás antes las hubo en otros países del continente. Es más, pudiéramos bien decir que fue un estallido casi mundial  de mujeres instruidas que luchaban por sus derechos, quienes se dedicaron a impulsar estas publicaciones, cuyo mayor epicentro estuvo en Europa  y Estados Unidos a finales del siglo XIX, pero  sin embargo,  América Latina y el Caribe no se quedó atrás, las hubo en cantidad en países como Argentina, México, Uruguay, Chile, Cuba, Colombia, entre otros.

Esta pulsión de mujeres para el cambio de la condición de género mujer de la época,  se deja sentir en la práctica periodística de las pioneras venezolanas, con un intento de crítica  y de desmontaje de una buena parte de los preceptos que debían seguir las mujeres del país, dictados entre otros,  por los escritores varones desde las publicaciones periódicas que éstos habían fundado a partir de la segunda década del siglo XIX para “instruirlas”. Sobre estas publicciones de varones para mujeres y sus propósitos ya tratamos en la edición del domingo pasado.

Pioneras venezolanas y sus publicaciones

Estas publicaciones periódicas en general eran de poco tiraje, de distribución semanal, quincenal, mensual o bimensual, algunas por suscripciones; tenían un precio módico estipulado y existía la modalidad del canje con otras publicaciones; la secuencia de la publicación era en base a fecha, número de edición y volumen, esto último dado el caso.  Las hubo en Caracas y en la provincia muchas.

Las pioneras llegan al ámbito público con sus escrituras y publicaciones; cuyas voces textuales  dejan escuchar lo personal de las mujeres de la tradición y de igual modo sus voces textuales reflejan la mirada  de género mujer sobre el acontecer cultural, social y político del país en su tiempo.

La primera publicación fue Ensayo Literario, 30  de septiembre de 1872 en Caracas, dirigida y redactada por la venezolana Isabel Alderson.  Leamos parte de su prospecto:

Mucho tiempo há que venimos notando en Venezuela la falta de una de las publicaciones que abundan en Europa y los Estados Unidos que ofrece una lectura útil e instructiva.

Una característica singular de nuestras  pioneras fue su visión periodística para lograr impacto de masa, alcance público y captar el mayor número de personas lectoras, y para ello utilizaron la estrategia de ediciones con temas de la mujer y además temas variados, ejemplo: “historia, biografía, astronomía, viajes, novelas, y todo aquello que pueda propender al progreso intelectual de una nación ávida de instrucción”, es lo que ofrece Isabel Anderson en la primera edición de su revista. La revista gozó de aceptación, cumplió con lo que ofreció. Dejó de publicarse en 1874.

Once años después de la desaparición de Ensayo Literario, el 11 de septiembre de 1885, se publicó en Coro el primer número del quincenario de literatura La Alondra, dirigido por una mujer, con el seudónimo Zoraida, con ella colaboraron otras mujeres. Se desconoce el tiempo que duró la publicación.

La más prolífica y lóngeva de las fundadoras y directoras de publicaciones dirigidas a la mujer fue Concepción Acevedo de Thailardat, nacida en Upata en 1855 y fallecida en Caracas en 1953.

Su primera publicación, donde firma con el seudónimo Rebeca, fue Brisas del Orinoco, que apareció el 7 de marzo de 1888 en Ciudad Bolívar y desapareció en 1889; ésta publicación contó con colaboradoras y colaboradores.

En el primer número señala su propósito:

Demasía la ardua es la empresa que nos proponemos realizar, cuando las dotes que nos regala la Naturaleza son por demás exiguas: pero aun cuando nuestras fuerzas sean débiles, no desmayaremos para conseguir nuestro objeto.

En 1891 Concepción Acevedo de Tailhardat está viviendo en Caracas donde funda El Ávila, bajo el mismo seudónimo de Brisas del Orinoco: Rebeca.  Parte de su prospecto es el siguiente:

Volvemos a la tribuna del periodismo. Obreras del hogar, no podemos menos que fomentar las apacibles delicias de la familia, predicar la fraternidad, fundando este periódico a las faldas del Avila. Saludamos a las simpáticas hijas de la gentil Caracas, cuyos favores demandamos para nuestra humilde publicación.

En  1895, vuelve a la escena periodística Concepción Acevedo de Tailhardat, esta vez dirigiendo el periódico literario La Lira, con los siguientes propósitos:

En diciéndose periodismo sentimos una como pasión inmensa que nos arrastra hacia el

Concepción de Tailhardat

invento de Guttenberg. El periodismo, es cátedra de enseñanza, abierta a todas las inteligencia. El periodismo honrado heraldo de lo bueno y lo útil, es luz, y sus claridades normalizan la vida de los pueblos civilizados. La prensa, es pues, astro de irradiaciones espléndidas en los hermosos campos de la civilización occidental. Bien que con escasos conocimientos, pero con gran caudal de buena voluntad, venimos hoy, una vez más, a ocupar modesto puesto en los estrados de la prensa nacional. Ha llegado ya el ansiado momento de que la mujer, ocupe nuestros merecidos en los torneos de la inteligencia, y en los destinos sociales, sin traspasar, se entiende, los límites de lo racional y lo justo.

Por primera vez Concepción Acevedo de Tailhardat se nos presenta con su nombre y apellido y no bajo el seudónimo de Rebeca, y se dirige a la colectividad que la lee asumiendo la identidad de mujer periodista, hasta ese momento monopolizada por hombres.

Lo que viene a significar su cuestionamiento de la herencia cultural de la imagen ideal de la mujer de la época, es decir, cónsona con su “naturaleza” (maternidad, crianza, cuido familiar). El periódico La Lira se mantuvo durante treinta y un años.

En octubre de 1891 aparece en Caracas otro periódico redactado por una mujer: El Problema, de corte político-literario, su redactora María Rosalina González, que dice sobre la mujer:

Sonó en el gigante reloj del tiempo la hora de su reivindicación, moral e intelectual, para llevar a la ciencia su contigente a la literatura, sus noveles producciones, y; a la historia el ejemplo de sus conquistados triunfos.

De los periódicos dirigidos y redactados por mujeres venezolanas en el siglo XIX, el último fue El Estímulo ( Duaca, 1898).

Fuente de información sobre las publicaciones periódicas:

Díaz de S., María Eugenia (2009) Escritoras Venezolanas del Siglo XIX. Fundación para la Cultura Urbana. Caracas.

Descargar edición impresa digitalizada de PDM en Diario de los Andes PDF:

PDM_18_07_2010_

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