Venezuela: traerán a Caracas restos simbólicos de Manuela Sáenz

Para festejar el arribo de las exequias, el Gobierno del Distrito Capital, la Alcaldía de Libertador y la Embajada de Ecuador encabezarán el evento “Manuela Vuelve” del 2 al 5 de julio.

Los restos simbólicos de la ecuatoriana Manuela Sáenz serán traídos a Venezuela para que reposen junto al Libertador Simón Bolívar. Las actividades enmarcadas en el evento conmemorativo contemplan presentaciones de libros, paneles de exposición sobre la vida de Manuela Sáenz, funciones artísticas, culturales y simbólicas.

En homenaje a Manuela Sáenz, Palabra de Mujer publica hoy un artículo sobre ella de la investigadora e historiadora peruana Sara Beatriz Guardia, Directora del Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina (CEMHAL), con sede en Lima, Perú, que nos muestra a Manuela Sáenz, la heroína y combatiente en la guerra por la Independencia, en lucha y batalla constante  hasta su muerte. Una mujer con méritos muy propios; una mujer que fue: ELLA, POR SÍ MISMA, con identidad, contenido y coraje de mujer. Manuela Sáenz fue mucho más  que la compañera sentimental de Simón Bolívar, que estuvo a su lado durante ocho años, que es como suele mostrarla la historiografía tradicional androcéntrica.

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MANUELA SÁENZ EN PAITA

EL ÚLTIMO REFUGIO DE LA LIBERTADORA


Por. Sara Beatriz Guardia

Cuando Manuela Sáenz se dirigía a Santa Marta para reunirse con Simón Bolívar recibió la carta de Louis Perú de Lacroix, auxiliar del general, anunciándole su muerte. Era el 17 de diciembre de 1830, y se abría así el episodio más dramático en la vida de Manuela Sáenz. Pronto se traslada a Bogotá y haciendo frente a los ataques que lanzan contra ella, manifestó públicamente su adhesión a los ideales bolivarianos. Vicente Azuero incita la cólera y el desprecio contra “La Sáenz”, llenando las calles de carteles difamatorios que concluyen en Corpus Christi con la quema de dos muñecos que personificaban a Manuela y a Bolívar.

“Nosotras, las mujeres de Bogotá, protestamos de esos provocativos libelos contra esta señora que aparecen en los muros de todas las calles […] La señora Sáenz, a la que nos referimos, no es sin duda una delincuente”, protestan las mujeres. Empieza a generarse un sentimiento de apoyo hacia “La Sáenz” como la llamaban sus enemigos, hasta la publicación de “La Torre de Babel”, un folleto escrito por Manuela Sáenz donde acusaba al gobierno de ineptitud para resolver los problemas más acuciantes del momento y de actos de provocación y sedición. Posición que le costó la cárcel y posteriormente, en abril de 1831 el general Rafael Urdaneta la expulsó de Colombia. Posteriormente, cuando el general Francisco de Paula Santander (1792-1840) fue elegido Presidente de Colombia, el 1 de enero de 1834 firmó el decreto que la desterró definitivamente de ese país.

Maxwell Hyslop, comerciante inglés amigo de Bolívar, la acogió en Kingston (Jamaica) durante un año hasta que recibió el salvoconducto que le permitía ingresar a su país, otorgado por el general Juan José Flores, presidente del Ecuador; pero en Guaranda (Ecuador) en octubre de 1835, es informada que no puede entrar a Quito, pues sus credenciales no son válidas al perder Flores el poder. Así mismo, sus bienes fueron confiscados en Colombia. Ante estas circunstancias viaja a Guayaquil, pero es expulsada el 18 de octubre de 1835 por el gobierno de Vicente Roca-fuerte. Fue entonces que se dirigió al Perú, acompañada de Jonatás, su esclava desde que era niña, instalándose en Paita, un pequeño puerto en medio del desierto de la costa norte peruana.

Destino americano

Manuela llegó al mundo con signo de amor ilícito y deshonra, y tal fue el escándalo que produjo su nacimiento que con frecuencia en Quito se hablaba más de la hija bastarda de don Simón Sáenz Vergara, Miembro del Concejo de la Ciudad, Capitán de la milicia del rey y recaudador de los diezmos del reino de Quito, que del movimiento por la independencia que se estaba gestando, y en el que esa niña tendría presencia. No en vano presagió muy joven: “Mi país es el continente de América. He nacido bajo la línea del Ecuador”.

En efecto, quienes creyeron que desterrando a Manuela Sáenz la habían vencido, se equivocaron. Era la misma Caballera de la Orden del Sol condecorada el 11 de enero de 1822 por el General San Martín en reconocimiento por su entrega a la lucha independentista. La Coronela del Ejército de la Gran Colombia por su destacada participación en la Batalla de Junín en 1824, cuando sin desmayo recorrió a caballo la agreste cordillera andina con Simón Bolívar, prosiguiendo la campaña con el general Antonio José de Sucre, cuando Bolívar tuvo que regresar a Lima para combatir un motín. El general Sucre le escribe a Bolívar detallando la Batalla de Ayacucho, y solicitando reconocimiento a Manuela Sáez por su extraordinario valor:

“Ayacucho, Frente de Batalla, diciembre 10 de 1824. A su Excelencia El Libertador de Colombia, Simón Bolívar:  Se ha destacado particularmente Doña Manuela Sáenz por su valentía; incorporándose desde el primer momento a la división de Húsares y luego a la de Vencedores, organizando y proporcionando el avituallamiento de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos. La Providencia nos ha favorecido demasiadamente en estos combates. Doña Manuela merece un homenaje en particular por su conducta; por lo que ruego a Su Excelencia le otorgue el grado de Coronel del Ejército colombiano1.

El Vicepresidente de Colombia, general Francisco de Paula Santander, protesta y le exige en una carta a Bolívar que la degrade. Bolívar responde indignado: “¿Que la degrade? ¿Me cree usted tonto? Un Ejército se hace con héroes (en este caso heroínas), y éstos son el símbolo del ímpetu con que los guerreros arrasan a su paso en las contiendas, llevando el estandarte de su valor”.

Tenía 38 años cuando llegó a Paita en 1835, y allí permaneció hasta el 23 de noviembre de 1856. Durante estos años la acompañó Jonatás, con quien atendía una pequeña tienda en su casa y en cuya puerta se podía leer: Tobbaco. English spoken. Nunca pudo recuperar sus bienes ni acceder a la dote que James Thorne, su esposo, le devolvió en su testamento. Thorne fue asesinado en 1847, pero ella se negó a realizar cualquier trámite para hacer valer sus derechos aunque seguía siendo su esposa legítima.

Simón Rodríguez, el maestro de Simón Bolívar, vivía en un pueblo cercano a Paita, y con frecuencia la visitaba. También vino a conocerla el patriota italiano, Giuseppe Garibaldi. En su libro Las cuatro estaciones de Manuela, Víctor W. Von Hagen, afirma que la visita de Garibaldi coincidió con la de Simón Rodríguez: “Juntos pasaban sus años invernales estos dos enamorados de Simón Bolívar; juntos leían las cartas que les hablaban del pasado. Y así estaban un día de 1851, cuando un caballero distinguido preguntó por la Libertadora… Se llamaba Giuseppe Garibaldi”, y agrega que los tres pasaron el día conversando de Bolívar, ella en su cama y “él recostado en el sofá, pues sufría de una malaria contraída en las selvas de Panamá”.

Conoció en este período a Herman Melville, cuando el autor de Moby Dick, llegó a Paita en 1841 a la edad de 22 años a bordo del ballenero Acushnet. Llegan a visitarla, Carlos Holguín, político colombiano con quien recuerda pasajes de su vida con Bolívar; Ricardo Palma, que recoge posteriormente la entrevista en sus tradiciones; y José Joaquín Olmedo, quien reorganizó el ejército y colaboró con Sucre para el logro del triunfo de Pichincha.

En Paita, rodeada del mar y de la arena del desierto, todos conocen a Manuela Sáenz, la respetan y la quieren. Ella está donde la necesitan con la fe y el coraje que caracterizaron su vida. En noviembre de 1856, Paita es aso­lado por una epidemia de difteria, que pronto se propaló causando la muerte a gran parte de la población. El 23 de noviembre murió Manuela Sáenz, unas horas antes había muerto Jonatás, la fiel compañera de toda su vida. Su cadáver fue incinerado a fin de evitar el contagio, y su casa y sus pertenencias fueron quemadas.

Bibliografía

ALVAREZ SAÁ, Carlos. Manuela, sus diarios perdidos y otros papeles. Quito: Imprenta  Mariscal, 1994.

LEEFMANS, María Eugenia. La dama de los perros. Toluca: Universidad Autónoma del Estado de México, 2001.

MUTIS, Álvaro. “El último rostro. La muerte del estratega, Narraciones, prosas y ensayos. México: Fondo de Cultura Económica, 1978.

ZÚÑIGA, Luis. Manuela. Quito: Colección luna tierna, 2002.


1 Carta del General Sucre a Bolívar, en Alvarez Saá, Carlos, “Manuela…”, p. 85.


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3 respuestas a Venezuela: traerán a Caracas restos simbólicos de Manuela Sáenz

  1. Sara Nolasco Morales dice:

    Nuestra Manuela Sáenz, ejemplo de Mujer, que añoró la libertad de amor, de conciencia, de actitud y de pensamiento. Reconozco el legado más grande que nos dejo a toda américa ” La libertad”

    Manuela vives en nuestros corazones desde siempre y para siempre. sara.

    Como no quisiera estar contigo en Venezuela y dejarte junto al hombre que amaste.

  2. walter purizaca dice:

    En Paita, siempre hemos tenido heroes por acogimiento y adopción, como Manuela saenz,Simón rodriguez y Miguel grau, quienes nos dejaron valores y virtudes que aun terminamos de entender, la sabiduría, el arrojo, la valentía, el sufrimiento ajeno, el patriotismo americano, son algunos de ellos. Yo como paiteño me siento orgulloso de haber nacido en este lugar, de saber que aquí vivieron estos ilustres personajes.Por aquí pasaron personajes famosos, autoridades, reyes, nobles, príncipes y todo tipo de personas, que paita fué lugar obligado de visitar, que aquel que venía al perú y no visitaba Paita, no había realizado su viaje completo. Agradezco a dios por darnos la dicha de decir que paita acogió a estos personajes ilustres, que mas que ecutorianos, venezolanos, peruanos, ellos son americanos.

    • 24ms dice:

      Walter, muchas gracias por su hermoso testimonio, los restos simbólicos de Manuela arribarán a Venezuela este sábado. Esperamos verte con frecuencia visitando nuestro espacio. Recibe nuestro abrazo. La Editora.

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