Carteles, postales, estampitas y anuncios de bálsamos, cremas y vitaminas de todo tipo protagonizan el libro ‘La mujer en la publicidad farmacéutica durante la primera mitad del siglo XX‘ que acaba de presentar el laboratorio Sanofi Pasteur MSD. Las 225 imágenes de mujeres pertenecen a las colecciones privadas de los doctores Benito del Castillo y Francisco Javier Puerto, catedráticos de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y miembros de la Real Academia Nacional de Farmacia.
Licor higiénico a base de nuez de Kola (hacia 1950), un remedio herbal utilizado por la medicina tradicional para usos tan dispares como afrodisiaco o contra las náuseas matutinas. Como explican los autores, “la oficina de farmacia ha sido siempre un reflejo del arte popular en la decoración de sus cajoneras, de las cajas para medicamentos, estanterías, albarelos y demás utensilio
Los ‘verdaderos granos de la salud’, según anuncia este cartel francés del año 1918. A lo largo de 17 capítulos, el libro expone imágenes “a veces bellas, a veces pobres y siempre sugerentes” en las que se mezcla “el interés por la Farmacia, por la salud, por el arte popular, por la literatura y por la imaginación”.
El anuncio del año 1930 ya empleaba el cuerpo de la mujer como reclamo para
un antiadelgazante de los laboratorios Sokatarg (que aún existen hoy en día). Por su papel maternal, de cuidadora o para seducir, la figura femenina se ha situado siempre en el centro de la publicidad farmacéutica.
La litografía valenciana de 1930 anuncia varios compuestos del doctor Barberá Sanz, como el plátano cereosa, un extracto vegetal con alto valor
nutritivo. En las casi 300 páginas del libro, tienen cabida anuncios de dentífricos, bálsamos orientales, cremas, vitaminas, o píldoras que “hoy están absolutamente prohibidos”.
Las míticas pastillas del doctor Andreu para la tos, por sólo una peseta la caja; uno de los productos farmacéuticos más famosos del siglo pasado que hoy en
día comercializan los laboratorios Bayer. Su composición: 1,4g de sacarosa y 0,97g de glucosa por cada pastilla.
De Vinaroz a Puente Genil, los productos de los laboratorios Foret también empleaban a la mujer en su publicidad (1930).
El cartel de José María Recoder anunciaba una farmacia cordobesa en el año 1945. Su número de teléfono por entonces: 2763.
La cartulina servía de publicidad en los años treinta a la Farmacia Sol, en la barcelonesa vía de las Cortes. De hecho, a través de las imágenes se trataba de atraer a los consumidores no sólo hacia los productos sino también hasta las oficinas de farmacia.
El cartel de Francisco Gadee que anuncia ‘antikamnia para todos los dolores de
cabeza y neuralgias’ sirvió de calendario en el año 1905. Esta sustancia es un antipirético y
analgésico a base de acetanilida, bicarbonato sódico, ácido cítrico y cafeína.
Los bombones y grajeas multivitaminados contenían, entre otras cosas, pantotenato cálcico, un tipo de vitamina B5 (1945). Aunque el libro se centra en la mujer, durante este periodo los anuncios utilizaron también niños, ancianos, pintura, testimonios de curación, para llamar la atención de la sociedad.
Para ampliar información:
http://www.elmundo.es/albumes/2010/03/03/farmacia/index.html
Escrito por 24ms 
















































objetos’ más importantes. Pero la publicidad que se apropia de sus cuerpos para a través de éstos centrar la atención en determinados productos, las vuelve invisibles, las discrimina, las violenta.
Las imágenes y estereotipos que los anuncios transmiten conducen a formar una determinada idea sobre las mujeres, de modo que, aun cuando se estén produciendo cambios en el mundo los anuncios no lo reflejan y mucho menos las visibilizan como actoras partícipes de esos cambios.
Una imagen sexista en un anuncio publicitario, echa por tierra proyectos de sensibilización no sexista; de aquí se desprende la necesidad de trabajar cada vez con más énfasis en la eliminación del sexismo de los medios de comunicación.
imágenes que limitan los objetivos vitales de las mujeres a la adecuación a unos determinados patrones estéticos. En estos anuncios, las mujeres aparecen descontextualizadas, parece que no hacen nada, sólo centran sus diálogos en el cuidado corporal.
Representa al cuerpo femenino como objeto, esto es, como valor añadido a los atributos de un determinado producto; como su envoltorio, en definitiva. Anuncios e imágenes que recurren al cuerpo femenino, o al fetichismo de determinadas partes del mismo: labios, pies o prendas de vestir femeninas, como reclamo para atraer la mirada y la atención del potencial cliente.