Venezuela: la salud queda afuera en la cárcel de mujeres de Los Teques (INOF)

noviembre 29, 2010

Alicia Aguilar/Últimas Noticias

El pasado lunes 22, una mujer de edad indefinida, posiblemente sobre los 40 años, fue ingresada en el Hospital Psiquiátrico de Lídice. Su traslado a ese centro de salud -más allá de la angustia que provoca en toda familia la atención de un enfermo- pudo ser un ingreso hospitalario más; pero esta mujer, esposada, con la mente extraviada, provenía del Instituto Nacional de Orientación Femenina (Inof) de Los Teques, donde enloqueció.

Nadie sabe, y a nadie le importa, cuánto tiempo tenía Zulay -que es su nombre- en la llamada cárcel de mujeres. Un día llegó allí, remitida por algún tribunal -tampoco nadie sabe cuál- a la espera de un juicio por el delito de lesiones personales.

Cuentan que ya presentaba problemas psiquiátricos, tal vez, secuelas de su vida callejera de hambre, alcohol y drogas.

Pese a su particular condición de salud, Zulay “vivía en población”, es decir, cohabitaba con las más de 700 mujeres que se pelean por disponer de un metro cuadrado donde tender un trapo para dormir, ya sea una de las habitaciones – con 10 literas “conquistadas”, incluso, a costa de sangre- o en los pasillos de los pisos llamados por las internas “Praga 1″, “Praga 2″ y “Praga 3″… argot carcelario que nadie sabe explicar.

Un día, Zulay amaneció con sus demonios sueltos, y le dio por arremeter contra dos custodias.

En sanción, sus huesos fueron a parar al “tigrito”, una celda de castigo de escasas dimensiones, sin luz, sin agua, sin baño, sin nada, cuya existencia ha sido denunciada por ilegal, indigna y violatoria de los derechos fundamentales de las mujeres privadas de libertad por la dos veces defensora del pueblo de Miranda, Raiza Bastardo.

Casi 180 días, permaneció Zulay en esa letrina, con apenas migajas para comer llevadas por alguna custodia que se acordó de ella. “Se le fundieron para siempre los tapones”, contó una interna. “Desde que la encerraron allí se fue empeorando, hasta el punto de embadurnarse con sus excrementos, igual que las paredes”.

Territorio

En reciente entrevista con el diario Tal Cual, el criminólogo Elio Gómez Grillo afirmaba que “a las cárceles hay que verlas, sentirlas, oírlas, degustarlas, olerlas y tocarlas”, en referencia a que no es posible saber cómo funcionan los centros penales hasta que no se tiene contacto directo con ellos.

La de Los Teques es la única prisión “femenina” en el país. En general, es más limpia y menos lúgubre que los centros para hombres, aunque en hacinamiento va por el mismo camino. Aparentemente cuenta con mayor custodia -también mujeres-, menor índice de violencia y, quizás, con mayores oportunidades de reinserción.

Link para leer completo el reportaje:

http://http://www.ultimasnoticias.com.ve/Noticias/La-Salud-queda-afuera.aspx

 Fotografía: Imágenes Google

 


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