Palabra de Mujer: Jornada mundial para reducir las cesáreas innecesarias

mayo 23, 2009

Por: Teresa Sosa

La Semana Mundial del Parto Respetado (SMAR) se viene celebrando desde el año 2004 durante el mes de mayo (11 al 17) en varios países del mundo a partir de la iniciativa de la AFAR, Asociación Francesa por el Parto Respetado. Cada año, en los países que se han venido sumando progresivamente a esta iniciativa, el acento está puesto sobre  diferentes temas. Así, se fueron sucediendo el de la episiotomía (2004), las posiciones para parir (2005), el tiempo para nacer (2006), el entorno amoroso durante el  parto (2007), la inutilidad de la separación del bebé o la bebé de su madre y/o padre luego del nacimiento (2008). Este año el tema fue la cesárea y el incremento de su porcentaje en varios países del mundo.

Humanizando el parto

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¿Sabía usted que no a todos los padres les es permitido acompañar durante la labor a la madre?

El fin fundamental de la Semana Mundial del Parto Respetado es instalar en el seno de la población mundial la problemática de la humanización y el respeto debido en el parto y el nacimiento,  apuntando a garantizar que la sociedad y el Estado procuren una forma más digna de parir y de nacer. Entre los muchos objetivos que se persiguen a nivel mundial en esta semana se encuentran: la difusión del marco legal que brinda protección a las mujeres durante el proceso de parto y nacimiento; la toma de conciencia en la ciudadanía sobre el rol protagónico de la mujer durante el embarazo y el parto, a fin de potenciar su autonomía y libre determinación; promover el debate público sobre el derecho a un embarazo y parto digno, erradicando prácticas innecesarias.

Estas peticiones y acciones surgen de la declaración de la Organización Mundial de la Salud, denominada “El nacimiento no es una enfermedad“, cuyo objetivo fundamental es impedir que el uso inadecuado de tecnología, lleve a un alejamiento del parto natural y a un incremento innecesario del parto por cesárea, sin que esto implique una mejora sustancial en lo que se considera que es el parto que cada mujer quiere. De igual manera se procura que se respeten los tiempos de la criatura y de la mujer dando a luz, confiando en la sabiduría femenina milenaria; que las mujeres puedan elegir cómo transcurrir el parto (caminando, cuclillas, sentada, acostada) con libertad. También emplaza sobre el derecho del hombre (papá) de estar integrado al parto junto con la mamá.

Patoligización del parto

En Latinoamérica, y en nuestro país, continúa imperando una visión del parto patológica, intervencionista y jerárquica. A la parturienta se la considera una enferma (y no lo es). Lo necesite o no, sobre la parturienta a menudo se aplican rutinas desaconsejadas por la OMS. Por ejemplo, la episiotomía (el corte vaginal) o el pitocin (que acelera el parto y provoca mayores sufrimientos en la madre y el niño), sin información de las consecuencias de las mismas y de que existen otras alternativas. No le dan opción de parir a las mujeres a su ritmo, aceleran el parto por sistema. De momento no es de esperar ningún cambio positivo. Se sienten muy dolidos/as los/las obstetras de que una mujer les diga como quiere parir (qué sabrá ella, pensarán). Argumentan que las instilaciones de los hospitales y las clínicas no están preparadas para atender un parto natural, por ejemplo en posición vertical. Para un parto en vertical sólo hace falta que el o la obstetra se agache…. pero parece que esto es lo que más les cuesta.

Aprovechamos, para traer a colación la queja de muchas madres adolescentes; los testimonios de algunas de ellas, que han pasado por la situación de parto, dan cuenta de una realidad general que les sirve de marco, caracterizada por la sanción social hacia todo lo que está relacionado con su sexualidad. Parecería que implícitamente se les está diciendo a las adolescentes que deben sentirse culpables por estar embarazadas y dar a luz en vez de brindarles la contención que necesitan.

El parto respetuoso no sólo es un derecho de las madres y sus hijos e hijas, sino que además contribuye a crear los cimientos de una sociedad más humana y equitativa.

La Violencia Obstétrica: un delito

2138153798_b400075989_mDar a luz en hospitales de asistencia pública es nuestro país es una pesadilla, es bastante la violencia que a menudo sufren numerosas mujeres en las salas de parto. Aunque esto no debería ser así, porque en Venezuela se ha establecido un marco legal amplio que protege los derechos de las mujeres embarazadas en el momento del parto y obliga a los operadores de salud a requerir un consentimiento informado sobre las alternativas terapéuticas a implementarse sobre la madre y la criatura.

Un movimiento amplio de mujeres en 2007 hizo posible en nuestro país este logro: la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que incluye y tipifica como delito a la violencia obstétrica; fue una propuesta de la compañera feminista Marbella Camacaro, profesora de la Universidad de Carabobo, aceptada e incorporada esta propuesta en el texto de la ley.

La ley, en el capítulo III, en los artículos 15 (numeral 13) y 51, define a la violencia obstétrica y sus tipos:

Artículo 15 (numeral 13). Se entiende por violencia obstétrica la apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por el personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres.

Artículo 51. Se considerarán actos constitutivos de violencia obstétrica los ejecutados por el personal de salud, consistentes en:

1. No atender oportuna y eficazmente las emergencias obstétricas.

2. Obligar a la mujer a parir en posición supina y con las piernas levantadas, existiendo los medios necesarios para la realización del parto vertical.

3. Obstaculizar el apego precoz del niño o niña con su madre, sin causa médica justificada, negándole la posibilidad de cargarlo o cargarla y amamantarlo o amamantarla inmediatamente al nacer.

4. Alterar el proceso natural del parto de bajo riesgo, mediante el uso de técnicas de aceleración, sin obtener el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer.

5. Practicar el parto por vía de cesárea, existiendo condiciones para el parto natural, sin obtener el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer.

En tales supuestos, el tribunal impondrá al responsable o la responsable, una multa de doscientas (250 U.T.) a quinientas unidades tributarias (500 U.T.), debiendo remitir copia certificada de la sentencia condenatoria definitivamente firme al respectivo colegio profesional o institución gremial, a los fines del procedimiento disciplinario que corresponda.

Sin embargo, la violencia obstétrica va más allá de la violencia de médicos o médicas en una sala de parto; porque esta violencia en su plenitud total, está entronizada en la especialidad médica de la Obstetricia, en sus postulados, protocolos ya obsoletos, procedimientos e imposiciones, que actúan a través de sus operadores/as en ejercicio, generando las diversas situaciones que rodean al nacimiento.

Visualizando la violencia de la Obstetricia

La SMPR aspira a crear conciencia sobre el exceso de cesáreas innecesarias y sus repercusiones

La SMPR aspira a crear conciencia sobre el exceso de cesáreas innecesarias y sus repercusiones

Es la Obstetricia y sus operadores/as, la que ejerce violencia contra las mujeres en un momento de enorme vulnerabilidad para ellas: cuando están pariendo. No escapa a esto todo el personal de salud, en general, que participa del acto del nacimiento, también capaz de generar violencia obstétrica, pero son los/as médicos/as sobre quienes recae el mayor peso de la responsabilidad.

Nuestro reclamo es para que la violencia obstétrica tipificada como delito en nuestro país, no quede impune; se lee, además, en lo que escriben o hacen las mujeres en relación al nacimiento y la violencia que desafortunadamente las acompaña. Ellas se expresan sin censura a través de Internet, donde abundan sus denuncias en emails enviados a redes feministas, artículos y reportajes en webs, blogs, donde lo pueden confirmar de manera clarita quienes ejecutan la mayoría de estos actos de violencia obstétrica en hospitales públicos y clínicas privadas de este país. Y de igual manera lo pueden conocer los organismos receptores de denuncias con competencia en esta ley. Algunas denuncias de mujeres ya están siendo conocidas por la fiscalía del ministerio público.

Palabra de Mujer. Diario de Los Andes, 24 de mayo de 2009. Publicado en Apalancando, blog de Apalancar Portal de Desarrollo


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