El momento de mayor indefensión en la vida de una mujer

septiembre 26, 2010

Parir a su descendencia

Por: Gloria Comesaña Santalices*

En las últimas décadas, Marbella Camacaro, profesora titular de la Universidad de Carabobo, ha investigando sin descanso sobre el tema de los derechos sexuales y reproductivos. Durante los últimos años ha recolectado e interpretado los datos sobre el parto de la mujer obtenidos mediante un trabajo de campo que recoge en su obra “La Obstetricia develada: otra mirada desde el Género”, sobre la cual versa la edición de hoy.

Por primera vez en Venezuela, se plantea un trabajo de esta naturaleza, y desde la única perspectiva posible: la mirada feminista a través de la metodología de género. Y decimos la única perspectiva posible, porque obviamente, desde la profesión médica, un discurso y un análisis de esta naturaleza serían poco menos que imposibles, siendo la institución médica una de las más cerradas a toda crítica o autocrítica, lo cual rodea todos sus actos casi de una conspiración de silencio que nadie se atreve a romper.

Por eso este libro es tan importante, puesto que desmonta un discurso, el de la medicina obstétrica en este caso, y nos obliga a ver de frente algo que la mayoría prefiere soslayar: que el poder del que disfrutan los médicos/as, en este caso la rama de la obstetricia, se asienta y hace posible gracias al patriarcado.

De la experiencia de la mujer y de su conocimiento auténtico sobre lo que sucede en su cuerpo, la medicina oficial, patriarcal, hace caso omiso, puesto que a las mujeres sólo se les concede la palabra en este terreno, si son médicas, y si repiten a pies juntillas el discurso único autorizado.

Por otra parte, nos dice nuestra autora, desde la mirada cientificista y organicista del discurso médico obstétrico, las mujeres son vistas fundamentalmente desde una perspectiva biologicista como seres fundamentalmente sexuados, cuya función principal en este mundo, consiste en concebir y parir

Violencia obstétrica

Jamás, por otra parte, la práctica médica se reconoce culpable de problemas causados a los/as pacientes. En el caso de las mujeres nunca el cuerpo médico reconoce que, en numerosos casos, las complicaciones que sufren las mujeres durante el embarazo, el parto o el puerperio, o en todo caso, durante la solicitud de atención ginecológica, son consecuencia de intervenciones, tratamientos no necesarios, omisiones o diagnósticos incorrectos o agresivos.

Por otra parte, y si bien es cierto que los/as médicos/as en general, se consideran dotados de una autoridad absoluta que derivaría de su saber, razón por la que se sienten superiores a sus pacientes, y con derecho a tratarlos/as, con altanería, groseramente a veces, o como si fuesen infantes, esto se agrava en el caso de la relación entre el/la médico/a y la mujer, que particularmente durante el embarazo, y sobre todo en el parto, se encuentra en una situación de absoluta vulnerabilidad. Todas conocemos historias de mujeres que han sido maltratadas verbalmente por su médico/a cuando no han sido agredidas incluso físicamente.

Camacaro muestra los avances que en materia legal ha habido en nuestro país, a pesar de los cuales, la situación de las mujeres en general, y muy en especial en el caso que nos ocupa, no ha cambiado mucho, porque, además de que las leyes o normas no se cumplen, por falta de medios, por desinterés, o por desconocimiento, en el campo de la atención obstétrica es preciso vencer siglos de comportamientos anquilosados, y deshacerse de una ideología patriarcal que ve a las mujeres como objetos pasivos del discurso omnisciente de la medicina, que según sus detentores no amerita ningún cambio ni corrección.

Marbella Camacaro

Haciendo un recorrido histórico, nuestra autora nos muestra cómo a mediados del siglo XIX, la atención del embarazo, del parto y del puerperio, les fue arrebatada a las mujeres para convertirla en un acto medicalizado, que debe ocurrir dentro de la institución hospitalaria y bajo un control médico homogéneo, donde la mujer es además desposeída de su cuerpo y de su dignidad como persona.

Camacaro destaca cómo desde la consciencia adquirida a partir de la Teoría feminista, las mujeres investigadoras de estos temas, hacen un verdadero trabajo militante, al mostrar cómo en cada período histórico, apoyándose en la religión, o en la ciencia o en ambas, de lo que se ha tratado es de convencer a las mujeres de que son seres débiles, inferiores, destinadas a soportar la carga de la reproducción de la especie, y que además, deben estar agradecidas cuando las instituciones médico-hospitalarias, se apropian de sus cuerpos y de los de sus hijos/as, so pretexto de ayudarlas a llevar adelante eficazmente sus embarazos y partos, por el mejor bien de la humanidad, que es el señuelo con el cual elevan a la función maternal a un sitial en el cual ninguna humana real puede estar mucho tiempo.

Poder y medicalización

El punto álgido se alcanza en el capítulo titulado: “Deconstruyendo los simulacros hegemónicos”, en el cual la autora muestra y demuestra lo que constituye el punto central de su investigación: la forma en que la medicalización excesiva de la vida humana, y particularmente de los procesos de las vidas reproductivas de las mujeres, que no sufren de ninguna patología (menopausia, menstruación, embarazo, parto, lactancia), las somete a procedimientos y tratamientos que traen consigo secuelas negativas para su salud, debido a los tratamientos en sí mismos, pero también porque, al tratarlas como enfermas, las mujeres  ven reducidas sus posibilidades “de valerse por sí mismas, dependiendo de una intervención técnico-médica para afrontar su vida sexual, reproductiva, síquica, y hasta cotidiana.”

A partir de allí Camacaro va desgranando la terrible letanía de las entrevistas a  obstetras, residentes y pasantes, que muestran cómo, en los hospitales públicos, las mujeres, desde que llegan a parir, son atrapadas en un protocolo en el cual son tratadas como meros cuerpos que son manejados y manipulados siguiendo unas normas estrictas.

En ellas, poco cuenta la identidad de la persona, sus necesidades, su propio proceso en el acto de parir, y su derecho a no sufrir tratamientos o prácticas innecesarias, en medio de los cuales, además, las mujeres no pueden ni siquiera ver a sus hijos/as una vez nacidos/as, y mucho menos sentir su calor y darles el suyo.

Aunque en cantidad son menos, los testimonios de las mujeres son prácticamente todos horripilantes, corroborando de una manera terrible, porque lo han sufrido en carne propia, los testimonios del cuerpo médico de los que ya hemos hablado.

Con respecto a dichos testimonios, deja en claro la autora, que la fuerza de la razón tecno-científica en este campo es tan grande, “que logra anular en ellos/as, la posibilidad de contestación, de considerar críticamente su actitud, mediante el afianzamiento de una mentalidad que califica como impropio del hacer científico el reconocimiento de todo aquello que no se haya inscrito en ese saber/hacer.”

Incumplimiento a la ley

En la última parte de este capítulo, recoge la autora las quejas, rechazo e incomprensión de la gente médica (médicos/as, pasantes, residentes) con respecto a la nueva Ley sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia (2007), que incluye por primera vez la violencia obstétrica. En estas protestas queda ejemplificada la actitud prepotente e intolerante del cuerpo médico en general, frente a cualquier situación en la cual su práctica médica sea sometida a evaluación.

En las conclusiones, Camacaro expresa que con el apoyo de la nueva Ley sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, es mucho lo que aún falta por hacer para que las mujeres se empoderen, para que las embarazadas no sean vulnerables y tomen conciencia de sus derechos frente al poder patriarcal y médico en particular, y para que la institución médica sea capaz de reconocer a las mujeres como sujetas y dueñas de sus vidas, de sus cuerpos y deseos, y pongan sus conocimientos en diálogo con los suyos, para proporcionarles una verdadera calidad de vida.

*Profesora Titular de la Universidad del Zulia. Doctora en Filosofía (Universidad de Paris I, Panteón-Sorbona)

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Chile: investigación de la Fiscalía permitiría imputar a 3 médicos por muertes y lesiones a mujeres a causa de cesáreas

marzo 20, 2010

Tras meses de investigación, la Fiscalía Metropolitana Centronorte junto a la Policía civil habrían determinado responsabilidades de al menos tres médicos en las muertes  Gloria Futalef (44) y Daniela Alvarado (17) y las secuelas  con que quedaron otras cuatro mujeres, que presentaron graves hemorragias tras ser sometidas a cesáreas en el hospital Félix Bulnes.

Los facultativos serían imputados por cuasidelito de homicidio y según explicó el fiscal Leonardo de la Prida, el informe de la PDI sobre lo ocurrido en julio de 2009 permitió establecer que si bien “algunas de estas personas tenían patologías previas a las cesáreas, sí existió en algunos casos actuar a lo menos negligente o que no se cumplió con todos los estándares que debieron haberse cumplido para asegurar el buen desarrollo de las cesáreas y su posterior evolución”.

El investigador agregó que “no ocurrió en todos los casos,  pero sí existen antecedentes claros respecto a que se habría lesionado a las personas en forma negligente no dolosa y también de que no se habría tomado las mejores decisiones en el momento de los traslados, o en el momento de la atención misma, la relación de los médicos de cada unidad con los médicos tratantes, por ejemplo”.

Finalmente de la Prida precisó que están a la espera de que el servicio de salud Occidente entregue la próxima semana los resultados del sumario.

Fuente: http://www.latercera.com/contenido/680_235433_9.shtml


Nueva advertencia de la OMS: la cesárea sólo debe realizarse si hay indicación médica

febrero 4, 2010

  • Un estudio realizado en Asia pone de relieve los riesgos asociados con esta práctica
  • Más de una de cada cuatro mujeres tuvo un parto por cesárea
  • El 62% de los centros consultados incentivaban el uso de esta técnica

Muchas personas consideran que las cesáreas son intervenciones seguras, exentas de riesgo. Sin embargo, no es así, tal y como refleja el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre esta práctica. Baste un dato: el riesgo de ingresar en la Unidad de Cuidados Intensivos es 10 veces mayor tras una cesárea selectiva planificada que después de un parto vaginal natural.

Tras los informes sobre África y América (ambos realizados en 2005), la OMS presenta ahora la tercera de fase de un proyecto global para recabar información acerca de la asistencia intraparto en el mundo. Los datos, extraídos del análisis de más de 100.000 alumbramientos en nueve países asiáticos (China, Japón, la India, Camboya, Tailandia, Filipinas, Nepal, Sri Lanka y Vietnam) confirman los hallazgos previos y “sustentan la recomendación de evitar las cesáreas innecesarias”, señalan los autores.

Para leer más:

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/01/11/mujer/1263213621.html


Argentina: Peor el remedio

octubre 24, 2009

La segunda edición del estudio Con todo al aire –impulsado por el Instituto de Género, Derecho y Desarrollo (Insgenar) y Cladem–, que monitorea las buenas (y malas) prácticas en salud reproductiva en hospitales públicos, recoge testimonios sobre la violencia que se ejerce cotidianamente sobre las pacientes, a la vez que hace hincapié en una máxima: un trato respetuoso no es un favor, es un derecho humano.

Por: Sonia Tessa*

“Una paciente llega a una consulta ginecológica (por derivación) y éste la remite al servicio de salud mental con un grito: ‘Lo que a vos te pasa es que estás vieja y quejosa, andá al psicólogo’.” El testimonio recogido en unno hay misericordia seminario realizado en Posadas, el año pasado, se suma a otros del mismo tenor y distinta gravedad. “Acompañé a una vecina ya mayor a la consulta ginecológica y escuché que el médico, después de revisarla, les dijo a otros colegas y estudiantes: ‘Vengan a ver una especie en extinción, una mujer virgen’. Mi vecina no regresó más al médico.” Recogidos en Con todo al aire 2, Reporte de Derechos Humanos sobre atención en salud reproductiva en hospitales públicos, éstos son sólo botones de muestras de las violaciones a los derechos que se producen todos los días, casi siempre naturalizados por quienes los sufren. Desde la tapa, el libro toma algunas frases que escucharon usuarias de los servicios. “Si te gustó lo dulce, aguantate lo amargo”, le dijeron a una mujer que estaba pariendo. “Yo soy la doctora, pero si vos sabés, quedate en tu casa y atendete sola”, escuchó otra. Por eso, se acuñó la consigna “un trato respetuoso no es un favor, es un derecho humano”.

El trabajo en esta temática del Instituto de Género, Derecho y Desarrollo (Insgenar) y Cladem se inició en 2001, y generó un primer informe, Con todo al aire, que se presentó en 2003. A partir de aquel trabajo y luego de distintas acciones, en octubre de 2006 se creó el Observatorio de Salud, Género y Derechos Humanos, con el apoyo de IWHC (Internacional Women Health Coalition) y Unfpa (Fondo de Población de las Naciones Unidas).

Aquel primer informe nació por una llamada telefónica a Insgenar para denunciar malos tratos a Romina, una adolescente de 16 años, en el hospital Ganem, de Villa Gobernador Gálvez, una localidad ubicada al sur de Rosario. La chica había llegado al centro de salud luego de dispararse un tiro en el vientre. La joven estaba en su séptimo mes de embarazo, fruto de la relación con un hombre de 33 años que tenía otra familia y le había prometido crucificadassepararse para formar un hogar con ella. Al enterarse del embarazo, su pareja le dijo que no iba a cumplir con su promesa, ni reconocer la paternidad. Así, la chica volvió a su casa y se disparó. En el hospital, “el personal de la institución se convirtió en juez y verdugo. El relato daba cuenta de insultos, humillaciones y malos tratos por parte de camilleros, mucamas, médicos, enfermeras”, relata el libro presentado la semana pasada en Rosario y Santa Fe. Semanas después, el médico que la había atendido se quejaba de que Romina no había vuelto a los controles. Lo atribuía a la desidia y el abandono. “En ningún momento se le ocurrió conectar el trato que recibió con su decisión de no volver al hospital”, sigue el primer capítulo del libro.

“Creemos que estos malos tratos pueden ser una de las causas del aumento de la mortalidad materna en nuestro país. Los malos tratos en los servicios de salud sexual y reproductiva limitan la asistencia y consulta de las mujeres y, en algunos casos, la borran del mapa de posibilidades”, continúa la publicación. El Observatorio también difunde volantes que consignan los derechos de las usuarias. “En el ámbito de la salud, ningún trabajador/a tiene derecho a realizar comentarios ofensivos, agresivos, burlones o humillantes”, dice el volante que incluye entre los derechos de las usuarias el “tomar en cuenta las necesidades, dudas y temores, así como los saberes de la mujer sobre su propio cuerpo”.luto

Lo cierto es el reporte elaborado durante un año y publicado en 2003 fue sólo el punto de partida. La presentación académica del libro era acompañada de una representación teatral, que permitía acercarse al material de una manera más sensible. Enterada del contenido del informe, y ante la inquietud de Insgenar, la decana de entonces, Raquel Chiara, propuso la creación de la cátedra de Salud y Derechos Humanos, todavía vigente en la Facultad de la Universidad Nacional de Rosario. Esta cátedra se convirtió en una de las herramientas del Observatorio, y ahora la intención es que se multiplique en otras universidades del país, en distintas carreras ligadas a la salud.

“En 2004 empezamos con la cátedra, y luego convocamos a un seminario nacional, al que invitamos a trabajadores/as de la salud, referentes de programas y miembros de organizaciones sociales”, indicó Susana Arminchiardi, integrante del Observatorio junto a Susana Chiarotti, Gloria Schuster, Emiliano Casal y Viviana Della Siega. “La propuesta fue ir a distintas provincias. Elegimos a Neuquén y Mendoza por su trabajo en salud sexual y reproductiva, y a Santiago del Estero y Tucumán porque justamente no había nada”, relató Arminchiardi, que es trabajadora social del hospital Roque Sáenz Peña de Rosario.

Una de sus estrategias fue valorar las buenas prácticas, y para eso se ideó el premio Cecilia Grierson, que este año tuvo su segunda edición, en la participación de 69 trabajos de toda América latina (ver en página 11 la entrevista a una de las ginecólogas ganadoras por el trabajo del Hospital Provincial de Neuquén).

Además, el Observatorio cuenta con una página web (www.insgenar.org.ar/observatorio), donde pueden dejarse denuncias, aunque no es una herramienta de uso masivo. Por eso, a las profesionales que integran el Observatorio les quedó picando la experiencia que se realiza en Venezuela, donde hay un 0800 destinado a recibir este tipo de denuncias.

Es que los malos tratos en los servicios de salud sexual y reproductiva están naturalizados, tanto por las pacientes como por las y los profesionales. En los seminarios, una vez finalizada la obra de teatro o el video, lo primero que aparece es un largo silencio. Después, llega el alivio de poner en común experiencias silenciadas. “Es muy fuerte, pero lamentablemente es la realidad”, dijo una asistente el año pasado, en Posadas. “Yo me reía, pero me pasaban muchas cosas acá (señalando el pecho y la garganta), en verdad yo quería decir muchas cosas, en primer lugar que todo lo que se mostró es verdad y me ha pasado”, fueron las palabras de otra asistente, en Corrientes, en 2007. Para Arminchiardi, una de las expresiones más llamativas fue la que escuchó de las supervisoras de Enfermería del Baigorria. “Pensar que nosotras hacemos esto”, dijeron al terminar de ver el video. Por eso, la apuesta es convocar a alumnos de las carreras de salud, a usuarias y a trabajadores/as de la salud. “Este es un trabajo entre todos. No sirve sólo que las usuarias reconozcan sus derechos, si en los centros de salud, los que deben brindar el servicio no están sensibilizados y cambian sus prácticas”, consideró la trabajadora social, y apuntó que “se produjeron algunos cambios, pero tenemos que seguir trabajando. Si hay una mujer vulnerada en sus derechos, maltratada cuando concurre al servicio de salud, el trabajo debe continuar”.

*Pagina12.com.ar

/ 23/10/2009


Venezuela: Campaña gubernamental de humanización del parto

octubre 22, 2009

Palabra de Mujer/redacción

Una campaña de humanización y sensibilización del parto y atención a mujeres embarazadas en el país, están promoviendo de manera conjunta diversas direcciones de los ministerios del Poder Popular para la Salud y Protección Social, Comunicación e Información y de la Mujer e Igualdad de Género. Así lo informó la viceministra de Gestión Social del Ministerio para la Mujer,  Luisa Rodríguez, en el inicio del Encuentro Comunitario de Acompañamiento al Embarazo para la Humanización del Parto, desde el estado Aragua,  el 13 de octubre.Divulgación de la campaña por VTV cortesía de Comunicación necesaria

La campaña arrancó de manera simultánea en la Maternidad Integral de Aragua, Hospital Jesús María Benítez y en el Hospital Central de Maracay, para propiciar el acercamiento entre las comunidades, la mujer y el servicio médico que se le dispensa a las usuarias.

Rodríguez explicó que en este encuentro, compuesto por talleres y charlas, se les imparte información a las mujeres sobre lactancia materna y preparación para el parto, para reforzar el conocimiento de la mujer sobre su propio organismo y garantizar un transito normal hacia el alumbramiento.

Indicó que es necesario que los médicos y el personal que labora en los centros hospitalarios comprendan que las mujeres en proceso de parto requieren de acompañamiento, apoyo y servicio de calidad en el marco de los derechos humanos.

“Nosotras no pedimos privilegios, solicitamos el trato adecuado, el acompañamiento requerido y que el hijo que devenga de ese parto pueda ser acercado de manera inmediata para el apego precoz, que el niño pueda ser amamantado al momento por la mujer”, enfatizó.

Comentó que cuando la mujer es sometida a medicamentos como parte del trabajo de parto, genera como consecuencia un proceso traumático lo que dificulta la recuperación de la mujer y el contacto humano con el niño o niña, lo cual es punto de vital importancia en esta tarea de humanización del parto.

Encuentro con estudiantes de Unefa y UBM

En  función de esto, desde el martes 20 de octubre se inició un primer encuentro con estudiantes de enfermería y gestión social de la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas (Unefa), quienes recibieron charlas sobre la humanización y acompañamiento del embarazo en Venezuela.

La viceministra Luisa Rodríguez, destacó que con este tipo de actividades se busca lograr la transformación en los procesos de atención a la mujer en las salas de parto de centros hospitalarios y centros de salud en general, enmarcados en las acciones de lucha contra la violencia obstétrica.

La viceministra consideró que hasta la fecha, la única forma de derrotar la violencia obstétrica o maltrato médico hacia las mujeres es que además de los procesos de humanización en centros hospitalarios, sea el género el que participe activamente.

“Nos proponemos transformar esas viejas prácticas aberrantes que se venían aplicando en el concepto de la medicina clientelar, para así transformarlas en prácticas humanizadas que puedan conducirnos a parir niños más felices, con mayor calidez y potencialidades”, sostuvo Rodríguez, a la vez que destacó que lo prioritario es desarrollar una visión humanística de la vida.madre con bebé

En el encuentro participaron estudiantes de la Unefa y la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), quienes desde iniciado su período académico han estado en prácticas y en constante contacto con los mecanismos de atención del Sistema Público Nacional de Salud.

Al respecto, Stefani Calles estudiante de enfermería de la Unefa, quien tiene 34 semanas de embarazo, consideró que “estas medidas de humanización son fundamentales para cambiar los paradigmas existentes en las nuevas madres y se acabe definitivamente con ese maltrato brusco y violento de quienes atienden los partos”.

“Nosotros como asistentes también de esos partos que estarán por venir, seremos garantes de una atención humanizada”, destacó.

Calles mencionó que el control de su embarazo lo realiza en el Materno Infantil de Caricuao, donde -enfatizó- “he recibido muy buena atención, nunca he visto que refieren a nadie a otro lado y me han dado garantías de atender mi parto allí”.

Fuentes: ABN y Comunicación Necesaria.


Otra mirada de la atención Obstétrica

septiembre 26, 2009

Por: Marbella Camacaro Cuevas*

La Obstetricia actuando El domingo 30 de Agosto en esta página publicamos un artículo aclarando que no toda violencia contra las embarazadas es violencia obstétrica, ya que ésta se refiere específicamente al tipo de atención basada en conductas de rutina que reciben todas las embarazadas por igual y que dicho modelo médico, se repite en todas las áreas obstétricas públicas y privadas del país.

Así mismo, expresamos que las/os obstetras dan esa atención dado un aprendizaje académico el cual legitima ese tipo de atención como la única y la mejor forma de brindar asistencia médica, no por una deshumanización consciente.

Sería una deuda social quedarnos solo con la declaratoria del problema, estamos obligadas/os a proponer alternativas posibles y viables. Dadas las exigencias de espacio para este artículo, no puedo referir a experiencias exitosas en otros países.

cortesía revista Matea 2 Me concretaré específicamente a una experiencia piloto del Estado Aragua (Venezuela),  pionero en la creación de espacios públicos donde se ofrece una atención obstétrica para partos de bajo riesgo, menos medicalizada que la pautada en los hospitales, me refiero a la Sala de parto de Turmero.

Hablo con cierta certeza sobre dicha experiencia porque participe de su creación en doble rol, era secretaria ejecutiva del Instituto de la Mujer de Aragua, y docente/investigadora en el área de la salud sexual y derechos reproductivos de las mujeres.

Desde esos lugares pude vivir las vicisitudes y aciertos que conlleva promover una alternativa diferente en la asistencia en salud reproductiva. Como toda experiencia innovadora hubo que vencer fuertes críticas y barreras para materializar dicha sala.

DE EXPERIENCIA PILOTO A POLÍTICA DE SALUD

madre_bebé- Uno de los aspectos más valiosos de la creación de dicha sala, como experiencia piloto,  fue la inducción del personal de la institución, desde el profesionalizado (médicas/os, enfermeras/os) hasta quienes recibían, trasladaban, aseaban fueron incorporados/as al curso de inducción, a través del cual se sensibilizaba sobre la importancia del respeto al parto como un proceso vivencial de las mujeres, y un tipo de atención vigilante mas no interventora.

Esto sumado a una ambientación agradable del espacio produjo una armonía de trabajo y una humanización en el trato, no solo con las parturientas y sus familiares, sino entre el personal que laboraba en ese momento.Klimt- pintor

Entre algunas de las fortalezas del tipo de atención podemos mencionar la obligación de la consulta pre-natal para poder ser atendidas en la sala, ello fortalecía la cobertura de la red de atención primaria, además del establecimiento de una serie de normas destinadas a romper con la asistencia interventora pautada en la institución hospitalaria.

Por nombrar algunas de dichas normas, las parturientas durante el trabajo de parto, si así lo deseaban, podían estar acompañadas de quien ellas decidieran, se les recomendaba caminar, hacer ejercicios moderados, comer dieta liviana, escoger su posición de parir, el padre u otra persona cercana cortaba el cordón umbilical pasándoselo/a inmediatamente a la madre, y obviamente no eran sometidas a toda la medicalización pautada en el parto médico institucionalizado, es decir, se hacía lo posible por respetar el proceso natural del parto.

Dentro de las debilidades que se han evaluado a través del tiempo, encontramos que el tipo de contratación que prevalece en la administración pública para el personal médico, ocasiona una rotación permanente  de dicho personal, si no existe como política de salud la inducción permanente del persona profesionalizado, quienes van llegando por primera vez a la sala, no pueden dar una atención acorde con los objetivos planteados en la creación de dicha sala, dado que vienen de un aprendizaje hospitalario, y es muy difícil que puedan atreverse a probar otras formas no interventoras de asistencia al parto.

PRINCIPIOS RECTORES PARA UN PARTO RESPETADO

rodeada_de amigas_ y asistida_por una_partera_la mujer_pare_ naturalmente_2Según la organización Mundial para la Salud (OMS), el del 70 % de los partos que demandan atención en los hospitales, no requieren de asistencia medicalizada, termino que se utiliza para referirse al uso abusivo de intervención médica y tecnológica.

Las recomendaciones sugieren reducir el uso excesivo de tecnología cuando procedimientos más simples pueden ser suficientes o aún ser superiores. Así mismo, la atención debe ser integral tomando en cuenta las necesidades intelectuales, emocionales, sociales y culturales de las mujeres, sus niños/as y familias y no solamente un cuidado biológico, lo que llevaría a respetar la privacidad, la dignidad y la confidencialidad de las mujeres.

Un norte inquebrantable en la atención a las embarazadas es aupar y respetar la toma de decisión de las mujeres para que ellas sean sujetas activas de sus procesos sexuales y reproductivos.

CAMBIAR LA ATENCIÓN DEL PARTO ES UNA POSIBILIDAD

Recrearnos en esa experiencia es reconocerla como posibilidad, lo cual desmonta la negativa de quienes pretenden decir que solo existe una manera de concebir la atención del embarazo y parto.qnos

Obviamente que en un artículo de prensa tan solo podremos pincelar algunas sugerencias, pues una problemática con tantos nudos que desatar requiere de un trabajo arduo, pero sin ninguna duda, posible de realizar si contamos con la voluntad política.

Desde mi óptica, la cual obviamente se ha nutrido y esta apoyada en la propuesta de otras personas que andan por este camino, es que debemos saltar la talanquera de las pruebas pilotos, y establecer una política de salud dirigida específicamente a la atención de mujeres con embarazos de bajo riesgo, entendiendo por ello, aquellas embarazadas que desde lo epidemiológico, no entrañan un aumento significativo, una probabilidad grave o muy trascendente de morbilidad o de mortalidad de ellas, del feto ni del neonato.

ROMPAMOS LA LÓGICA DEL HOSPITAL COMO ÚNICO CENTRO DE SALUD SEGURO PARA TODO TIPO DE PARTO

Lo primero que debemos vencer es la lógica que legitima el hospital como único centro de salud seguro para todo tipo de parto. Crear casas maternas donde se atiendan aquellas mujeres que hayan cumplido con ciertas exigencias, establecidas por las/os especialistas en obstetricia, las cuales deben disminuir las posibilidades de riesgos.

klimt-parto 2Esta medida descongestiona el hospital dejándolo para la atención de los embarazos/partos de mayor riesgo, cumpliendo con su verdadero objetivo, pues allí están los equipos y el personal especializado necesario para tales contingencias.

Inclusive existen propuestas de crear anexos apartes dentro de los propios hospitales diseñados para atender partos respetando el curso natural del mismo, así estaría cerca del hospital por cualquier eventualidad y los pasantes tendrían a la mano ambos aprendizajes.

Esos espacios concebidos para la atención de embarazos/partos de bajo riesgo, deben ser diseñados respetando la posibilidad de que el trabajo de parto y el parto se den de forma natural, por ello, la inversión no es onerosa pues no requiere de tecnología sofisticada, ni de quirófanos, pueden dar atención medicas/os generales, con la guía y supervisión de un/a obstetra, además allí pueden hacer la pasantía de obstetricia los/as estudiantes de medicina, quienes luego serán replicadores de la experiencia.

parto 2-1Un lugar con  una dinámica de trabajo obstétrico diferente a la hospitalaria va a solucionar el problema de la formación de obstetras, quienes hasta ahora solo tienen como aprendizaje la concepción obstétrica hospitalaria. Este círculo vicioso de la formación profesional es uno de las grandes debilidades de algunas otras experiencias que se han intentado en el estado Aragua y otros estados del país.

Escribiendo este artículo se me vienen a la mente mil preguntas que pueden hacerse los/as lectores/as, y puedo decir que también encuentro mil respuestas, comentario que traigo a colación porque quisiera, con todo respeto, asegurarles, a quienes les importa esta problemática, que es posible concretar una política de salud que responda a la realidad sentida por las embarazadas venezolanas, respuestas que no puedo expresar en este espacio periodístico.

Soñar es una forma de imaginar la historia de las mujeres ¡acompañémonos a protagonizarla!

* Doctora en Ciencias Sociales, Mención Salud-Sociedad. Coordinadora General Unidad de Investigación y Estudios de Género “Bellacarla Jirón Camacaro”. Profesora titular Facultad Ciencias de la Salud. Universidad de Carabobo. Núcleo Aragua.


Tergive‌rsaciones sobre Violencia Obstétrica

agosto 29, 2009
obstetrica María Centeno

María Centeno

Por: Marbella Camacaro Cuevas*

En los últimos días hemos leído y visto denuncias reseñadas en los medios de comunicación como violencia obstétrica. Quienes llevamos un significativo tiempo investigando al respecto, vemos con agrado que se hable de una problemática históricamente invisibilizada en la vida social.

Sin embargo, es necesario profundizar en el tema para aclarar aspectos que percibimos manejados de una forma que desvía la intencionalidad que dio origen a la definición de violencia obstétrica, una de las caras de la violencia contra las mujeres más legitimada por el poder/saber médico, más silenciada por el colectivo social

Con absoluta responsabilidad como mujer, feminista, ciudadana e investigadora por más de 12 años sobre el tema, lo que me permitió ser correlatora de la definición de violencia obstétrica que aparece en el artículo 15, numeral 13 , de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007), escribo estas líneas desde una postura crítica constructiva, intentando apoyar la discusión y evitar que se nos escape por los huecos del fardo patriarcal predominante en el hacer político, la esencia y la intención de enfrentar una práctica médica que se apropia del territorio corporal, sexual y psíquico de las mujeres.

EL MODELO MÉDICO/OBSTÉTRICO VIOLENTA LOS PROCESOS REPRODUCTIVOS DE LAS MUJERES.

parto_verticalAlgunas situaciones como el ruleteo hospitalario de las embarazadas, las quejas por parte de las/os obstetras por escasez de insumos y deterioro de las infraestructuras, el desconocimiento de las mujeres sobre sus derechos sexuales y reproductivos, y la deshumanización en la atención, han sido los problemas más develados en las noticias.

En estas denuncias se encuentran entrelazados diversos tipos de violencia contra las mujeres, sin embargo la mayoría están reseñadas como violencia obstétrica, y al no discriminar los tipos de violencia se enturbia las posibles vías para la búsqueda de alternativas.

Sin duda que esas son violencias que lesionan a las embarazadas, pero más que como embarazadas, como ciudadanas. La tipificación de violencia obstétrica se refiere estrictamente al tipo de atención médico/obstétrico pautado en las áreas obstétricas hospitalarias.

Es la caracterización de una violencia que enfrenta un tipo de praxis médica, una rutina de atención, una forma de asistencia obstétrica que da por sentado el embarazo/parto como una “enfermedad”, que al ser estimado como tal, solo debe ser resuelto por el equipo de salud.

Las parturientas son el objeto de trabajo, pasan a ser pacientes, y sus hijas/os pacienticas/os. Ellas no tienen ni voz, ni decisión sobre su propio proceso reproductivo, son sometidas a unas conductas de rutina establecidas para todas por igual, las acuestan, no caminan, no comen, las someten a aceleradores del parto, les rompen membranas, les hacen tactos vaginales, las obligan a parir acostadas.

Recordemos que las/os pasantes de obstetricia son evaluadas/os por record de tactos, de rupturas de membranas, de episiotomías (incisión lateral del orificio vulvar en el acto del parto). La optimización de sus experticias es directamente proporcional al número de mujeres violentadas. Ah, esta rutina es precedida del aislamiento de sus familiares.

EL HOSPITAL NO ES LUGAR PARA PARTOS DE  BAJO RIESGO

parir--253x190Este tipo de atención prevalece en todos los centros hospitalarios y maternidades del país, allí se forman las/os especialistas. Las/os obstetras dan esa atención mediante un aprendizaje académico que  legitima ese tipo de comportamiento como la única y la mejor forma de brindar asistencia médica, no por una deshumanización consciente.

El espacio hospitalario es deshumanizador “per se”, su diseño fue concebido para la emergencia, el colapso, la urgencia, es una aberración político/social que todavía en este siglo se siga concibiendo el hospital como una institución segura para todo tipo de parto.

En esta parte del artículo pretendemos fijar la atención, específicamente, en la definición de violencia obstétrica, contemplada en la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida libre de Violencia, la cual reza:

“Se entiende por violencia obstétrica la apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicación y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres”.

Dicha definición confronta  la práctica obstétrica, la concepción paradigmática de la disciplina, no a las personas. Si logramos subvertir el orden del conocimiento dominante, también las/os obstetras cambiarán. Las voces de protesta contra este tipo de violencia no vienen de las/os especialistas, con algunas excepciones, precisamente porque dichos especialistas creen tener la “verdad”.

Por eso, cuando hablan a través de la sociedad de obstetricia y ginecología para dar la cara frente a este problema de salud pública, solo se refieren a la carencia de insumos, el deterioro de la infraestructura, el déficit de personal; denuncias muy ciertas pero no corresponden a lo que pretende estipular como delito el artículo referido a la violencia obstétrica.

Las críticas vienen de los movimientos de mujeres, acompañadas de algunos hombres, quienes develamos que este tipo de atención es violatorio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres

LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA SE REPRODUCE EN LO PÚBLICO Y LO PRIVADO

partoEste modelo médico, se repite en todas las áreas obstétricas públicas y privadas. ¿Es qué acaso las/os obstetras de ejercicio privado tienen otro modelo de atención?; ¿es que el tipo de atención obstétrico en las clínicas es diferente?, lamentamos decir que no, lo que es diferente es el trato personal,…”señora tenga la bondad de poner el bracito para colocarle el oxitócico”…., es diferente el color pastel y los muñequitos que adornan las paredes y las batas de las/os médicas/os, pero la práctica médica es la misma.

Las pocas mujeres a las que no les hacen cesáreas, igual paren acostadas, les aplican oxitócicos, les rompen membranas, les hacen episiotomías. Y como una norma obligatoria institucional a las/os recién nacidas/os los recluyen en el retén, denominación que debería ser execrada del léxico obstétrico/pediátrico. Por otra parte no permiten que en las noches estén con sus madres y cuando lloran les dan tetero con agua azucarada.

Además, en otrora  la atención en lo privado era inmediata, hoy por hoy el colapso es apocalíptico, las mujeres hacen cola en las camillas en las puertas de los pabellones para parir, bueno, para hacerles cesárea porque las clínicas privadas desbordan el índice esperado de cesáreas.

Los lugares privados que tienen una atención obstétrica no medicalizada, no patologizada, son contados con los dedos de una mano y sobran dedos.

Todo fenómeno social se convierte en problema de salud pública, precisamente por estar atravesado por valores, prejuicios, cultura, religiones, códigos morales, intereses económicos, políticos, todo ello confluyendo para que la violencia se aprecie como comportamientos normales de la sociedad.

En este caso concreto, la noción de lo que son conductas médicas aceptables e inaceptables, o de lo que constituye un daño, queda diluido en un modelo médico patriarcal que ha definido como se deben atender los procesos reproductivos y sexuales de las mujeres.

Sin ninguna duda es impostergable el acondicionamiento de los espacios, la dotación de recursos humanos y equipos, la humanización de la relación médico/parturienta, pero en el supuesto hipotético de que se logrará la optimización de los servicios, si no pudiéramos interrumpir el modelo de atención, la violencia obstétrica seguiría existiendo con muy buena salud.

En investigaciones que hemos realizado con pasantes de obstetricia de varios hospitales, estos/as exponen que aún en días o noches en que no haya tanta demanda, a las embarazadas no las dejan caminar, ni comer, igualmente les aceleran el parto y les aplican la misma rutina; es una atención mecanizada donde las mujeres son seres pasivos durante el trabajo de parto y durante el parto.

Dejamos para una próxima oportunidad plantear algunas propuestas que pueden aproximarse a la búsqueda de salidas políticas para esta grave situación de salud que impacta específicamente  la vida de las mujeres.

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* Coordinadora General Unidad de Investigación y Estudios de Género “Bellacarla Jirón Camacaro”. Profesora titular Facultad Ciencias de la Salud.  Universidad de Carabobo. Núcleo Aragua. Doctora Ciencias Sociales, mención Salud-sociedad.


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