España:una de cada tres muertes machistas se da en pueblos

octubre 19, 2010

De las 56 mujeres muertas este año, 18 vivían en municipios de menos de 9.000 habitantes. Los expertos constatan que en las localidades pequeñas a las víctimas les cuesta más denunciar.

VANESSA PI /PUBLICO. MADRID

La violencia de género se ceba en los municipios pequeños. De las 56 muertes que se han registrado por esta lacra en lo que va de año, 18 de ellas (un 32%) se han producido en localidades de menos de 9.000 habitantes. El dato es todavía más significativo si se tiene en cuenta que el total de la población de esos pueblos representa sólo un 19, 3% del total estatal (9,3 millones de personas). Esto significa que la tasa de víctimas mortales por violencia de género residentes en estos municipios es de dos por cada

Miguel Lorente delegado del Gobierno para la Violencia de Géneroes el “control social” el que impide a la mujer que vive en un pueblo denunciar a su agresor. “Teme el rechazo de los vecinos, la crítica, el aislamiento, que la vayan a criminalizar”, explica.

Así, la mujer aguanta y no denuncia. Y el agresor siente que cada vez es más suya. Cuando ella estalle y le abandone, él se planteará matarla. “Entonces, el control social le pesa a él y no quiere que en el pueblo se le vea como un abandonado y se le cuestione y humille”, resume Lorente.

“En los barrios, tras un asesinato, suele salir el vecino que dice: Yo oía que discutían’. Pues si usted oye, denúncie“, insistió ayer Pedro Castro, presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y alcalde de Getafe (Madrid).

Cuanto más pequeño es un pueblo, más difícil es que se denuncie el maltrato, precisamente porque todo el mundo se conoce, destaca la presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas de Castilla y León, Ascensión Iglesias. “La gente tiene miedo a implicarse”, añadió.

Link para leer la nota de prensa completa:

http://www.publico.es/espana/341796/una-de-cada-tres-muertes-machistas-se-da-en-pueblos


La Obstetricia Develada, libro de Marbella Camacaro, está a la venta. Información aquí. Visítenos

octubre 15, 2010

 

Es un placer invitarlas/os a visitar el sitio Web de mi último libro La Obstetricia Develada (hacer clik)  http://violenciaobstetrica.blogspot.com/ el cual fue editado por la Dirección de Medios y Publicaciones de la Universidad de Carabobo dentro de la colección La sociedad y sus discursos .

La obra confronta el modelo de atención médico-obstétrico hegemónico pautado en los centros hospitalarios, discusión vinculada con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, la cual ocupa prioridad en la agenda de la salud pública Latinoamericana.

Éste trabajo es la materialización de una investigación sistemática llevada a cabo por más de diez años en la Unidad de Investigación y Estudios de Género “Bellacarla Jiron Camacaro” adscrita a la Facultad de Ciencias de la Salud, sede Aragua de la Universidad de Carabobo. “La obstetricia develada: otra mirada desde el género” será bautizado en el marco de la 11a. Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC). Segura de que nos acompañarán en éste acto significativo, me despido, Marbella Camacaro Cuevas.

¿Cómo conseguirlo?
Si está interesada/o en adquirirlo, haga su solicitud enviando un correo electrónico a violenciaobstetrica@hotmail.com, indicando sus datos de contacto y nos comunicaremos con usted.
El costo del libro es BsF: 100,00 y el envío se realizará por cualquier empresa de transporte, cobro destino.
El libro también se puede obtener en la Libreria Universitaria de la Universidad de Carabobo, ubicada en el rectorado, Av. Bolívar, Valencia, Edo. Carabobo.
¡Si desea alguna otra información no dude en preguntar!

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Brasil: más de 200 formas de ser madre

julio 14, 2010

IPS/Periodismohumano

El proyecto “Parteras tradicionales” busca garantizar la atención médica a las embarazadas sin interferir las arraigadas tradiciones indígenas

Silvia Angelice de Almeida, técnica del Departamento de Salud Indígena de la estatal Fundación Nacional de Salud (Funasa), lo sabe por su experiencia como enfermera.

Para algunos pueblos, la placenta debe retornar a la comunidad después del parto. Para otros, es importante que la gente nazca y muera en su tierra. En ciertas aldeas existen cuidados especiales para las mujeres embarazadas, como cortes de cabello y pinturas.

“Tenemos directrices generales de salud materno-infantil, pero vimos la necesidad de tener otras específicas para los pueblos indígenas”, señaló Almeida.

Se trata de “cuidados interculturales”, que incluyen el respeto a los sanadores, o “pajés”, chamanes y parteras tradicionales, y a la medicina natural.

“La concepción del embarazo es otra. El personal de campo tiene que hacer un entrenamiento para poder trabajar estas cuestiones”, destacó.

Según la gubernamental Fundación Nacional del Indio (Funai), en este país viven 460.000 indígenas distribuidos en 215 grupos, que representan 0,25 por ciento de la población nacional de más de 193 millones de personas.

Y puede haber entre 100.000 y 190.000 nativos viviendo fuera de las tierras indígenas, inclusive en áreas urbanas, y otros todavía no contactados, estima la Funai.

La población indígena registrada se distribuye en 24 estados, 336 polos, 4.413 aldeas y 615 tierras indígenas, que comprenden 107 millones de hectáreas, 12,6 por ciento del territorio nacional. La mayoría están en municipios pequeños y en la norteña selva amazónica.

Las condiciones geográficas determinan muchas deficiencias de infraestructura y dificultan el acceso del personal de salud, y del Estado en general.

Para Almeida, el objetivo es garantizar “un sistema de salud de calidad a nivel nacional”, pero eso no es tan fácil en regiones inaccesibles como la Amazonia.

Los agentes sanitarios pueden pasar una vez por mes por cada aldea, pero quienes quedan a cargo de la salud de las madres son las parteras tradicionales o sus propios parientes.

Las diferencias también emergen en cuestiones como la lactancia materna, estimulada por el Estado. En algunas etnias, las madres no pueden dar su primera leche al recién nacido y quien amamanta inicialmente es la abuela.

Por eso, explica Almeida, el programa de salud materna indígena fue concebido con antropólogos, sanadores tradicionales, parteras y jefes espirituales nativos.

Cada etnia tiene una concepción de salud integral que incorpora dimensiones espirituales.

Ante una paciente indígena con fiebre, los médicos diagnosticaron una inflamación y recetaron un fármaco. Pero los curadores de la aldea trataron el mal con hechizos, porque para ellos la cura también es espiritual, ejemplificó.

“Tenemos que trabajar en conjunto, el pajé, la cura espiritual, y nosotros, el lado físico”, describió.

Los indígenas no siempre aceptan los métodos de la medicina occidental.

Si una agente de salud, inclusive formada dentro de la comunidad, detecta un embarazo de riesgo, debe encaminar a la mujer a un hospital, lo que en algunos casos puede requerir traslado aéreo o en barco.

Para evitar el choque cultural se crearon casas de apoyo cercanas a las aldeas, a las que a veces se traslada toda la familia para no separarla.

Cuando la gestación no presenta riesgos, se estimula el parto tradicional. También se discuten otros temas de salud, como la prevención del cáncer de útero y de mama, el sida y la sífilis, e inclusive cuestiones de género como la violencia doméstica, a veces ligada a problemas de alcoholismo.

Link para leer la información completa:

http://periodismohumano.com/mujer/mas-de-200-formas-de-ser-madre.html


Guatemala: Nacidas para parir

junio 2, 2010

La mujer indígena es invisible en la sociedad guatemalteca. Su discriminación está tan extendida que llega al propio entorno familiar. No tiene acceso a la educación, se casa joven y a esa misma edad se queda embarazada, “nacen para parir” nos cuenta María Inés Alvarado, presidenta de la Asociación de Comadronas Vida. Una vez casadas su día a día se reduce a la atención de los niños y de la huerta, si la tienen. “Los esposos no las consideran compañeras, están ahí para darles hijos, muchas veces ni siquiera pasa el tiempo de recuperación necesario entre uno y otro y las matrices no cicatrizan”.

Sololá, que está en la zona occidental de Guatemala, tiene uno de los mayores índices de mortalidad materna del país. El 85 por ciento de las mujeres dan a luz a sus hijos en casa. Su rechazo a los servicios sanitarios viene del trato que reciben en ellos. “Cuando van son discriminadas, se les maltrata”. Denuncia María Inés que les prohíben gritar mientras están pariendo. “Les dicen ‘cállate’, ’si fuiste buena para acostarte con tu marido ahora tienes que serlo para parir’ y cosas así”. La cultura indígena respeta la libertad de la mujer a la hora de tener el niño,” para ellas cambiar su forma de nacer es cambiar la forma de vivir “. Las indígenas están acostumbradas a parir sentadas, de rodillas o de pie pero en los centros de salud las obligan a tumbarse en la camilla. “No se les puede imponer” dice Mª Inés que participó en el congreso de Cooperación Internacional en Salud Sexual y Reproductiva que Medicusmundi celebró la semana pasada en Oviedo.

Esa brecha que existe entre las embarazadas y los servicios sanitarios pone en peligro la vida de las mujeres porque aumenta el riesgo de sufrir complicaciones. La asociación de comadronas forma desde 2005 a parteras que acuden a sus casas a ayudarlas. “En nuestra cultura es muy importante ese trato cercano, humano, que es el tipo de atención que reciben de las comadronas. Ellas las someten a vapor para aliviarlas y masajes para una mejor recuperación. Así es como lo conciben, es lo que buscan y no encuentran en los servicios médicos que no hacen nada por adaptarse”. En Sololá el 95 por ciento de la población es indígena.

En la asociación realizan cursos de formación a mujeres que en muchos de los casos ya están ejerciendo como comadronas en las comunidades sin haber tenido ningún tipo de instrucción.”En la zona hay 1400. Unas no están formadas y otras han recibido la formación del Ministerio de Sanidad, que no son más que clases magistrales, sin prácticas”. Las parteras son analfabetas. “No vale quedarse en la teoría. Nosotros nos adaptamos al hecho de que no saben leer ni escribir, cogemos modelos pélvicos, hacemos dramatizaciones para explicarles los síntomas, y sobre todo, partimos de la experiencia que ellas ya tienen para enseñarles la mejor forma de hacerlo”. Durante tres meses se reúnen dos veces a la semana, reciben la teoría básica y realizan simulacros en los que tienen que enfrentarse a los problemas que pueden surgir durante el parto real.

En la última década la mortalidad materna se ha reducido a la mitad en la zona, de 34 muertes en el 2000 a 14 el año pasado. La organización atiende a 85 comunidades y además del aprendizaje suministran el material más elemental a las comadronas. Ésa formación se extiende a la familia de la embarazada para que, si no está la partera, puedan reconocer las complicaciones que surjan durante el parto y trasladar a la mujer lo antes posible ya que hoy las mujeres mueren porque quienes están a su alrededor no reconocer las señales de peligro y la ayuda llega tarde.

A pesar de la pobreza y la falta de recursos que sufren la mayoría de las familias no ponen freno para la natalidad, entre otras cosas, porque las mujeres indígenas no saben qué es la planificación familiar. “El gobierno no las informa ni provee. Sólo ha repartido algún condón. Quienes damos esa información somos las organizaciones sociales” reconoce Inés. Las pocas que acceden a los métodos anticonceptivos reciben el rechazo social. “Por el machismo que hay en la sociedad, las que quieren no lo hacen libremente sino a escondidas porque sus maridos no lo aceptan, las insultan y las tachan de infieles“.

Fuente:

http://periodismohumano.com/cooperacion/nacidas-para-parir-o-partos-a-domicilio.html


Argentina: frenar la Violencia Obstétrica

mayo 22, 2010

Semana Mundial del Parto Respetado 16 al 23 de Mayo

Perla Pascarelli ya tenía dos mellizos de once años y una nena de siete. Fue a tener a su cuarto hijo en el Hospital Durand en mayo del 2007. Terminó con una infección que le costó la amputación de sus dos piernas y sus dos brazos. Nunca pudo alzar en brazos a Santino, su hijo de tres años, que hoy la ve con garra para luchar pero absolutamente impedida de moverse, acuenarlo o correrlo por la plaza.

Perla sufrió una mala praxis en la cesárea. Y no es un caso aislado, sino una alarma sobre la mala atención a las parturientas en la Argentina. Para que el caso de Perla obtenga amparo en la Justicia y no se repita, para que no haya más Perlas, es que se conmemora la Semana Mundial del Parto Respetado, desde el 16 al 23 de mayo.

Para que el caso de Perla obtenga amparo en la Justicia y no se repita, para que no haya más Perlas, es que se conmemora la Semana Mundial del Parto Respetado, desde el 16 al 23 de mayo.

Entre otras actividades,  el  viernes 21 de mayo a las 18, en la sala Regino Maders, de la Legislatura de Córdoba (Deán Funes 94, 1er piso) se llevó a cabo el panel “Nacimiento traumático, cómo evitarlo. Nacimiento placentero, cómo lograrlo” organizado por el Proyecto Escuela de Parteras Comunitarias del Siglo XXI y la Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto y el Nacimiento (Relacahupan).

Esta conmemoración tiene como fin la concientización acerca de los derechos de las mujeres a la hora de dar a luz y la importancia de garantizar una asistencia segura, respetuosa de la fisiología femenina y las pautas culturales, así como del vínculo precoz madre-hijo. “Desde el año 2004 hay una Ley Nacional (25.929) que puntualiza el derecho de la parturienta a estar acompañada por una persona que la mujer elija.

Sin embargo, sólo un 10,9 por ciento de las mujeres que parieron en la Ciudad de Buenos Aires estuvo acompañada en el parto y un 17,7 por ciento en el trabajo de parto, según una encuesta realizada en el año 2008, en 82 hospitales porteños, con una muestra de 12.089 mujeres”, informa Sonia Cavia. Los derechos existen. Pero no se cumplen.

Link para leer el artículo completo:

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-5736-2010-05-21.html

Fotografía de Perla: imágenes Google


Venezuela: una vuelta al parto natural, Táchira

mayo 11, 2010

Genny Morales, la presidenta de la Fundación de la Familia Tachirense señala que uno de los objetivos del programa “Madre Feliz” es cambiar la concepción del parto natural como una experiencia traumática y recuperar la capacidad y la confianza de la mujer en la propia naturaleza.

Destaca que el parto es un momento especial y mágico, en el que se crean las condiciones para que se produzca el vínculo madre-hijo, que tiene consecuencias duraderas sobre el desarrollo emocional del bebé. Pero que la experiencia de años y la información que hemos recibido de otras mujeres que han dado a luz o de lo que observamos a través de los medios de comunicación sobre partos naturales, no parecen tener nada que ver con una experiencia agradable.

En el parto medicalizado, en el que padres y médicos deciden por el infante el momento en el que éste va a nacer, la tecnología ha venido sustituyendo la fisiología de la mujer. Lo que propone Madre Feliz es poner nuevamente la técnica al servicio de la naturaleza, y devolver la tecnología al lugar que le corresponde: las complicaciones, los casos de riesgo.

Los partos hospitalarios ocasionan en las mujeres un fuerte estrés físico y emocional que dificulta la fisiología y evolución del parto. Las hormonas del estrés inhiben la producción de oxitocina, hormona que dirige el parto, y además contraen la musculatura, por lo cual la dilatación se bloquea y el parto se hace más doloroso.

Por eso, Morales señala que el proyecto Madre Feliz, además de la formación previa en cuanto a técnicas de respiración y relajación para controlar el dolor en el momento del parto, tiene como objetivo inaugurar en el mes de noviembre la primera “Casa de Parto Natural” del Táchira.

Antes de fin de año tenemos que inaugurar esa casa en la que se manejará otras concepciones del trabajo de parto. La idea es que pueda asistir la familia o por lo menos un acompañante con la debida preparación, y ofrecer allí las diferentes técnicas de parto natural que se están implementando en el mundo. Este sería el primer intento serio y planificado y público de esta naturaleza en Venezuela, destacó.

Esta primera casa de parto natural estaría ubicada en la comunidad de Puente Real, y allí esperan tener todas las técnicas; como el parto en agua, con ligas, y en general dar las condiciones para que la mujer tenga la libertad de dilatar y parir en la postura que se sienta más cómoda: en cuclillas, sentada, “a gatas”, de lado, colgada de alguien, de pie, o cualquier otra que su instinto le indique que es la idónea.

Este proyecto espera además descongestionar la red asistencial y reservar las salas de parto del Hospital Central para pacientes con graves problemas. Posteriormente esperan inaugurar otra en el barrio 23 de Enero, y luego para la parte alta de la ciudad, pero evalúan si en Barrio Sucre o Palo Gordo.

Fuente:

http://diariodelosandes.com/content/view/117096/105693/


Ecuador: mortalidad materna baja de la mano de una ley

mayo 6, 2010

Ecuador logró  una neta reducción de la mortalidad materna con la Ley de Maternidad Gratuita y Atención a la Infancia, aprobada en 1994 y codificada en 2006, para integrar las normas sobre su área de acción, reforzar su reglamentación y programas, y darle autonomía financiera. Naciones Unidas y otras agencias ponen la ley como modelo para otros países de América Latina, donde los decesos de mujeres en el parto y posparto o no caen, o suben.

Verónica Rocha, directora de desarrollo institucional del programa de Maternidad Gratuita, explicó en Quito que la ley “financia las medicinas, insumos, micronutrientes, suministros, exámenes de laboratorio para la atención de las mujeres embarazadas, en el parto y después del parto, así como a los niños y niñas recién nacidos y hasta los cinco años de edad”.

En su ejecución participan también el Ministerio de Salud, sus profesionales, instalaciones y equipos. Los logros son “de todo el sistema” de salud pública, afirmó.

De las 188 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos ocurridas anualmente en promedio durante la década de los 70, Ecuador bajó a 142 en los 80, a 75 en los 90 y a 55 entre 2001 y 2007, según cifras avaladas internacionalmente.

El índice latinoamericano promedio de 2007 fue de 130 mujeres muertas por 100.000 nacimientos exitosos, y organismos internacionales y organizaciones feministas alertan que es el indicador con inercia más negativa para las mujeres de la región.

El principio de la ley es simple. “Toda mujer tiene derecho a la atención de salud gratuita y de calidad durante el embarazo, parto y post-parto, así como al acceso a programas de salud sexual y reproductiva”.

Asimismo, los comités de usuarias han logrado reducir el maltrato y la discriminación, con tintes racistas. “Antes, los médicos nos trataban mal. Nos gritaban al momento del parto ‘¡India sucia, abres las piernas cuando te da la gana y ahora estás gritando! ¡Cállate ya!”’, dijo Giovanna Álvarez, presidenta del Comité de Usuarias de Saquisilí, donde la presión de las mujeres indígenas y mestizas obtuvo su aceptación, como una muestra del respeto a sus costumbres. Allí es donde más se avanzó en el “parto humanizado”. Consiguieron que la parturienta tenga una persona de su elección que la acompañe, pueda tomar té caliente de hierbas antes de comenzar y escoja la posición en la que quiere dar a luz.

El modelo, que da prioridad a la madre y no al médico o la partera, se extenderá a todo el país, y se continuará insistiendo en que los partos se realicen en centros de salud. “La gran mayoría de las muertes maternas se dan cuando se da a luz en la casa, sin las condiciones adecuadas”, reiteró Álvarez.

Fuente:

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=95307


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