Irán: Cuerpos ocultos, calamidades contenidas

junio 3, 2010

El gobierno de Irán intensificó su presión para que las mujeres cumplan el código islámico de vestir, conocido como “hiyab”, nombre que también recibe el pañuelo tradicional obligatorio. El mandato es que cubran todo su cuerpo, excepto el rostro.

Durante las plegarias del viernes 21 de mayo en la Universidad de Teherán, el ayatolá Ahmad Jannati, un influyente miembro del Consejo de Guardianes de Irán, reclamó que las estudiantes sigan estrictamente el uso del hiyab.

“La universidad y los estudiantes están bajo su control, y ustedes pueden seleccionar a las estudiantes en base a esta condición”, dijo a los funcionarios.

“De lo contrario, dejemos que el Comité Disciplinario entre en acción. Un (sic) estudiante necesita graduarse, no tiene opción, hará lo que le ordenen”, agregó.

Aunque el hiyab es obligatorio para todas las mujeres iraníes, en un país donde casi 70 por ciento de la población es menor de 30 años, y donde en los últimos años la asistencia de las mujeres a las universidades ha duplicado la de los hombres, cada vez más muchachas adoptan una suerte de hiyab elegante que los conservadores suelen criticar.

En el verano, cuando las temperaturas superan los 30 grados, el hiyab se vuelve más escaso. Las mangas de las modernas túnicas femeninas son más cortas, dejando al descubierto muñecas y antebrazos. Los dobladillos se elevan bastante por encima de las rodillas y los diseños cada vez más entallados acentúan las curvas femeninas.

Muchas jóvenes visten estas prendas por encima de ajustados pantalones vaqueros que pueden exponer un poco los tobillos. Y el pañuelo para cubrir la cabeza bien puede deslizarse un poco hacia atrás o quedar “bailando” en torno al cuello.

“Si no hay un hiyab estándar, ellas no sabrán dónde parar”, declaró este mes el parlamentario conservador Ali Motahari a la televisión nacional de Irán.

“Esto se convertirá en Europa”, dijo, señalando que “hubo un ejemplo de esto durante la era del sha” Mohammad Reza Pahlevi, agregó.

Antes de la Revolución Islámica de 1979, el hiyab era opcional. Ahora, luego de 30 años de vestirse según los códigos islámicos, principalmente inventados por las autoridades iraníes, muchas mujeres se inclinan hacia el estilo de vida y de atuendo previos a la Revolución.

Esto no escapa a los religiosos de línea dura, particularmente cuando está por cumplirse el primer aniversario de las disputadas elecciones iraníes del 12 de junio de 2009.

El imán de las plegarias del viernes en Teherán, Kazem Sadighi, estableció en un sermón una conexión entre las relaciones sexuales extramaritales y los desastres naturales.

Las mujeres atractivas “harán que los hombres jóvenes se sientan incitados y se rebelen y sigan sus deseos, (y) entonces mantendrán relaciones sexuales ilícitas y aumentará la fornicación en la sociedad”, aseguró.

“Según nuestra narrativa religiosa, éste es uno de los motivos de algunas calamidades repentinas. Cuando aumenta la fornicación, abundan los terremotos”, dijo el imán.

Los esfuerzos por aplicar una estricta política de uso del hiyab datan de 2003, cuando el Consejo Cultural y Social de Mujeres del Consejo Supremo de la Revolución Cultural aprobó el Plan de Desarrollo para el Hiyab y la Castidad.

En 2005 se difundió en varias oficinas del gobierno y organizaciones. Pero en 2009 los medios de comunicación anunciaron que el presidente Mahmoud Ahmadineyad había dejado ese plan en suspenso, curiosamente cerca del momento de su reelección.

Este año, las autoridades finalmente comenzaron a implementar el plan, que define responsabilidades específicas para una veintena de organizaciones culturales y militares que deben hacerlo cumplir.

Sin embargo, muchas mujeres, como la activista Saba Vasefi, de 29 años, no ven con buenos ojos la interferencia del gobierno en sus vidas privadas.

“Creo que el hiyab es una herramienta invisible para la política patriarcal estancada… un punto de vista que da prioridad a la sexualidad de la mujer por sobre las otras dimensiones humanas”, dijo Vasefi a IPS en una entrevista telefónica desde Teherán.

“Sin dudas, la manera de pensar del sistema totalitario alienta a las personas a negar sus cuerpos, a usar ropas descuidadas y a gravitar hacia la tristeza, y no deja espacio para la salud y el desarrollo humanos. Este pensamiento no puede ser efectivo a la hora de reducir el comportamiento anormal en la sociedad”, afirmó.

Un profesor de la Universidad de Teherán dijo  a condición de no revelar su identidad que “incluso en el Corán, el hiyab y la vestimenta son abordados como temas relativos y no absolutos, y en ninguna parte del Corán se ordena un código particular para vestir”.

El activista estudiantil Ali Qolizadeh dijo a IPS que las autoridades han intensificado el control de la vestimenta y que “por ejemplo, a la entrada de la mayoría de las universidades han ubicado individuos” para advertir a las estudiantes cuyo atuendo no se considera adecuado.

Aparte, “en muchos casos, por mantener una simple conversación con un compañero de clase del sexo opuesto, el Comité Disciplinario acusa a los estudiantes de relaciones ilícitas”, agregó.

Un código obligatorio de vestimenta islámica no es lo que los grandes ayatolás prometieron al pueblo iraní. Justo después de la Revolución de 1979, el influyente ayatolá Mohammad Taleghani, cercano al ayatolá Ruholá Jomeini, dijo: “El hiyab no es obligatorio, ni siquiera para las mujeres musulmanas, y mucho menos para las minorías religiosas. No decimos que las mujeres no deban ir a las oficinas (a trabajar), y nadie más lo dice tampoco”.

Fuente:

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=95536


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