Condición de género mujer en el siglo XIX

En algunas publicaciones periódicas  venezolanas de la época

Por: Teresa Sosa

Las publicaciones periódicas venezolanas del siglo XIX son de mucha importancia para aproximarnos a la cultura patriarcal de ese tiempo así como también conocer algunos de los intentos de las mujeres para manifestar su malestar en la cultura; asimismo los escritos de estas mujeres que lograron  penetrar y ocupar un espacio en un terreno que les estaba vedado, son testimonios de sus luchas para hacer sentir sus voces en el ámbito público.

Es innegable que las mujeres venezolanas del siglo XIX heredaron la dureza hacia ellas de la sociedad venezolana del siglo anterior. Aunque muchas de sus antecesoras se fueron a pelear al lado de los hombres en la guerra de independencia, siguió vigente el canon de la sumisión, el recato, el aislamiento y la moderación, como cualidades indispensables para una mujer que quisiera ser considerada respetable.

Las publicaciones periódicas, en lo que se refiere a las mujeres, cumplieron la función fundamental de mantenerlas en el canon de subordinación y sometimiento establecido. Se originaron en un contexto clasista y elitesco, ya  que las destinatarias de los mensajes y lectoras ideales eran las mujeres de las  clases media y alta, con el fin de que éstas actuaran desde sus hogares como sustentadoras y difusoras del poder ideológico socio-cultural de ese entonces. Las mujeres de las clases más bajas (la gran mayoría), no sabían leer ni escribir.

En ese contexto social clasista, los hombres debían fungir como especie de salvadores de las “minusválidas intelectuales” de su misma clase social, para de ese modo garantizar su “correcto desempeño en la vida”, por eso la mayoría de  las publicaciones dirigidas a las mujeres fueron creadas y dirigidas por hombres.

La importancia de las publicaciones periódicas dirigidas a la mujeres radica, desde nuestra perspectiva, fundamentalmente, en que los autores y las autoras, de crónicas, artículos, reseñas, ofrecen generalmente opiniones, concepciones e ideas de cómo debía ser y hacia dónde  debía enrumbar sus pasos la mujer venezolana del siglo XIX.

Avanzado el siglo XIX se hizo imprescindible el progreso social del país. Por ello  la sociedad venezolana decidió buscar ayuda y recurrió a las mujeres, como encargadas, que eran, de transmitir a su descendencia la moral, la religión y las buenas costumbres; en fin, ellas debían contribuir a transmitir los valores que garantizarían la permanencia del orden social imperante, ratificados de manera escrita por las publicaciones periódicas creadas y dirigidas por hombres.

Publicaciones de ellos  para ellas

Hubo un antecedente para estos mensajes de adoctrinamiednto que el orden patriarcal requería, El Canastillo de Costura (Caracas, 1826), el primer periódico orientado  exclusivamente a las mujeres, que fue dirigido y redactado por hombres.

Transcribimos parte de lo que fue  su mensaje de introducción:

Una colombiana tan bella como erudita tuvo la bondad de confiarme su canastillo de costura. Vi en  él diferentes cuadernillos con las siguientes inscripciones Moral, Modas, Noticias, Recetas, Poesías, que obtenida su venia son los que voy a publicar en este periódico dedicado al bello sexo. Saldrá los jueves de cada semana. El fin es entretener utilmente a las señoritas y ofrecerles notas del lugar donde se vende lo mejor para sus adorno.

Para la nueva etapa anhelada por necesaria, el 18 de julio de 1839 aparece en Caracas una revista quincenal de nombre La Guirnalda, “Dedicada a las hermosas venezolanas”, dirigida por José Luis Ramos, editada y escrita por hombres, “que presentará a sus lectoras un rasgo romántico junto a otro clásico, una poesía entre una novela, una historia y un artículo de modas”.

Quizás el deseo de paliar un poco la situación de que sólo escribían hombres,  llevó a la dirección de la revista a publicar textos de tres mujeres: Enriqueta María T, Juana Zárraga de Pilón y una tercera bajo el seudónimo A.M.O.R. Son ellas tres las primeras mujeres cuyas obras vieran luz en alguna revista en nuestra historia.

Sobre Juana Zárraga de Pilón, José Quintín Suzarte, en el Nº 10 de la revista, hace una reseña de apreciación de su poema,  Los Recuerdos de Mi Patria, publicado en esa edición.

De esa reseña, destacamos lo siguiente:

Sensible, tierna, dotada la Señora Zárraga de una instrucción poco común en su sexo, y de un alma tan melancólica como su aspecto, necesitaba un medio para derramar el tesoro de sentimientos que abrumaba su alma, y este medio lo encontró en la poesía. Los Recuerdos de mi Patria. En él está pintado el corazón de la mujer sensible y virtuosa con su generosidad y con su languidez, su resignación y sus valores. Venturosa la mujer que guarda tan hidalgos sentimientos. ¡Cuan digna de envidia, con su melancolía y sus penas.

Pero en el Nº3 del 18-08-1839, la mujer del seudónimo A.M.O.R., reacciona ante La Guirnalda con el artículo“Educación del bello sexo”, que “podría entenderse como la primera denuncia femenina que principia el largo y difícil camino de la emancipación de la mujer” (María Eugenia Díaz de Sánchez (2009) Escritoras Venezolanas del Siglo XIX).

A continuación un fragmento del artículo:

Mi corazón de mujer se rebela, señor redactor, contra el olvido en que nos ha tenido ese sexo a quien, de hecho o de derecho, ha cabido en suerte dictar las leyes del órden social. Lo cierto es que los venezolanos como me lo dice diariamente mi padre ‘son sensibles, apasionados y galanes como todos los pueblos meridionales de Europa’; pero han estado muy distantes de aprecir nuestro sexo como el amigo del hombre. Hacen de nosotras señoras insoportables, o siervas humilladas, porqué la pasión y no la razón es la que influye entre ellos en la suerte del bello sexo.

En la década de los 60 del siglo XIX aparecieron otras publicaciones redactadas por hombres dirigidas a la mujer, con el mismo fin,  entre éstas El Entreacto, Album de Señoritas, El Album de las Hijas del Lago (Maracaibo) y El Rayo Azul (Maracaibo).

En 1884 se publica en Valencia la revista La Primera Piedra, escrita y dirigida por hombres. Hubo mujeres venezolanas que publicaron en este quincenario, pero lo hicieron bajo seudónimos; parte del contenido de un editorial de esta revista publicado con el título “La Mujer Venezolana”, nos indica claramente por qué las mujeres venezolanas escribían bajo seudónimos:

La mujer venezolana es la misma de ayer, como será la misma de lo venidero. Tiene su modelo en un tipo eterno, que es la mujer cristiana; es hija de las creencias, de las costumbres que estas amoldan, de los hábitos que éstas producen. La mujer venezolana pertenece toda al hogar. Del dintel de su casa para afuera no tiene jurisdicción alguna; pero del umbral para adentro es soberana. Nuestra mujer no se educa en aulas; asiste a la escuela cuando niña, aprende allí los rudimentos principales del saber humano.

En julio de 1887 apareció en Barquisimeto otra revista editada por hombres, El Mensajero de las Damas, que refleja la noción de la mujer como formadora del hogar y la familia y aborda el tema de la instrucción con el mandato patriarcal. En su prospecto, destaca:

Le daremos a la obra la forma de libro para que pueda encuadernarse y hacerse con ella un album muy precioso, en cuyas páginas se leeran las mejores producciones de los más notables escritores americanos y europeos sobre el tema de la instrucción de la mujer para su mayor influencia en la felicidad de la familia y en el perfeccionamiento de la especie humana.

Ellas y su primer intento

El 30 de septiembre de 1872 se publicó en Caracas el primer número de Ensayo Literario, la primera revista dirigida y redactada por una mujer venezolana: Isabel Alderson, en cuyo prospecto, su fundadora dice:

No somos escritores –por consiguiente no ofrecemos nada original- sin que por esto desechemos algo de mérito que se nos presente: nuestro propósito es aprovechar la ilustración, la industria y el talento de otros, ofreciendo varios artículos en los cuales encontrarán en compendio la historia, la biografía, la astronomía, etc., etc., y además viajes y novelas, y todo lo que pueda propender al progreso de una nación ávida de instrucción.

Pero la revista fue publicada hasta abril de 1874 y después de su desaparición se produjo durante varios años un vacío en  publicaciones de este estilo.

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Fuente única sobre las publicaciones periódicas que aparecen en este artículo:

Díaz de Sánchez, María Eugenia (2009) Escritoras Venezolanas del Siglo XIX. Fundación para la Cultura Urbana. Caracas.

Descargar edición impresa Diario de los Andes _PDF_

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