Haití desde las mujeres de ‘Cité Soleil’

En el hermano país caribeño nadie hace tantos sacrificios como las mujeres pobres que mantienen a familias numerosas. En Haití, las mujeres en pobreza extrema son las que tienen la mayor participación en la economía informal y en general perciben ingresos ínfimos. Ellas son también quienes por el  terremoto están sufriendo más. La edición de hoy muestra a algunas de estas mujeres viviendo antes del terremoto en Cité Soleil.

Por: Teresa Sosa

Las consecuencias tan trágicas que ha ocasionado a Haití el terremoto que lo  azotó el pasado 12 de enero, a la ciudad capital y a otras ciudades más, se multiplican exponencialmente, fundamentalmente, por las deplorables condiciones de las construcciones, por la pobreza extrema producto del desplazamiento de sectores de población rural sin recursos económicos hacia centros urbanos como Puerto Príncipe, donde  se ven obligados a vivir en  condiciones infrahumanas en barrios marginales, en viviendas construidas con cartón, hojalata y diversos materiales de desecho, sin agua, electricidad, cloacas…

La estructura agraria de ese país ha sido la expresión más perfecta de un sistema de exclusión social. La agricultura ya no alcanza a satisfacer las necesidades alimenticias de base de la población. La producción agrícola aumenta menos de 1% por año, mientras que la población registra un crecimiento anual de 2,00%.

El 50% del producto interno bruto (PIB) del país proviene de las ayudas de organismos internacionales y de las remesas que haitianos que viven en el exterior envían a sus familiares.

Las desigualdades sociales son indignantes, el 4% de la población controla el 66% de la riqueza del país.

Las condiciones sanitarias son desastrosas; según la UNICEF, solamente el 37% de la población tiene acceso al agua potable. La expectativa de vida es de 51 años (hombres) y 52 años (mujeres).

Las mujeres, jóvenes y niñas, que representan 52 por ciento de la población, son las más afectadas por esa aguda pobreza, en su acceso a la educación y a la salud, su participación en la vida pública y su inserción en el mercado laboral. Más de un 50% de las familias en Haití tienen como jefa de hogar a una mujer, la cual debe satisfacer sola las necesidades de la familia.

Cité Soleil aparece

Cité Soleil fue fundado en el decenio 1960 para albergar a los trabajadores de la Zona Franca Industrial de Puerto Príncipe, y rápidamente se convirtió en el hogar de miles de personas desplazadas del campo a la capital, en busca de trabajo en las fábricas que se estaban instalando en la zona franca. En 1991 esta zona se acabó.

Cité Soleil, es un inmenso barrio que refleja todos los problemas sociales de la sociedad haitiana: la pobreza extrema, el desempleo endémico,  la desnutrición, el analfabetismo, la violencia extrema contra las mujeres, la inexistencia de  servicios públicos, la insalubridad, la delincuencia.

El barrio está ubicado en la periferia de Puerto Príncipe, bordeando su parte costera.  Es el hogar de 350.000 personas, que en mayoría, vive con menos de dos dólares al día. Tiene calles estrechas y callejuelas de tierra, que separan las hileras de viviendas precarias, construidas con trozos de cartón y chapas metálicas.

Comiendo lodo para sobrevivir

Es un día de enero de 2008, dos años antes del terremoto; es hora del almuerzo en Cité Soleil. Charlene Dumas, una madre soltera de 16 años,  que comparte una vivienda de dos habitaciones con su hijo Wilson, cinco hermanos y sus padres desempleados, está comiendo torticas de lodo, sal y margarina, que se han convertido en una fuente regular del  sustento para la población pobre de Puerto Príncipe. “Cuando mi madre no cocina nada, tengo que comerlas tres veces al día”, comenta Charlene. Pese a que le agrada el sabor salado y grasoso de las torticas, Charlene dice que éstas también le producen dolores estomacales. “Cuando amamanto, el bebé a veces también tiene cólicos”.

En Haití el lodo es un remedio tradicional utilizado desde hace mucho tiempo por las mujeres embarazadas y numerosas madres se lo suministran a los hijos/as como fuente de calcio y antiácidos.  Pero  ante los precios altos y la escasez de alimentos en Haití,  las torticas de lodo pasaron a ser una de las muy escasas opciones que tienen los más pobres para lograr sobrevivir.

En un primer momento para hacerlas utilizaban una especie de arcilla comestible. Pero su consumo masivo disparó los precios de la arcilla en un 30% y fue descartado su uso para hacer las torticas. ¿De dónde están sacando el barro? Lo extraen de la tierra que se acumula en las afueras de Puerto Príncipe, cerca de los basureros. Así, la propia masa es veneno. Proliferan tóxicos y parásitos (como la Ancylostoma duodenale, que en los niños produce retraso en el crecimiento y en el desarrollo intelectual).

El procedimiento para hacer las torticas es el siguiente. Las mujeres transportan cubetas de lodo por escaleras al techo de una ex prisión del barrio; mezclan el lodo con margarina y sal, le dan forma  a las torticas y las dejan secar bajo el sol. Las torticas, ya terminadas, son trasladadas por las mujeres en cubetas hasta los mercados o se venden en las calles. Al anochecer, las vendedoras recogen las galletas que no lograron colocar. Varias se han roto por la manipulación constante. Aparece el último escalón de esta escalera de miseria. Las personas que no pueden comprar una pieza completa mendigan los pedazos.

Cuando llega la hora de parir

Marie Joseph y su vecina y amiga Francoise, se hicieron parteras en Cite Soleil en 2001, cuando ambas tenían 55 años; en el  barrio han pasado la mayor parte de su vida. Marie Joseph dice que eligió ser partera cuando vio a una mujer del barrio dar a luz en la calle, sola, bajo la lluvia. Posterior a 2001 las dos parteras recibieron formación de la Cruz Roja; ellas continúan fortaleciendo sus conocimientos en los cursos de repaso proporcionados por el CICR. Han ayudado a innumerables mujeres a dar a luz, en el hogar o en el hospital. Los cursos de la Cruz Roja  subrayan la importancia de la atención médica y  destacan a las participantes que hay que alentar a las embarazadas a acudir al hospital, en vez de dar a luz en su casa.

Dice Francoise: “Muchas mujeres todavía se muestran reacias a ir al hospital porque el tratamiento cuesta 40 gurdas (poco más de un dólar EE.UU.). Pero, incluso si hacemos el parto en el hogar, nos aseguramos de que acudan al hospital para someterse a los exámenes postnatales y recibir las vacunas”.

En Haití, casi todas las mujeres dan a luz en el hogar, puesto que no pueden costearse un taxi, ni pagar nada en el hospital, mucho menos comprar la ropa y los zapatos que necesitan para el viaje. Por ello, cuando surgen complicaciones como la hipertensión inducida por el embarazo o la preeclampsia, a menudo pierden a la criatura y corren peligro de muerte. La incidencia de la preeclampsia es muy elevada entre las mujeres haitianas. En Haití, mueren más mujeres antes, durante y después del parto que en ningún otro lugar del hemisferio occidental.

Algunas mujeres ingieren veneno para perder el embarazo, porque no pueden afrontar la perspectiva de tener otra boca que alimentar. Françoise y Marie Joseph  alientan a las mujeres a seguir adelante con el embarazo. Si la vida se le hace demasiado difícil, sugieren a la madre que dé al bebé para adopción en uno de los  orfanatos que hay en Puerto Príncipe.

Numerosos embarazos son consecuencia de una violación o de la prostitución. Estas situaciones abundan en Cité Soleil, donde algunas mujeres, desesperadas por obtener ropa y alimentos para sí mismas y sus familias, ejercen la prostitución por  100 gurdas (2,5 dólares).

El mayor desafío que afrontan las mujeres en los barrios marginales es el control de la natalidad. Haití registra la mayor tasa de natalidad del hemisferio occidental, y son comunes las familias haitianas en pobreza extrema con 10 o 12 hijos. Pero los anticonceptivos son demasiado caros para la mayoría de las personas. “Es un círculo vicioso”, dice Marie Joseph, mientras mira a las mujeres que recorren las callejuelas de Cité Soleil. “Necesitan acceder a anticonceptivos y tener menos hijos, pero no pueden pagarlos”.

Epílogo, muy doloroso: “A Cité Soleil no llega nadie: ni los recogedores de cadáveres, ni las ambulancias ni los camiones de comida extranjera. (El País, España, 23/01/2010)”

FUENTES: Cruz Roja Internacional/Unicef/Wikipedia/ El País, España/Imágenes de Internet

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3 respuestas a Haití desde las mujeres de ‘Cité Soleil’

  1. Layisse dice:

    AMiga que excelente trabajo de investigación donde sale a luz pública lo que pocos medios visibilizan como es la situación que estan viviendo las hermanas mujeres de Haiti, y no lo digo por el terremoto solamente, sino por el relato de lo que tiene que comer para sobrevivir, para poder dar a luz un niñ@ es tal el grado de pobreza extrema que poco podemos verlo reflejado en los mdc.
    Saludos

    • 24ms dice:

      Hola amiga, si no lo has leído, ingresa a El Paías, Madrid, de hoy, a través del link que indicamos en el blog; ese periódico publica hoy un reportaje de su enviado especial a Haití que aborda la situación en los últimos días. Un abrazo, te queremos mucho.

  2. Iveth Morales dice:

    Hola, me estremece leer estas realidades que son repetitivas con nuestras hermanas en Haití. Podría alguien compartir si existen algun tipo de iniciativa que mínimamente oriente alguna salida a la situación. Quizá se podría hacer alguna red solidaria entre nosotras a través del mundo para apoyar a algunos grupos de mujeres que estén emprendiendo algo para sobrevivir.

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