Para un periodismo con perspectiva de Género

Del libro “Las Palabras tienen Sexo”

Por: Teresa Sosa

Con cuatro capítulos teóricos sobre tópicos imprescindibles para introducirse en los temas de género -ciudadanía, historia, legislación, y medios de comunicación- y seis capítulos dedicados a la práctica del periodismo con perspectiva de género, el libro ‘Las palabras tienen sexo’ (Artemisa Comunicación) intenta ser una herramienta útil para comunicadores/as y periodistas. En esta edición lo damos a conocer en breve reseña.

Artemisa Comunicación (Argentina) es una Ong que brinda servicios de comunicación  con enfoque de género desde 2005 y que promueve la comprensión sobre el modo en que el género impacta en la vida de mujeres y varones. Está integrada por mujeres periodistas y de otras profesiones empeñadas en impulsar estrategias para reformar la dimensión de género en nuestros países.

De eso trata su libro “Las Palabras tienen Sexo” (2007). De la crítica, pero también de los conceptos y técnicas profesionales del periodismo; de la visión que desde la academia se ha ido constituyendo sobre la relación comunicación/identidad de género y también del ¿qué hacer?, a través de una valiosa recopilación de prácticas en América Latina y una metodología completa para analizar y producir comunicación.

Dificultades y retos

No existe prácticamente ninguna materia en las carreras de Periodismo o Comunicación Social que permita mirar la realidad con enfoque de género. Aunque algunos organismos internacionales que luchan contra la discriminación de las mujeres en el mundo se han puesto de acuerdo en que imágenes más diversas, menos estereotipadas y más igualitarias sobre las mujeres en los medios de comunicación son de vital importancia para superar las desigualdades a las que tienen que hacer frente con respecto a los hombres.

La Conferencia Mundial de Mujeres Beijing (1995) consideró a los medios como una de las doce áreas de especial interés para conseguir el objetivo de lograr igualdad de oportunidades para varones y mujeres. Allí se planteó además la importancia de “estimular la capacitación en cuestiones de género y comunicación” con el fin de “motivar la difusión de mensajes. Y fomentar la investigación sobre estas temáticas”.

Las mujeres que representan el 52% de la población mundial, constituyen solo el 21% de ls personas que figuran en las noticias y solamente en un 10% de los casos son foco central de la noticia (Monitoreo Mundial de Medios WACC Global 2005).

Por otra parte, los temas sobre mujeres con enfoque de género se reflejan en suplementos específicos o secciones especiales en periódicos de contados países. La transversalidad de género aún no es una realidad en las redacciones de los medios de comunicación.

Diana Maffía (Doctora en Filosofía) analiza en la obra  lo que el feminismo establece a través del eslogán “lo personal es político”: que la vida privada a veces está atravesada por relaciones de poder en las que algunas veces el Estado debe intervenir, y por otra parte conlleva condiciones de subjetividad propias de las condiciones de los sujetos que efectivamente podrán ejercer sus derechos. “Esas condiciones que incluyen los cuerpos, son fortalecidas a través de los medios de comunicación, y sus estereotipos también pueden deconstruirse a través de los medios por su gran poder simbólico”.

Género en periodismo práctico

Los capítulos prácticos, orientados específicamente al trabajo periodístico y comunicacional son abordados por:

1.- SANDRA CHAHER. Periodista y Lic.Ciencias de la Comunicación.

En el capítulo “Primeras aproximaciones al periodismo de género” la autora hace un análisis de los medios desde el feminismo y registra en su texto algunos aportes de la academia, en su explicación dirigida  a periodistas y comunicadores. De la manera siguiente:

Comencemos por diferenciar sexo de género. Según Katrin Gothmann, sexo “se refiere a las características biológicas que definen a varones y mujeres” y género “a las diferencias socio-culturales entre mujeres y varones que han sido aprendidas, cambian con el tiempo y presentan grandes variaciones tanto entre diversas culturas como dentro de una misma cultura”. Y cita el siguiente ejemplo: mientras sólo las mujeres podemos dar a luz (una diferencia determinada biológicamente), la biología no dictamina quién cuidará a los niños (comportamiento sociológicamente determinado).

Podría agregarse a este ejemplo el tema del amamantamiento, con el que tanta presión se está haciendo sobre las mujeres en la sociedad actual. Con el argumento de los beneficios indiscutibles de la lactancia materna para los recién nacidos, muchas personas promotoras de la misma agregan la importancia que tendría el vínculo afectivo entre la mamá y el bebé durante los primeros meses de vida, incluso algunos/as dicen que hasta los dos años del/a niño/a.

Pero aquí habría que hacer una diferencia entre sexo y género: la lactancia es indiscutiblemente materna, sólo la mujer puede amamantar; pero el estrecho vínculo afectivo que necesita una/un bebé en sus primeros meses de vida no tiene por qué ser suplido exclusiva o mayoritariamente por la mujer: el padre puede dar a ese/a hijo/a el estrecho afecto que necesita para crecer si se lo propone.

Para lograrlo, deberá desandar un largo bagaje cultural que trae consigo y que lo separa de la intimidad con un recién nacido, pero se puede. Y  las mujeres también deberemos revisar el estereotipo que nos ubica como madres omnipresentes y nutricias en todo sentido, no sólo el alimentario.

Sigue Gothmann: “¿Qué se ha logrado con la diferenciación entre sexo y género? A través de esta diferenciación, queda claro que en esta asignación de roles, el papel dado a la mujer es discriminatorio, pues no permite que obtenga un rango en la sociedad igual al de los hombres. El cumplimiento de los roles no es, como se afirma, una determinación de naturaleza biológica, sino un comportamiento aprendido. Cuidar de los hijos e hijas, y realizar trabajo de casa sin remuneración, no está en la naturaleza de la mujer, es más bien el papel asignado a ella y que la sociedad le obliga a cumplir. Como consecuencia, esto le impide ser un ente económicamente activo y ocupar lugares de poder en la sociedad”.

El periodismo con perspectiva de género propone a los/las periodistas que analicen la información con la que trabajan y que se pregunten si afecta de manera diferente a mujeres y varones teniendo en cuenta la construcción social sobre sus roles en la sociedad.

Volviendo al ejemplo de la lactancia: una nota sin enfoque de género propondría no sólo la lactancia materna exclusiva sino también la dedicación exclusiva o semiexclusiva de la madre al bebé durante los primeros meses de vida.

La misma nota realizada con perspectiva de género haría referencia a los beneficios de la lactancia materna, no propondría la dedicación afectiva exclusiva de la madre, y además enfatizaría la falta de redes sociales que tenemos las mujeres para poder amamantar y compartir la crianza: desde la ausencia de estructura socio-laboral (licencias post-parto extendidas, guarderías en los lugares de trabajo, falta de licencias por paternidad para los varones, etc) hasta la familiar (ausencia de abuelas/os que colaboren en la crianza, como en otras épocas; poco hábito de los padres –varones- a cumplir con roles de crianza considerados históricamente “femeninos”).

El enfoque de género se propone a sí mismo como una mirada transversal que atraviesa todos los temas y, por lo tanto, todas las secciones de los medios de comunicación. Si hubiera por ejemplo una huelga de mineros, un artículo con este enfoque se preguntaría cómo afecta la huelga a la vida de los mineros, mayormente varones, pero también a las mujeres que viven con ellos –madres, hijas, parejas-.

El enfoque transversal, a su vez, puede adaptarse a otros temas como clase social, etnia, edad, discapacidad, identidad sexual, etc. La idea es que se puedan observar los hechos teniendo en cuenta su diversidad, sea del tipo que sea.

2.– SONIA SANTORO. Periodista y Lic. Ciencias de la Comunicación.

En el capítulo “¿Qué es la perspectiva de género en el periodismo?”, la autora se pregunta ¿cómo hacer periodismo de género? Y aborda distintos items: los valores de las noticias; dificultades para aplicar la perspectiva de género; las fuentes y el punto de vista; las herramientas para un lenguaje no sexista.

En otro capítulo, Santoro aborda tres temas puntuales a ser abordados desde una perspectiva de género: violencia, niñez y deportes y da una serie de recomendaciones para su tratamiento adecuado.

DESCARGAR EL LIBRO EN FORMATO PDF Las-palabras-tienen-sexo

Descargar edición impresa Diario los Andes en formato PDF   PDM_20_06_2010_

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One Response to Para un periodismo con perspectiva de Género

  1. GLORIA COMESAÑA SANTALICES dice:

    Me parece excelente este artículo, y felicito a Teresa Sosa por haber hecho esta presentación de un libro tan importante, que ojalá muchas comunicadoras y comunicadores de nuestro país descargasen de internet, para que así se comprenda mejor lo que es el género y se haga un periodismo en consonancia con la perspectiva de género. Esto sería altamente feneficioso para todas y todos pues contribuiría a que la igualdad entre mujeres y varones, fuese una realidad.

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